Mostrando entradas con la etiqueta Salomón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Salomón. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de junio de 2008

HIRAM, rey de Tiro

HIRAM, rey de Tiro


Rey de Tiro, contemporáneo de David y Salomón; reinó de 979/8 a 945/4 a.C. (según Albright, 969-936 a.C).


a.Nombre

El heb. Hiram (S. y R.); Hirom (1 R. 5.10, 18; lxx, H(e)iram); Huram (Cr.) es un nombre fenicio, posiblemente equivalente a Ahiram (Nm. 26.38), que significa "mi hermano es el (dios) exaltado", o una abreviatura de dicho nombre, así como Hiél representa Ahiel (1 R. 16.34). Hiram, o Huram-(abi), era también el nombre del técnico principal de Tiro, casado con una mujer de Neftalí (1 R. 7.13s) o Dan (2 Cr. 2.13) que el rey Hiram mandó para que ayudara a Salomón.

b.Relaciones con Judá


Hiram fue un gran admirador de David (1 R. 5.1),
y le envió materiales y artesanos para que ayudaran en la construcción de su palacio en Jerusalén (2 S. 5.11; 1 Cr. 14.1). Cuando Salomón ascendió al trono Hiram envió emisarios para hacer nuevos contactos, los que condujeron a un tratado comercial por medio del cual enviaba madera del Líbano y artesanos calificados para la construcción del nuevo templo en Jerusalén, a cambio de un pago anual, por parte de Salomón, de trigo y aceite (1 R. 5.2-11), que faltaban en las ciudades fenicias. Aparentemente requirió pagos adicionales de ceoada y vino para el mantenimiento de los obreros tirios, que incluían técnicos familiarizados con el diseño y el teñido de telas, y que fueron enviados para instruir a los israelitas (2 Cr. 2.3-7).

Veinte años más tarde, una vez completado el templo, Salomón dio a Hiram veinte aldeas en
Galilea, presumiblemente cerca de Tiro, y recibió a cambio 120 talentos de oro (1 R. 9.10-14). Tratados semejantes, para reajustar las fronteras entre los estados, se conocen por acuerdos sirios primitivos (p. ej. Alalak). Los mencionados tratados, planificados para la ventaja económica de ambas partes, fueron completados con opera­ciones comerciales en las que la flota de mar de Salomón (Naves) se unió a la de Hiram para importar oro, plata, y diferentes tipos de artículos exóticos, incluyendo monos (1 R. 10.22; 2 Cr. 9.21). En los barcos que zarpaban de Ezión-geber para Ofir iban pilotos experimentados provistos por Hiram (1 R 9.26-28; 2 Cr. 8.17-18). La expansión mercantil de Fenicia en la época de Hiram incluía colonias en el Norte de África y en España.


Aparte del AT hay una crónica del gobierno de Hiram escrita por Josefo (Ant. 8. 50-54; Contra Apionem 1. 17s) basada en los historiadores Menandro y Dio. Según esta fuente, Hiram (lxx Jiram, gr. adramos, Heirómos) era hijo de Abi baal, y reinó 34 años hasta su muerte a la edad de 53. La construcción del templo de Jerusalén comenzó en el 11º año de su reinado, e. d. el cuarto de Salomón (1 R. 6.1). Hiram luchó contra Chipre para obligarla a pagar tributo, y fortificó la isla de Tiro, en la que construyó templos a Astarté-Melcart (posteriormente Hércules), y enriqueció los templos más antiguos.


Josefo, al igual que Eupólemo y Alejandro Polihistor, habla de las cartas, que según se dice fueron guardadas en los archivos estatales de Tiro, que se escribieron Hiram y Salomón con motivo de la construcción del templo. También afirma Josefo que los dos reyes intercambiaron acertijos, hasta que Salomón fue derrotado por un joven tirio llamado Abdemón. Clemente de Alejandría y Taciano dicen que una hija de Hiram se casó con Salomón; cf. la declaración de que entre sus esposas se encontraban algunas sidonias (IR. 11:1-2).

bibliografía. J. Bright, La historia de Israel, 1966, pp. 215-216; S. Herrmann, Historia de Israel, 1979, pp. 234-235; "Hiram", DBA, p. 348. CAH, 3,1978.

Obtenido de:

Hiram.Nuevo Diccionario Bíblico 1a. edición (basada en la segunda edición inglesa del New Bible Dictionary, 1982) , pág. 606,Edit. Certeza

jueves, 29 de mayo de 2008

Salomón

Salomón

Salomón junto a la Reina de Saba.
Salomón junto a la Reina de Saba.

Salomón (llamado también Jedidías en el Tanaj, o Antiguo Testamento) fue el tercer y último rey de todo Israel, incluyendo el reino de Judá. Construyó el Templo de Jerusalén fue célebre por su sabiduría, riqueza y poder. Según la Biblia se le considera el hombre más sabio que ha existido en la Tierra. Se le atribuye la autoría del Cantar de los Cantares, así como del libro de los Proverbios. Es el protagonista de muchas leyendas posteriores, y se le considera también uno de los maestros de la Cábala.

En la Biblia se dice del rey Salomón que:

Heredó un inmenso imperio conquistado por su padre el rey David, que se extendía desde el Nilo, en Egipto, hasta el río Éufrates, en Mesopotamia. (1 Reyes 4:21; Gén. 15:18; Deut. 1:7,11:24; Jos. 1:4; 2 Sam. 8:3; 1 Crón. 18:3)
Tenía una gran riqueza y sabiduría.
(1 Reyes 10:23)
Administró su reino a través de un sistema de 12 distritos.
(1 Reyes 4:7)
Poseyó un gran harén, el cual incluía a «la hija del faraón».
(1 Reyes 3:1; 1 Reyes 11:1,3; 1 Reyes 9:16)
Honró a otros dioses en su vejez.
(1 Reyes 11:1–2,4–5)
Consagró su reinado a grandes proyectos de construcción.
(1 Reyes 9:15,17–19)

El relato bíblico

Salomón fue el segundo de los hijos que tuvieron David y Betsabé. En la Biblia, el profeta NatánUrías, marido de Betsabé, para casarse con su esposa (2Samuel 12:14)2 Samuel 12:14 Hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová: lit. has ofendido gravemente a los enemigos de Jehová. Tras una semana de oración y ayuno, David supo la noticia de la muerte de su hijo y consoló a Betsabé, que quedó embarazada de Salomón. informa a David de que Dios ha ordenado la muerte a su primer hijo como castigo por el pecado del rey, quien había enviado a la muerte a

La historia de Salomón se narra en el Primer Libro de los Reyes, 1-11, y en el Segundo Libro de las Crónicas, 1-9. Sucedió a su padre, David, en el trono de Israel hacia el año 970 adC (1Reyes 6:1). Su padre lo eligió como sucesor a instancias de Betsabé y Natán, aunque tenía hijos de más edad habidos con otras mujeres. Fue elevado al trono antes de la muerte de su padre, ya que su hermanastro Adonías se había proclamado rey.

Adonías fue más tarde ejecutado por orden de Salomón, y el sacerdote Abiatar, partidario suyo, fue depuesto de su cargo, en el que fue sustituido por Sadoc. Del relato bíblico parece deducirse que a la ascensión de Salomón al poder tuvo lugar una purga en los cuadros dirigentes del reino, que fueron reemplazados por personas leales al nuevo rey.

En la Biblia se destaca la sabiduría de Salomón, y se cita como ejemplo el llamado juicio de Salomón (1Reyes 3:16-28). Asimismo se resalta la prosperidad de su reino, que coincidió con el momento de mayor esplendor de la monarquía israelita. Salomón se rodeó de todos los lujos y la grandeza externa de un monarca oriental. Mantuvo en general la paz con los reinos vecinos, y fue aliado del rey Hiram I de Tiro, quien le auxilió en muchas de sus empresas. Consolidó el poder político de Israel en la región contrayendo matrimonio con una de las hijas del faraón del Antiguo Egipto Siamón. Emprendió numerosas obras arquitectónicas, entre las que destaca por encima de todas la construcción del Templo de Jerusalén como lugar para la permanencia del arca de la Alianza (1Reyes 6), aunque destaca también la erección de un fabuloso palacio, en la que invirtió trece años, y obras públicas como la construcción de un terraplén que unía el templo con la ciudad de Jerusalén. En sus construcciones participó un gran número de técnicos extranjeros, como albañiles y broncistas de Tiro o carpinteros de Gebal. Entre todos ellos destaca el arquitecto Hiram (1Reyes 7:13-14), y se importaron lujosos materiales procedentes de Fenicia.

Durante su largo reinado de 40 años, la monarquía hebrea tuvo su momento de mayor prosperidad económica. La seguridad interna y el control de las vías de comunicación facilitaron una amplia expansión del comercio hebreo. Se dice en la Biblia (1Reyes 9:28) que sus naves llegaron hasta Ofir, en algún lugar del Mar Rojo, donde cargaron 14.300 kg de oro, y el esplendor de su corte llamó la atención de la reina de Saba. Sin embargo, en la segunda mitad de su reinado, cayó en la idolatría, inducido por sus numerosas esposas extranjeras. De acuerdo con 1Reyes, 11:3, «tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas, y sus mujeres le desviaron el corazón». (1Reyes 11:3).

Este pecado fue, según la Biblia, la causa de que a su muerte se dividiera el reino de Israel. Jeroboam se rebeló y fue nombrado rey de diez de las doce tribus de Israel (todas excepto Judá y Benjamín). Como rey de estas dos últimas, con capital en Jerusalén, le sucedió su hijo Roboam, cuya madre era Naamá, ammonita.

Pero aunque cometió este pecado, se arrepintió y luego escribió el libro de Eclesiastés para aconsejar a otros a que no siguieran su ejemplo. Allí menciona «vanidad de vanidades, todo es vanidad» y esto se refiere a su vida inicua. Salomón escribe este libro como un testimonio y ejemplo de que las cosas de este mundo no son duraderas.

Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia

SALOMÓN (el pacífico). Tercer rey de Israel (ca. 971–931 a.C.) y segundo de los cinco hijos que David tuvo de Betsabé (1 Cr 3.5; 14.4; 2 S 5.14; 12.24). No figura en la historia bíblica sino hasta los últimos días de David (1 R 1.10ss), a pesar de haber nacido en Jerusalén en el inicio del reinado de David (2 S 5.14), bajo un pacto eterno de Dios (2 S 7.12–15). Antes de su nacimiento Dios lo había designado sucesor de David (1 Cr 22.9, 10).
Aunque David prometió a Betsabé que Salomón sería su sucesor (1 R 1.13, 17), la sucesión no se anunció oficialmente sino hasta después del intento de Adonías de proclamarse rey, por ser el mayor de los hijos sobrevivientes (2 S 3.4; 1 R 1.5–10, 24–27). En respuesta a las instancias de Natán y Betsabé, David pronto intervino y mandó que Salomón fuese ungido y puesto en el trono (1 R 1.32–52). Salomón fue de nuevo proclamado y ungido rey por David, formal y públicamente, poco antes de la muerte de este; tenía entonces apenas veinte años (1 Cr 28.1; 29.22; 1 R 2.1–12; 3.7). David le dio instrucciones solemnes en cuanto a su trabajo como sucesor y edificador del ® Templo.
Aunque Salomón subió al trono como primer rey de una dinastía sin el «carisma» de sus antecesores (por ejemplo, los jueces, Saúl y David), Dios le dio sabiduría especial por haber pedido «un corazón entendido para juzgar y gobernar a este pueblo tan grande» (1 R 3.3–28).
Por haber sobrepasado en sabiduría a sus contemporáneos de Egipto, Arabia, Canaán y Edom, Salomón fue reconocido como el gran impulsor de la literatura de sabiduría israelita. En ningún otro tiempo de la monarquía hubo tanta oportunidad de contactos internacionales, ni tanta abundancia y paz como para inspirar obras literarias. Salomón tomó la iniciativa en este movimiento, coleccionando y componiendo miles de proverbios y cánticos (1 R 4.29–34). Además de sabiduría, Dios le dio honores y riquezas; a su corte llegaban representantes de otras naciones, entre los cuales figuró la reina de Sabá (1 R 10.1–15; 2 Cr 9.1–12, 23).
Con la caída del monopolio egipcio en el comercio con Etiopía y Somalia, Salomón pudo controlar las caravanas comerciales desde Tifsa y Tadmor en el norte hasta Gaza y Ezión-geber en el sur, donde hacían conexiones con sus naves. Contaba con marineros de Hiram de Fenicia e importaba madera de sándalo para los balaustres de la casa de Jehová y las casas reales. Es probable que Salomón se haya dedicado a este comercio lucrativo en el curso del desarrollo de su propio ejército.
Comenzó la construcción del templo en el cuarto año de su reinado (966 a.C.). Para ello consiguió cedro y personas hábiles de Hiram de Fenicia y terminó la obra en el décimo primer año de sus funciones. En esta ocasión Dios se le apareció por segunda vez, y le prometió poner su nombre en el templo para siempre y afirmarlo en el trono de Israel perpetuamente si guardaba los mandamientos de Jehová, de acuerdo con el pacto hecho anteriormente con David. Si no, Israel sería maldito y esparcido sobre la faz de la tierra y el templo destruido, aunque el pacto con David siempre quedaría en pie y se cumpliría en Jesucristo.
Al construir el templo, Salomón siguió la política de David, quien había traído el arca a Jerusalén para ligar el estado con el orden anfictiónico, y había unido la comunidad secular con la religiosa bajo la corona. Samuel había rechazado a Saúl y había roto con él; Salomón rompió con Abiatar.
Después de terminar el templo, Salomón erigió en trece años un palacio espléndido con otras tres construcciones que formaban parte de este (1 R 7.1–8). Para la construcción de estos edificios, Salomón se aprovechó de su alianza con Hiram, rey de Tiro (ca. 969–936 a.C.), a quien le daba trigo y aceite de olivo a cambio de piedras, madera y obreros capaces (1 R 5.1–12; 2 Cr 2.3–16).
Salomón aseguró la defensa nacional construyendo ciudades clave fortificadas, las cuales convirtió en bases militares (1 R 9.15–19; 10.26; 2 Cr 9.25). En ellas mantuvo en pie un ejército de 12.000 hombres y 1.400 carros para defenderse ante cualquier invasión y para sofocar levantamientos internos o combatir vasallos rebeldes.
Salomón terminó con la independencia de las tribus israelitas y unió a la nación bajo un gobierno central por medio de una reorganización del país en doce distritos administrativos bajo doce gobernadores (1 R 4.7–19). Esto le permitió conseguir mayores ingresos y poder cubrir los crecientes gastos que no se cubrían con los tributos regulares. Cada distrito debía proporcionar provisiones para la corte durante un mes al año (1 R 4.27). Y para solucionar la falta de fondos y obreros para sus numerosos proyectos, Salomón continuó la política de David: sometió a trabajos forzados a los pueblos conquistados (1 R 9.20–22; 2 Cr 8.1–18). Los esclavos trabajaban en la fundición de Ezión-geber y en las minas de Arabá bajo condiciones inhumanas. La situación financiera llegó a ser tan desesperada después de los primeros veinte años que Salomón tuvo que ceder veinte ciudades de Galilea a Hiram, rey de Tiro, por no haber podido pagar los ciento veinte talentos de oro que este le había prestado (1 R 9.10–14).
Al tomar para sí mismo caballos, mujeres y oro en abundancia, cosa que Dios prohibió en Dt 17.16, 17 y que posteriormente los profetas del siglo VIII censuraron, Salomón cedió a las tentaciones que resulta de la excesiva prosperidad.
No obedeció la segunda amonestación de Dios (1 R 9.1–9; 2 Cr 7.11–22), se volvió orgulloso, se entregó a los placeres carnales y se olvidó del Dios a quien tanto amó al principio (1 R 3.3). Por sus abominables idolatrías y por complacer a sus numerosas esposas extranjeras (1 R 11.1–8; Neh 13.26), Dios le anunció que lo castigaría dividiendo el reino entre su hijo Roboam y Jeroboam I (1 R 11.9–40).
Los cuarenta años de reinado de Salomón (971–931 a.C.) fueron en su mayor parte pacíficos con la excepción de algunos disturbios promovidos por Adad, Rezón y Jeroboam I (1 R 11.14–43). (Proverbios; Cantar de los cantares; Eclesiastés)

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

Su presencia en otras culturas

  • En la tradición árabe y dentro del libro de las mil y una noches, se le conoce como Soleimán, hijo de Daud (Salomón, hijo de David), y es considerado el Señor de los Ifritgenios). (

Filmografía

Véase también


Predecesor:
David
Rey de Israel
966 adC - 926 adC
Sucesor:
Roboam (rey de Judá)
Jeroboam (rey de Israel)

Enlaces externos

Wikiquote

Commons

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

lunes, 12 de mayo de 2008

La reina de Seba

La reina de Seba

2 Crónicas capítulo 9

En los días de Salomón, rey de Israel, se viajaba más que antes, y la fama de su majestad, riqueza y sabiduría llegó hasta lo que entonces se consideraba los fines de la tierra, despertando el interés y curiosidad de la reina de Seba.

Parece que los viajeros que entonces llegaron a la corte de la reina hubiesen hablado de Salomón con grande entusiasmo, y la prudente reina resolvió hacer el viaje largo hasta Jerusalén para conocer, si fuese posible, tan digno personaje como este rey.

De por medio había largo trecho de desiertos peligrosos, donde habitaban algunas tribus salvajes que solían robar a los que pasaban. Y también había peligros de sed y de fieras, y un sol abrazador para afligirles. Ninguna de estas cosas impidieron a la reina de su propósito de conocer a Salomón.

El Señor Jesús hizo referencia en su predicación a esta dama, Mateo 12.42, y dijo a sus oyentes: "La reina del sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará, porque vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón: y he aquí más que Salomón en este lugar.

El Evangelio es la presentación de las grandezas de nuestro Señor Jesús como el Hijo de Dios, nacido sin pecado de la virgen María, quien vivió y murió por salvar a los pecadores. Que hizo perfecta expiación de nuestras iniquidades cuando murió, y que resucitado en prueba de ello está sentado a la diestra de su Padre en gloria, donde vive para salvar a todos los que vienen arrepentidos a él.

Este es el día de anunciar la grandeza, no de una iglesia u otra, no de una religión u otra, sino de la gloriosa persona de Cristo. Su vida eterna depende de conocer a Cristo, de recibir a Cristo. "A todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre," Juan 1.12. Tú puedes ser religioso, pero si no has recibido a Cristo como tu Salvador, las ceremonias no pueden limpiar las manchas de tu alma.

La reina de Seba entrevistó a Salomón con preguntas difíciles; cosas ciertamente que ni ella ni los suyos podían explicar ni comprender. Salomón le declaró todo. Tú también tienes tus dificultades. ¿Qué sucederá al hombre al morir? ¿Existirá todavía, o se acabará como el animal? Si existe después, ¿dónde estará? Todo lo explicaría Jesús, el mayor que Salomón, si tu vienes a El.

En San Lucas capítulo 16, el Señor Jesús cuenta de dos hombres que murieron. El uno abrió sus ojos en las llamas eternas del Hades; el otro fue al eterno descanso, salvado por gracia. Sólo el Señor Jesús ha podido revelarnos cosas semejantes.

Él nunca habló de un purgatorio ni de un limbo. Tales ideas han venido del paganismo, pero sí habló con claridad del infierno y del cielo. Si vienes a Él para ser lavado en su preciosa sangre, le conocerás como tu Salvador, y tú también quedarás estupefacto de las grandezas y glorias de la Persona mayor de Salomón.

Las riquezas que rodeaban a Salomón durante su reinado son figura de las glorias de nuestro Señor en su reinado futuro. Los que hoy sufren el desprecio con Cristo, gozarán con Él en aquella gloria celestial. ¿Dónde estarás tú en aquella eternidad?



La Nueva Jerusalén, Apocalipsis 21

Biblia suiza; Lucerna en el fondo

sábado, 10 de mayo de 2008

La Reina de Saba

La Reina de Saba

Fresco de «Salomón y la Reina de Saba» en el centro de la Biblioteca de El Escorial
Fresco de «Salomón y la Reina de Saba» en el centro de la Biblioteca de El Escorial

Makeda, la reina de Saba, referida en los libros Reyes y Crónicas de la Biblia, el Corán, y en la historia de Etiopía, fue la gobernante de Reino de Saba, un antiguo reino en el que la actual arqueología presume que estaba localizado en el actual territorio de Etiopía y Yemen. Sin ser nombrada explícitamente en el texto bíblico, ella es llamada Makeda en la tradición de Etiopía, mientras que en la islámica es conocida como Bilqis o Balkis (aunque no en el Corán). Otros nombres asociados a ella son Nikaule o Nicaula. Según algunos autores la reina de Saba tiene origen búlgaro.

El relato bíblico

Fresco de Piero della Francesca que reproduce la leyenda de la Santa Cruz, con la Reina de Saba visitando a Salomón
Fresco de Piero della Francesca que reproduce la leyenda de la Santa Cruz, con la Reina de Saba visitando a Salomón

Según el Antiguo Testamento, la anónima reina de la tierra de Saba acude a Israel habiendo oído de la gran sabiduría del rey Salomón, llevando regalos de especias, oro y piedras preciosas (1° Reyes 10:1-13,2º Crónicas 9:1-12). El episodio también aparece en el Corán, que tampoco menciona el nombre de la reina; según esta versión, la reina quedó tan impresionada por la sabiduría y las riquezas de Salomón que se convirtió al monoteísmo, entonando una alabanza al dios Yahvé; el rey entonces la recompensó con otorgarle "cualquier cosa que desease" con tal de que la reina volviese a su reino. La reina regaló 4,5 toneladas de oro al rey de Israel.

La Reina de Saba vuelve a aparecer en Mateo 12:42, así como en Lucas 11:31, en donde Jesús afirma que, el día del juicio universal, ella y los habitantes de Nínive se levantarán para condenar a los hebreos que los habían rechazado, pues "ella acudió desde los confines del mundo a alabar la sabiduría de Salomón".

Otros relatos

En la tradición de la Iglesia ortodoxa etíope, se señala que Salomón tuvo un hijo con la reina de Saba, llamado Menelik I, quien sería futuro rey de Etiopía; y quien la tradición dice que sacó el Arca de la Alianza de Israel, llevándosela a su reino.

Otros indican que Menelik fue hijo del arquitecto del templo Hiram y precursor de los constructores.

"Según el folklore etíope, cuando el príncipe Tarmin volvió de un viaje comercial a Israel, trajo información sobre la sabiduría del gran Rey Solomon. A Makeda le fascinó lo que le contaron sobre el monarca de Judea y preparó una caravana cargada de regalos para vivsitar a semejante personaje. Al encontrarse, el rey y reina se enamoraron mutuamente, quedando ella admirada de los conocimientos de él, él, de la inteligencia y hermosura de Makeda. Según la tradición etíope, de este amor nacería Menelek, con quien daría comienzo la más larga dinastía real.

Cuando volvió a Etiopía, Makeda extendió la filosofía del Judaismo, y esta influencia duraría hasta la cultura actual etíope."

"La historia de sus amores es casi más leyenda que historia cierta. De ella hablan la Biblia (libro de los Reyes) y el Corán (recogiendo la tradición etíope)

El libro de los Reyes de la Biblia (I Reyes:10) relata la visita de la reina a la corte de Salomón, en Jerusalén, con una caravana de camellos cargados de especias, oro y joyas, queriendo no desmerecer del rey de cuyas riquezas había oído hablar maravillas. Sin embargo, el esplendor de la corte de Salomón la abrumó. La reina acosó a Salomón con preguntas difíciles (que no aparecen citadas) y quedó sorprendida ante el conocimiento revelado por sus respuestas. La sabiduría de Salomón era tan famosa como sus riquezas.

Asimismo se habla de una visita de Salomón a Saba. La verdad histórica de estas relaciones debe pasar por las relaciones comerciales que Salomón propició con todos los reinos de su entorno e incluso en territorios lejanos, relaciones que con frecuencia afirmó trabando lazos matrimoniales con mujeres nobles y princesas de estos países. Se habla de cientos de mujeres y concubinas, a las que trataba de complacer construyendo templos dedicados a divinidades de sus países de origen. Esto estuvo mal visto por sus conciudadanos, que con frecuencia lo acusaron de permitir que la lujuria desviase su corazón. Pero no fue la lujuria el motivo probable de tantos matrimonios en una sociedad que ya nunca fue dada a la poligamia. Llegó a tomar por esposa a una hija del faraón de Egipto, y sus amores con Makeda no llegarían nada más que a breves encuentros en sus correspondientes viajes seguramente por la condición real de ambos.

El hecho de que Salomón honrase a sus esposas y concubinas con la construcción de templos dedicados a sus dioses indica que el trato que les dispensaba era muy distinto del que los hebreos tributaban a sus esposas legítimas, obligadas a la sumisión y la obediencia, pero no habría alterado en cambio estas costumbres: antes al contrario esta actitud real era vista como una extravagancia, punible desde todo punto de vista por el dios único que todo lo ve y todo lo controla.

Puede ser que, como relatan estas antiguas crónicas, la Reina se impresionara e incluso enamorara de Salomón. Pero la sociedad del reino de Saba, según la tradición, era matriarcal. Si la reina de Saba fue un personaje histórico, lo más probable es que hiciera el largo viaje a Jerusalén por razones diplomáticas y comerciales más que por curiosidad, y que Salomón devolviera la visita por el mismo motivo.

Pero siempre resultan más atractivas las historias de amor que las más frías historias de dinero."


Filmografía

Año Película Director Personaje
1959 Salomón y la reina de Saba King Vidor Gina Lollobrigida
Colabora en Commons. Commons alberga contenido multimedia sobre Reina de Saba.

Fuentes:

Buscar este blog