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jueves, 28 de agosto de 2008

Orígenes

Orígenes


Orígenes

Orígenes (185-254) es considerado un Padre de la Iglesia, destacado por su erudición.

Vida  

Hijo de San Leonidas, nació en Alejandría, y fue discípulo de Clemente de Alejandría y de Ammonio Saccas. Orígenes enseñó el cristianismo a paganos y cristianos. Viajó a Palestina en el año 216, tras ser invitado a dar conferencias sobre las escrituras, pues se caracterizaba por su gran erudición, llegando a ser un gran exégeta. En el año 248 escribió ocho libros Contra Celso. En el año 250 fue encarcelado durante las persecuciones emprendidas por el emperador Decio. Fue sometido a tortura durante un año y murió cuatro años después como consecuencia del maltrato sufrido.

Obra conservada 

La obra escrita de Orígenes que ha llegado hasta hoy es más bien escasa. Se encuentra fundamentalmente en citas registradas en crónicas, tratados de otros autores y las traducciones de San Jerónimo, Rufino y Ambrosius Traversarius. No obstante, se conservan Exaplos, los Principios y la Defensa del Cristianismo.En sus libros aseveró que conocía más de veinte versiones de los Evangelios, quejándose por el pésimo estado de conservación de esos documentos y por las malas interpretaciones que hacían aquéllos encargados de escribirlos. En su libro Principios, refiriéndose a estos, dice:

Hay cosas que se nos refieren como si fueran históricas y que jamás han sucedido y que eran imposibles como hechos materiales y otras, aun siendo posibles, tampoco han sucedido.

Contrario a lo que afirman teosofistas como Geddes MacGregor (1978), Orígenes era contrario a la doctrina de la reencarnación. Conocedor del concepto a partir de la filosofía griega, afirma que la transmigración "...es ajena a la Iglesia de Dios, no enseñada por los apóstoles, y no apoyada por las Escrituras" (comentario al Evangelio de Mateo, 13:1:46–53) Las teorías que se plantearon posteriormente sobre sus trabajos fueron motivo de controversias, en especial durante la Edad Media. Fue un afanoso combatiente de las teorías anti-cristianas de Celso. En su Comentario sobre el Evangelio de Juan (libro II, capítulo II ), Orígenes afirma que el Logos (El Verbo de Dios) es theos (dios) sin el artículo definido ("el"), en cambio el Padre es ho theos (el Dios) con artículo. En la Teología de Orígenes el Hijo de Dios es inferior al Padre y puede ser considerado un "segundo Dios" (deuteros theos).

Ya que nosotros que decimos que el mundo visible está bajo el gobierno del que creó todas las cosas, declare así que el Hijo no es más fuerte que el Padre, sino inferior a Él. Y esta creencia que basamos en el refrán de Jesús mismo, «el Padre que me envió es mayor que yo». Y ninguno de nosotros es tan insano para afirmar que el Hijo del hombre es el Señor sobre Dios.

Contra Celso libro VIII, 15
[...] Y aunque podamos llamarlo "segundo" Dios (deuteros Theos), permítanos hacerles saber que por el término "segundo Dios" no queremos decir nada más que una virtud capaz de la inclusión de todas otras virtudes, y una razón capaz de contener toda la razón en absoluto que existe en todas las cosas [...]
Contra Celso Libro V, 39

En esta cita se puede resumir lo que él afirma sobre el Ser de Dios :

Dios «ni siquiera participa del ser»: porque más bien es participado que participa, siendo participado por los que poseen el Espíritu de Dios. Asimismo, nuestro Salvador no participa de la justicia, sino que siendo la Justicia, los que son justos participan de él. Lo que se refiere al ser requiere un largo discurso y no fácilmente comprensible, particularmente lo que se refiere al Ser en su pleno sentido, que es inmóvil e incorpóreo. Habría que investigar si Dios «está más allá del ser en dignidad y en poder» (Plat. Rep. 509b) haciendo participar en el ser a aquellos que lo participan según su Logos, y al mismo Logos, o bien si él mismo es ser, aunque se dice invisible por naturaleza en las palabras que se refieren al Salvador: «El cual es imagen del Dios invisible» (Col 1, 15), donde la palabra «invisible» significa «incorpóreo». Habría que investigar también si el unigénito y primogénito de toda criatura ha de ser llamado ser de los seres, idea de las ideas y principio,mientras que su Padre y Dios está más allá de todo esto.
Contra Celso libro VI, 64

En esta cita se muestra su visión del Espíritu Santo :

Si es verdad que mediante el Verbo «fueron hechas todas las cosas» (cf. Jn 1, 3), ¿hay que decir que el Espíritu Santo también vino a ser mediante el Verbo? Supongo que si uno se apoya en el texto «mediante él fueron hechas todas las cosas» y afirma que el Espíritu es una realidad derivada, se verá forzado a admitir que el Espíritu Santo vino a ser a través del Verbo, siendo el Verbo anterior al Espíritu. Por el contrario, si uno se niega a admitir que el Espíritu Santo haya venido a ser a través de Cristo, se sigue que habrá de decir que el Espíritu es inengendrado... En cuanto a nosotros, estamos persuadidos de que hay realmente tres personas (hypostaseis), Padre, Hijo y Espíritu Santo; y creemos que sólo el Padre es inengendrado; y proponemos como proposición más verdadera y piadosa que todas las cosas vinieron a existir a través del Verbo, y que de todas ellas el Espíritu Santo es la de dignidad máxima,siendo la primera de todas las cosas que han recibido existencia de Dios a través de Jesucristo. Y tal vez es ésta la razón por la que el Espíritu Santo no recibe la apelación de Hijo de Dios: sólo el Hijo unigénito es hijo por naturaleza y origen, mientras que el Espíritu seguramente depende de él, recibiendo de su persona no sólo el ser' sino la sabiduría, la racionalidad, la justicia y todas las otras propiedades que hemos de suponer que posee al participar en las funciones del Hijo [...]
Comentario en Juan libro II, 10

Las enseñanzas de Orígenes contienen muchas especulaciones sobre temas en que la Iglesia Católica Romana de su época no se había definido. Algunas de sus ideas especulativas, como la apocatástasis, fueron consideradas erróneas a la luz del desarrollo posterior de la doctrina católica, que a su vez ha aceptado la validez del resto de sus enseñanzas.

Véase también 

Enlaces externos 

Obtenido de Wikipedia

viernes, 11 de abril de 2008

Ebionismo

Ebionismo

El sermón de la montaña por Carl Heinrich Bloch, 1890
El sermón de la montaña por Carl Heinrich Bloch, 1890

Palabra derivada de ebion, "pobre" en hebreo. Esta corriente del cristianismo primitivo es el nombre con el que eran conocidas algunas comunidades cristianas primitivas que se mantenían fieles a la Ley mosaica, cumpliendo preceptos judíos tales como la circuncisión, el sábado, las prohibiciones alimenticias, etc.

También tenían una cristología "baja" al decir de los cristianos primitivos, es decir, afirmaban que Jesús era el Mesías ("Cristo"), pero rechazaban su preexistencia y que tuviera naturaleza divina.

Al parecer se regían, además de la Torah, por el Evangelio según Mateo y otro libro que llamaban "Evangelio de los Nazarenos" (hoy perdido, posiblemente el de Mateo en Hebreo) y rechazaban tajantemente los escritos del apóstol Pablo, tratándole como un apóstata de la Ley. Las últimas comunidades ebionitas podrían haber desaparecido alrededor del siglo IV.

Los Ebionitas se deben distinguir, tal y como Ireneo de Lyon deja claro ya en el siglo II, de los Nazarenos, judíos creyentes en Jesús como Mesías, y descendientes de la primitiva iglesia judía de Jerusalén, que si creían en la Divinidad de Jesús y además del sábado celebraban el domingo como día de la resurrección del Señor.

Ya que no hay evidencia arqueológica autentificada para comprobar la existencia de los ebionitas, su naturaleza e historia no pueden ser reconstruidas de referencias que no han perdurado. Lo poco que se conoce de ellos viene de referencias críticas por influencias de antiguos teólogos y escritores de la iglesia cristiana, quienes los consideraban "heréticos" y "judaizantes".[1] Sin embargo, de acuerdo con los estudiosos de la actualidad quienes han estudiado su pertenencia a la historia, los ebionitas existieron como una comunidad distinta de la cristianidad temprana, antes y después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 de nuestra era, pero fueron marginados y perseguidos por cristianos gentiles a pesar de la posibilidad de que hayan sido más fieles a las auténticas enseñanzas de Jesús que el mismo Pablo de Tarso[2] [3] [4] [5]

Historia

En el año 140 de nuestra era, Justino Mártir, en su texto más antiguo que conocemos, describe una secta alejada de la iglesia que observa la Ley de Moisés, y que la sostienen como obligación universal.[6] En el 180 dC, Ireneo de Lyon fue el primero en usar el término "Ebionitas" para describir una secta herética y judeizante, que calificaba como tercamente aferrados a la ley.[7] En el 212 dC, Orígenes remarca que el nombre deriva de la palabra hebrea "evyon", que significa pobre.[8] La más completa pero a la vez cuestionable relato viene de Epifanio de Salamis, quien escribió un tratado de herética en el s. IV, denunciando 80 sectas heréticas, entre las cuales se encontraba el Ebionismo.[9] Estas son descripciones generales de su ideología religiosa, aunque en ocasiones hay citas de sus evangelios, que de otra manera estarían perdidos para nosotros.

Usualmente dependiendo entre si para su valoración, los Padres de la Iglesia distinguieron a los Ebionitas de los Carpocracianos, Cerintos, Elcesaiteos, Nasoraneos, Nazarenos, Nazoraneos y los Sampsaenos, muchos de los cuales eran las primeras sectas de judíos discípulos de Jesús que sostenían su gnosticismo tradicional referentes al punto de vista cristiano que los ebionitas rechazaban. Eusebio de Cesarea, menciona sin embargo, que la minoría ebionista se acercó a hacer suyas estas ideas a pesar de continuar con el nombre de la secta.[10]


Notas

  1. ↑ Klijn A.F.J.; Reinink, G.J. (1973). Patristic Evidence for Jewish-Christian Sects. Brill. ISBN 9004037632.
  2. ↑ Schoeps, Hans-Joachim (1969). Jewish Christianity: Factional Disputes in the Early Church. Translation Douglas R. A. Hare. Fortress Press.
  3. ↑ Maccoby, Hyam (1987). The Mythmaker: Paul and the Invention of Christianity. HarperCollins. ISBN 0062505858.
  4. ↑ Cite error: Invalid tag; no text was provided for refs named Eisenman_1997
  5. ↑ Tabor, James D. (2006). The Jesus Dynasty: A New Historical Investigation of Jesus, His Royal Family, and the Birth of Christianity. Simon & Schuster. ISBN 0743287231.
  6. ↑ Ante-Nicene Fathers, Justin Martyr
  7. ↑ Ante-Nicene Fathers, Irenaeus
  8. ↑ Ante-Nicene Fathers, Origen, De Principiis
  9. ↑ Koch, Glenn Alan (1976). A Critical Investigation of Epiphanius' Knowdedge of the Ebionites: A Translation and Critical Discussion of 'Panarion' 30. University of Pennsylvania.
  10. ↑ Ante-Nicene Fathers, Eusebius
  11. Traducción de:
    http://www.earlychristianwritings.com/text/gospelebionites.html



Fuentes:
Obtenido de
"http://es.wikipedia.org/wiki/Ebionismo"
http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=4209660352979860341&postID=4448306381952216622


Evangelio de los ebionitas

Evangelio de los ebionitas

El Evangelio de los ebionitas es un texto que data de la segunda mitad del siglo II, escrito por algún miembro del credo ebionita, que era un grupo judío-gnóstica. También es llamado Evangelio de los Doce. No se encuentra completo y se ha reconstruido por citas y fragmentos. El autor romano Orígenes hace referencia de él, y se encuentran fragmentos citados en san Ambrosio, Teofilacto, Beda el Venerable y san Jerónimo. San Epifanio los discute, y hace comentarios explicativos del grupo ebionita.

El Evangelio ebionita es probablemente el Evangelio de los Apóstoles de que habla Orígenes (Hom. in Luc. 1). En este caso, habría que datarlo, con toda verosimilitud, en los primeros años del siglo III. Jerónimo se equivocó evidentemente al identificarlo con el Evangelio según los Hebreos, si bien A. Schmidtke defiende esta opinión.

Todo lo que sabemos del Evangelio de los ebionitas se lo debemos a Epifanio (Adv. haer. 30,13-16,22), que nos ha conservado algunos fragmentos. A juzgar por ellos, fue escrito en favor de una secta opuesta al sacrificio. Por eso pone en boca de Jesús estas palabras: "He venido a abolir los sacrificios, y, si no dejáis de sacrificar, no se apartará de vosotros mi ira" (30,16).

Se sabía que el evangelio hebreo era el único que fue aceptado durante cuatro siglos por los cris­tia­nos judíos, los nazarenos y los ebionitas. Los ebionitas, rechazaban los restantes es­critos apos­tólicos y utilizaban sólo este evan­gelio. Por lo demás, ellos creían que Jesús pro­venía «del se­men de un ser humano», mientras que Jeróni­mo creía, según parece, en el naci­mien­to inmacu­lado.

Eusebio, el escritor que escribió los textos de los padres de la Iglesia para la posteridad, puso este evangelio hebreo al mismo nivel que la mani­fes­tación de Juan. Pero Jerónimo lo rechazó co­mo una herejía.

En esta relación es también interesante que Orígenes (185-254), el reconocido estudioso de la Biblia, según un comentario de Jerónimo «em­pleó a menudo» este evangelio hebreo.

San Irineo (+ h.202)

1. [Los ebionitas] utilizan únicamente el evangelio que es según San Mateo y rechazan al apóstol Pablo, llamándole apóstata de la Ley. (Adv. haeres. I 26,2)

2. Pues los ebionitas, sirvíendose solamente del evangelio que es según San Mateo, se dejan persuadir por él y no piensan rectamente del Señor. (Adv. haeres. III 11,7)

Fuente:

Evangelio de los ebionitas, de La Enciclopedia libre Wikipedia

El Evangelio Ebionita

http://www.universelles-leben.org/cms/es/quien-esta-sentado-en-la-silla-de-san-pedro/la-biblia-esta-falsificada.html

http://escrituras.tripod.com/Textos/EvHebreos.htm


jueves, 20 de marzo de 2008

Orígenes



Orígenes
(185-254) es considerado un Padre de la Iglesia, destacado por su erudición.

Nació en Alejandría, y fue discípulo de Clemente de Alejandría y de Ammonio Saccas. Orígenes enseñó el cristianismo a paganos y cristianos. Viajó a Palestina en el año 216, tras ser invitado a dar conferencias sobre las escrituras, pues se caracterizaba por su gran erudición, llegando a ser un gran exégeta. En el año 248 escribió ocho libros Contra Celso. En el año 250 fue encarcelado durante las persecuciones emprendidas por el emperador Decio. Fue sometido a tortura durante un año y murió cuatro años después como consecuencia del maltrato sufrido.

Obra conservada

La obra escrita de Orígenes que ha llegado hasta hoy es más bien escasa. Se encuentra fundamentalmente en citas registradas en crónicas, tratados de otros autores y las traducciones de San Jerónimo y Rufino. No obstante, se conservan Exaplos, los Principios y la Defensa del Cristianismo.En sus libros aseveró que conocía más de veinte versiones de los Evangelios, quejándose por el pésimo estado de conservación de esos documentos y por las malas interpretaciones que hacían aquéllos encargados de escribirlos. En su libro Principios, refiriéndose a estos, dice:

Hay cosas que se nos refieren como si fueran históricas y que jamás han sucedido y que eran imposibles como hechos materiales y otras, aun siendo posibles, tampoco han sucedido.

Contrario a lo que afirman teosofistas como Geddes MacGregor (1978), Orígenes era contrario a la doctrina de la reencarnación. Conocedor del concepto a partir de la filosofía griega, afirma que la transmigración "...es ajena a la Iglesia de Dios, no enseñada por los apóstoles, y no apoyada por las Escrituras" (comentario al Evangelio de Mateo, 13:1:46–53) Las teorías que se plantearon posteriormente sobre sus trabajos fueron motivo de controversias, en especial durante la Edad Media. Fue un afanoso combatiente de las teorías anti-cristianas de Celso. En su Comentario sobre el Evangelio de Juan (libro II, capítulo II ), Orígenes afirma que el Logos (El Verbo de Dios) es theos (dios) sin el artículo definido ("el"), en cambio el Padre es ho theos (el Dios) con artículo. En la Teología de Orígenes el Hijo de Dios es inferior al Padre y puede ser considerado un "segundo Dios" (deuteros theos).

Ya que nosotros que decimos que el mundo visible está bajo el gobierno del que creó todas las cosas, declare así que el Hijo no es más fuerte que el Padre, sino inferior a Él. Y esta creencia que basamos en el refrán de Jesús mismo, «el Padre que me envió es mayor que yo». Y ninguno de nosotros es tan insano para afirmar que el Hijo del hombre es el Señor sobre Dios.

Contra Celso libro VIII, 15

[...] Y aunque podamos llamarlo "segundo" Dios (deuteros Theos), permítanos hacerles saber que por el término "segundo Dios" no queremos decir nada más que una virtud capaz de la inclusión de todas otras virtudes, y una razón capaz de contener toda la razón en absoluto que existe en todas las cosas [...]

Contra Celso Libro V, 39

En esta cita se puede resumir lo que él afirma sobre el Ser de Dios :

Dios «ni siquiera participa del ser»: porque más bien es participado que participa, siendo participado por los que poseen el Espíritu de Dios. Asimismo, nuestro Salvador no participa de la justicia, sino que siendo la Justicia, los que son justos participan de él. Lo que se refiere al ser requiere un largo discurso y no fácilmente comprensible, particularmente lo que se refiere al Ser en su pleno sentido, que es inmóvil e incorpóreo. Habría que investigar si Dios «está más allá del ser en dignidad y en poder» (Plat. Rep. 509b) haciendo participar en el ser a aquellos que lo participan según su Logos, y al mismo Logos, o bien si él mismo es ser, aunque se dice invisible por naturaleza en las palabras que se refieren al Salvador: «El cual es imagen del Dios invisible» (Col 1, 15), donde la palabra «invisible» significa «incorpóreo». Habría que investigar también si el unigénito y primogénito de toda criatura ha de ser llamado ser de los seres, idea de las idas y principio, mientras que su Padre y Dios está más allá de todo esto.

Contra Celso libro VI, 64

En esta cita se muestra su visión del Espíritu Santo :

Si es verdad que mediante el Verbo «fueron hechas todas las cosas» (cf. Jn 1, 3), ¿hay que decir que el Espíritu Santo también vino a ser mediante el Verbo? Supongo que si uno se apoya en el texto «mediante él fueron hechas todas las cosas» y afirma que el Espíritu es una realidad derivada, se verá forzado a admitir que el Espíritu Santo vino a ser a través del Verbo, siendo el Verbo anterior al Espíritu. Por el contrario, si uno se niega a admitir que el Espíritu Santo haya venido a ser a través de Cristo, se sigue que habrá de decir que el Espíritu es inengendrado... En cuanto a nosotros, estamos persuadidos de que hay realmente tres personas (hypostaseis), Padre, Hijo y Espíritu Santo; y creemos que sólo el Padre es inengendrado; y proponemos como proposición más verdadera y piadosa que todas las cosas vinieron a existir a través del Verbo, y que de todas ellas el Espíritu Santo es la de dignidad máxima, siendo la primera de todas las cosas que han recibido existencia de Dios a través de Jesucristo. Y tal vez es ésta la razón por la que el Espíritu Santo no recibe la apelación de Hijo de Dios: sólo el Hijo unigénito es hijo por naturaleza y origen, mientras que el Espíritu seguramente depende de él, recibiendo de su persona no sólo el ser' sino la sabiduría, la racionalidad, la justicia y todas las otras propiedades que hemos de suponer que posee al participar en las funciones del Hijo [...]

Comentario en Juan libro II, 10

Las enseñanzas de Orígenes contienen muchas especulaciones sobre temas en que la Iglesia Católica Romana de su época no se había definido. Algunas de sus ideas especulativas, como la apocatástasis, fueron consideradas erróneas a la luz del desarrollo posterior de la doctrina católica, que a su vez ha aceptado la validez del resto de sus enseñanzas.

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