miércoles, 20 de agosto de 2008

LADISLAO VADAS

LADISLAO VADAS



Pensador naturalista y escritor, nació en la ciudad de Buenos Aires. Versado sobre astronomía, cosmología, física, química, biología, antropología, historia, filosofía, teología, religiones, psicología y otras materias, es autor de 14 obras editadas en su ciudad natal y 8 inéditas, todas las cuales se encuentran en esta página.

OBRA PRINCIPAL !
donde el autor explica concisamente su concepción del mundo, para formular una formidable propuesta de transformación de todo el género humano y su entorno, con el fin de obtener a un ser excelso y un mundo justo y habitable.
(Editorial Reflexión Buenos Aires)
Obra fundamental
Mi punto de partida es: Yo, ser pensante, enfrentado ante mí mismo y ante el Universo. De esta posición surgen de inmediato en mí ,estos interrogantes: ¿Qué soy yo? ¿Qué es el Universo?
Primero me consulto a mí mismo para hallar respuesta, mas pronto compruebo que soy insuficiente para descifrar los enigmas que me he planteado, so pena de dar rienda suelta a mí imaginación y crear explicaciones que luego encontraré inseguras. Me doy cuenta entonces, que para contestarme esas preguntas debo buscar información.
Los demás seres como yo, solo me dan explicaciones particulares y muy dispares aún siendo filósofos. Entonces me veo obligado a investigar por mi cuenta. Encuentro que en el siglo en que vivo, la lectura es lo apropiado para sumirme en el mundo del conocimiento. Hallo que las religiones no son acertadas al pretender explicarlo todo en forma primitiva precientífica, y sólo veo en ello las mismas explicaciones que yo podría elaborar con mi fantasía.
Sólo en la Ciencia veo el único y auténtico camino hacia la verdad. Me aboco entonces a lograr el mayor acopio
posible de conocimientos científicos que me brinda el copioso arsenal del siglo XX sobre el tema...Con todo ese material me encuentro en condiciones de dar una respuesta que creo acertada al enigma del Universo y la Vida, y me siento dispuesto a elaborar mi cosmovisión propia; particular sí, pero satisfactoria para mí mismo...

.Una de sus obras principales, consistente en una racional crítica teológica de gran difusión entre sus lectores, donde se exponen fuertes argumentos contrarios a la existencia de toda suerte de ser supremo, creador y gobernador del universo, y se ofrece una audaz fórmula para el futuro de una humanidad sin dios, librada a sí misma.
(Ediciones Meditación, Buenos Aires)

. Se trata de un profundo ensayo que abarca las diversas creencias del hombre, tanto las de los tiempos primitivos como las del presente, especialmente las religiosas, para finalmente valorar a la Ciencia Empírica.
(Editorial ClaridadBuenos Aires)

. Ensayo cristológico basado en un atento y crítico análisis bíblico con el objeto de revelar los aspectos encubiertos del cristianismo, con un final consistente en especulaciones teológicas acerca de cómo deberían haber sucedido los hechos de tratarse de un dios redentor (Jesucristo), hijo consustanciado, de un supuesto creador del universo.
(Editorial Reflexión Buenos Aires)
. Este ensayo, consiste en un análisis racional acerca del tema teológico frente a la ciencia, al mismo tiempo que una respuesta crítica al texto comentado según subtítulo de tapa. (Editorial Reflexión, Buenos Aires, 2000)



Ensayo cosmobiológico donde el autor rebate toda posibilidad de la existencia del humanoide extraterrestre y sus OVNIS, supuestas naves espaciales. Se trata de una obra con un trasfondo filosófico que involucra especulaciones acerca de otras formas de vida en el universo.
(Imprima Editores Buenos Aires)
A la izquierda primera edición con el nombre de "BUSCANDO A DÍOS"

A la derecha nueva edicion con otro titulo.
Ambas disponibles para su venta .


Este libro, además de contener una escueta autobiografía del autor que incluye sus experiencias religiosas, encierra una razonada exposición de los argumentos tanto en favor, como en contra de la existencia de Dios.
(Editorial Reflexión Buenos Aires)

. ¿Podemos confiar en el psicoanálisis, la homeopatía y el curanderismo? ¿Pueden ser consideradas como ciencias la parapsicología, el espiritismo y la ovnilogía? ¿Existen los endemoniados, los exorcismos, los milagros, las profecías, vida más allá de la muerte, el paraíso y el infierno? Ladislao Vadas da las respuestas en este libro.
(Editorial ReflexiónBuenos Aires)

. Rebatir a la teología puede sonar como un exabrupto, y exponer una hipótesis terrenal acerca de la persona de Jesús de Nazaret, parecer un sacrilegio. También refutar a los que sostienen el esoterismo y a todos los que cultivan otras pseudociencias, supersticiones y adivinaciones, les haga sentirse molestos. En el terreno político y militar, rebajar el prestigio de ciertos personajes históricos de turno, quizás genere rechazo. Lo mismo que ridiculizar en cierto modo a grandes personalidades de la filosofía, puede parecer chocante... , pero esta es mi visión del mundo, y creo legítimo exponerla en este libro.
Después de esta advertencia, invito a los lectores audaces a incursionar en esta acerba crítica, mezcla de todo un poco, con una salida triunfal al mismo tiempo que futurible en la esperaza de que leguemos a nuestros descendientes un mundo mejor.
(.EDICIONES ESCRITORES ARGENTINOS DE HOY)
Buenos Aires, 2004.

. Este trabajo trata sobre el polémico tema de la superioridad de algunas razas humanas y de las distintas clases de racismo. Los temas son enfocados desde una óptica antropológica, genética y etológica, sin descuidar datos históricos sobre distintos pueblos.
(Editorial Reflexión, Buenos Aires, l999).

. Aquí se trata de selección artificial de la especie humana, eutanasia, control de la natalidad, bioética, prejuicios religiosos, cerebros electrónicos con sentimientos y raciocinio, de un futuro ser humano producto de la ingeniería genética, y la transformación del mundo
(Editorial ReflexiónBuenos Aires)

.Ensayo dialogado sobre el universo, la vida y el hombre, y el futuro de la humanidad, apreciados desde la óptica de dos ficticias inteligencias del espacio exterior.
(Ediciones Tres Tiempos
Buenos Aires)

Resumen del libro:

LA MUERTE

El big bang y la nada. ¿Eterno retorno? El temor a la muerte, el suicidio; la eutanasia; el aborto; los desafíos a la muerte; más allá de la muerte; metafísica de la muerte; el triunfo sobre la muerte; ¿reencarnación? ¿resurrección y vida eterna? ¿cuál es el consuelo ante el óbito? El futuro…

Estos son los temas que encierra este ensayo con una salida victoriosa aunque futurible basada en la Ciencia que puede tornarse en una realidad.

Para acompañar la tapa en página, de mi libro: NAVEGANDO ENTRE DOS MUNDOS

El hombre, el que más -el que menos- navega entre dos mundos, a saber: el mundo ideal y el mundo real.

El primero es el mundo del espíritu, de la astrología, los oráculos y profecías, del satanismo, la brujería y la magia; los mitos y seres fabulosos; las supersticiones; las revelaciones y religiones; los milagros y la mar de pseudociencias como la ovnilogía (de los platillos volantes), parapsicología, homeopatía, el psicoanálisis, la teosofía y… el más allá.

En el segundo caso, navega en un entorno iluminado por la luz de la ciencia que barre de un plumazo todo aquel mundo de la imaginación revelando la realidad al margen de las especulaciones y los inventos de la fantasía.

Este libro trata de deslindar (al igual que en una obra anterior mía editada bajo el título de El mundo ficticio) lo que pertenece a uno y otro mundo parafinalmente valorar los descubrimientos de la Ciencia experimental que nos clarifica la realidad y ofrece, planificación mediante, un mundo mejor de la mano de la ética.

RESUMEN PARA MI LIBRO: BUSCANDO EL SENTIDO DE LA VIDA

Cómo nacemos y qué somos.

Qué nos espera en la vida.

¿Para qué estamos en este mundo en buena parte desconocido? dolor-placer; ilusiones; las ambiciones; el egoísmo; los intereses; las metas; esfuerzos; desazones; frustraciones; el terror a la muerte; el invento del espíritu y de la vida de ultratumba; el tambaleante consuelo de las religiones y su reemplazo por el conocimiento científico de la realidad; el absurdo de las religiones a los ojos de la razón; la teología y el sentido de la vida; la teología y la supuesta explicación de la existencia del universo; la filosofía; el arte; el deporte y la emoción; la política y la guerra; trabajar para sobrevivir; finalmente la vanidad de la existencia y la emoción placentera. ¿La nada como meta? La salida optimista: el conocimiento científico; nuevas metas; la dote genética; el autoperfeccionamiento del hombre; planificación del futuro; el utópico paraíso terrenal imaginado por el hombre hecho realidad; el Paraíso extendido al Sistema Solar; ¿Y más allá?

Estos son los temas de este libro.


NO SOMOS LIBRES

¿Somos libres o no somos libres?

¿Los animales eligen con libre albedrío?

Ante el poderoso instinto sexual, ¿somos libres?

Las costumbres nos constriñen, el pudor nos limita.

Ante las catástrofes naturales, ¿somos libres?

Ante las enfermedades graves, ¿somos libres?

Ante el folklore y la tradición de todo tipo, ¿somos libres?

Ante las modas, ¿somos libres?

Unos hipotéticos seres inteligentes del espacio exterior, ¿poseerían valores iguales a los nuestros?

Política y libertad.

Estos constituyen los temas de este libro.



JESUCRISTO FUE DESCENDIDO CON VIDA DE LA CRUZ

En el ámbito del Occidente Cristiano y sus áreas de influencia, a partir de unos escritos antiguos (Evangelios) una pléyade de autores se ha lanzado a escribir sobre las andanzas del nazareno Jesús, tenido como uno de los miembros del Dios trinitario creador omnipresente compuesto de tres personas a saber: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El hijo Jesús: “muerto, sepultado y resucitado en la gloria”según se dice en varios Evangelios oficiales y en los tenidos por apócrifos. Estos últimos, ciertos escritos judíos y protocristianos que, contrariamente a los canónicos, no se aceptan como textos sagrados.

En este presente ensayo, como ex creyente, he tratado de desmitificar a este mesiánico personaje, convencido como estoy de que no fue ningún dios, pues los dioses no existen, solo la fantasía los inventa para dar explicación del mundo y la vida al ignorar el conocimiento científico, y que por lo tanto fue un personaje de carne y hueso, no murió en la cruz, y jamás realizó milagro alguno, pues la Ciencia Experimental rechaza todo prodigio porque jamás ha detectado uno solo.

En resumen, ha sido un hombre como todos nosotros, aunque dominado por una delirante idea fija: la de creerse el mesías prometido en el Antiguo Testamento judaico, ensalzado como un dios por gente mística.

LA INEXISTENCIA DEL ALMA

Desde los tiempos más remotos, se viene barajando el ya hoy trillado tema de la existencia de dos entes

antagónicos: la materia por una parte, el espíritu por otra..

Materialistas y espiritualistas, en eternas polémicas, han llenado de letras (palabras, frases, sentencias, conclusiones) extensos, sino interminables tratados filosóficos sobre este sempiterno tema, a cuya tarea debemos añadir las no menos sempiternas peleas, sin ponerse las partes, jamás de acuerdo.

Religiosos e irreligiosos, creyentes, ateos e imparciales (agnósticos), nos han legado “toneladas” de libros, desde los presocráticos hasta los modernos de hoy día. A todo esto podemos añadir, la poco valorada (o ignorada) por los filósofos de occidente: filosofía oriental.

El espiritualismo dominó el mundo entero desde siempre, y aún hoy día se encuentra dando sus últimos coletazos en la cultura de Occidente en las capas de las altas esferas científicas de avanzada. No así entre la población nesciente que continúa (el que más, el que menos), envuelta en la niebla del espiritualismo, despreciando al “diabólico” materialismo ¡puf! palabra sacrílega para los religiosos, emparentada con el mal, como se cree aún hoy día).

Dados mis conocimientos, creo un deber poner mi granito de arena para robustecer la fe en la ciencia, único tesoro que nos queda para labrar un mundo mejor de la mano de la ética.

Invito al lector curioso por estas cosas a incursionar en mis “cavilaciones” modelo siglo XXI, que pretenden nada menos, que hacer trizas tanto a la materia como al espíritu de todo cuño, para ofrecer una visión lúcida del mundo del cual formamos arte como procesos físico- químico- biológico-psíquicos que somos, al mismo tiempo que una receta de mi propia factura, para un futuro venturoso de toda la humanidad.

COMENTARIO DE SUS OBRAS

¿Qué se propone el autor en sus libros?
¿Cuál ha sido el motivo principal que lo impulsó a escribir?
¿Cuál es el objetivo que campea en sus obras que tocan temas tan diversos?
En su conjunto, y tal como figura en el epígrae, odemos hallar tópicos tales como antropología, crítica de las religiones, filosofía, crítica teológica, refutación de las pseudociencias y falsas creencias en general (como en los milagros y las profecías), distintas cosmologías, origen de la vida, posibilidades de vida extra terrestre, evolución de las especies, una gran dosis de ecologismo, pacifismo y futurología.
Desde ya que debemos descartar que todos estos temas los haya tratado como lecciones, con el fin de ilustrar o sólo entretener a sus lectores. Nada más alejado de la realidad.
El tema acerca de Dios, por ejemplo, contiene una indudable negación de su existencia, basada en puros argumentos racionales.
Por su parte, sobre el personaje Jesucristo podremos advertir un no menos racional análisis que impregnado de sentido común desmitifica todo sobrenaturalismo relativo a este personaje.
Cuando del hombre se trata, el tema antropológico deja traslucir su naturaleza física, química, biológica y psíquica, como un conjunto de elementos que dibujan el "ser" que no es más que un proceso, un transcurso entre otros que se suscitan en el universo con relativo éxito y transitoriamente, pronto a desaparecer hablando en tiempo cósmico.
En cuanto a la fauna y la flora, es decir toda la vida planetaria, su concepto no es distinto. Siempre son los mismos bioelementos: carbono, oxígeno, nitrógeno, calcio, fósforo, sodio..., unos 40 de los 92 naturales que componen el universo, los que se agrupan en distinta manera para producir lo que denominamos vida.
Esta, quizás extraña pero profunda visión del mundo, es el fruto de sus lecturas, investigaciones y reflexiones, y dista sobremanera de todo espiritualismo.
Leamos sus propias palabras:
"Como monista, considero que detrás de todo fenómeno se esconde una única esencia que se manifiesta polifacéticamente: ni materia en el sentido tradicional que se aplica a este concepto, ni espíritu según la aceptación casi unánime de un segundo principio, ni dios alguno también espiritual como creador u ordenador y gobernador de todo lo existente.
Por consiguiente, niego las tres sustancias cartesianas, a saber: materia-espíritu-Dios y las reemplazo por algo subyacente, único, que denomino genéricamente "esencia del universo".
A esta "cosa en sí" que se manifiesta en fenómenos físicos, químicos, bioquímicos, biológicos y psíquicos, no le adjudico ningún nombre específico. Es para mí simplemente esencia como lo característico y permanente de las cosas.
El concepto de esta cosa en sí se puede comparar con las ideas de Platón, el nóumeno kantiano, la mónada de Leibniz y también en cierto modo con la entelequia aristotélica (adoptada precisamente por Leibniz para sus mónadas), y la voluntad como cosa en sí de Schopenhauer.
Pero esta, mi esencia del universo difiere de los anteriores conceptos, pues la definición que hago de ella, es que se trata de algo increado, relativo, cambiante, carente de conciencia, de intencionalidad, voluntad, finalidad. De modo que me alejo de toda posible interpretación panteísta. No es algo absoluto, coherente, con identidad, sino inestable, dinámico, mudable, que solo circunstancialmente crea campos dentro de los cuales los fenómenos se ven obligados a obedecer ciertas conductas, que se denominan leyes físicas, químicas, biológicas y psíquicas. Estas leyes son, para mí, transitorias, pues tienden a desaparecer con los evos cósmicos.
Esto significa que el universo perderá sus leyes físicas actuales si es que su expansión es continua (según una de las teorías cosmológicas) o renacerá con otras leyes si nos atenemos a la teoría del big bang (expansión), seguida del big crunch (contracción) y nuevo estallido y así sucesivamente, según otra teoría, la de un universo cíclico o pulsátil.
En cuanto al universo en su totalidad, pienso que lo que detecta la astronomía, es solo un universo entre otros múltiples, de modo que estaría tomando la parte por el todo. Más allá de la última galaxia avistada, mucho más allá, pueden existir otros universos, cíclicos o no. Es decir productores de big big bangs, de big crunches, o tal vez sólo materia-energía informe, ni siquiera componiendo átomos. A estos posibles enjambres de materia-energía formando galaxias o no, les denomino microuniversos, uno de ellos es el nuestro con sus galaxias, entre ellas la Vía Láctea que nos contiene, y al Todo le llamo Macrouniverso increado y eterno, siempre dinámico.
Puesto que la naturaleza obra por tanteos al azar y queda lo que puede, es decir los procesos que pueden continuar adelante transitoriamente, descarto toda existencia de dios alguno, ya que no es necesario; estaría de más, y con mayor razón si atribuyo a la esencia del universo la cualidad de eterna, sin comienzo ni final, como algo increado. Desechado todo dios creador, tampoco podemos admitir a un dios ordenador y gobernador, ya que veríamos que el universo se escapa de sus manos. Tampoco podemos admitir un dios omnipotente que se vale del mero azar y puros tanteos para sostener el mundo.
Centrando ahora nuestra atención en nuestro planeta, podemos apreciar claramente cómo ha actuado la naturaleza por tanteos al azar en el caso del denominado reino viviente. La evolución de las especies nos lo corrobora fehacientemente. Las mutaciones del ADN han sido continuas desde la aparición de la primera célula viviente, y quizás aun antes, cuando existían sólo genes libres. Pero todo nuevo mutante se ha extinguido en un casi ciento por ciento, y el porcentaje remanente algunos biólogos lo calculan en un 0,001 %. Es decir que el 99,999 % de todas las líneas evolutivas se ha extinguido. Pero aquel porcentaje ínfimo acumulado a lo largo del tiempo constituye hoy nuestra flora y fauna que si bien es un resultado residual, puebla el planeta. El hombre es uno de esos resultados de carácter transitorio.
Ahora bien, deducimos que la naturaleza ha sido brutal con los seres vivientes, tanto en su faceta inorgánica del medio ambiente como en la lucha or la supervivencia de las especies vivientes entre sí.
Las mutaciones genéticas y la brutal selección han obrado en un ámbito donde reina la "ley de la selva", donde sobrevive el más fuerte entre las especies animales, el más sagaz, pícaro, oportunista, ingenioso, escurridizo, agresivo, simulador, egoísta, territorialista, belicoso; y entre los vegetales, los más dotados con espinas, venenos, fuerza de crecimiento, etc.
Entre hienas, felinos, rapiñadores, oportunistas, vegetales tóxicos, bacterias, protozoarios y virus patógenos, parásitos... evoluciona el hombre como miembro de tribus en eterna lucha por sus territorios y alimentos.
Luego, concluimos en que el hombre es también la hechura neta de una naturaleza en bruto y por ese motivo es agresivo, belicoso, egoísta, territorialista, oportunista... en una palabra: imperfecto.
Tenemos algo de cerebro reptiliano, puro instinto, y esto nos molesta en la civilización porque suele aflorar anulando la neocorteza cerebral noble.
En una palabra, el hombre posee maldad, no porque algún poder demoníaco obre sobre su mente para inclinarlo hacia el mal como se cree supersticiosamente, sino que su proclividad hacia la agresividad obedece precisamente a sus raíces, pues deriva de los peces, anfibios, reptiles y mamíferos primitivos, con el añadido de la inmoralidad que antes no existía en los animales.
¿Qué debe hacer el hombre consigo mismo entonces?
Vemos que la educación ha fracasado, también el consejo moral dado por las "mil y una religiones" ¿Por qué esta frustración? Porque ambas cosas son insuficientes. No todos tienen la oportunidad de ser bien educados. Varios factores inciden: la deficiente educación, su ausencia por desidia y la naturaleza refractaria de ciertos individuos.
En cuanto a la religión, no todos poseen la oportunidad ni el interés por oir los sermones , y aunque se oigan, no por eso prende la moral en los individuos no predispuestos a aceptarla.
¿Qué hacer entonces para evitar en el futuro, la delincuencia? ¿Qué remedio puede existir contra la proclividad hacia a injusticia y las guerras? ¿Qué se puede hacer para suprimir para siempre las cárceles, las rejas, los candados, las llaves y cerrojos de todo tipo, el código penal, la institución de la policía, los arsenales de guerra, la mismísima vocación militar junto con los bombarderos, misiles con o sin ojiva nuclear, cazas, acorazados, submarinos de guerra, portaaviones, torpederos y otros "juguetes", fieles reflejos evidentes de la belicosidad humana, todo armamento nuclear, las armas químicas , bacteriológicas y otros escalofriantes inventos mortíferos que puedan ser inventados en el futuro?
En otro ámbito, ¿cómo hacer desaparecer todas las enfermedades habidas y por haber y por ende los hospitales, clínicas, manicomios, asilos para malformados, reformatorios, la profesión médica y los laboratorios medicinales el mundo? ¿Cómo salvar el planeta en su ecología para que continúe brindándonos sus beneficios biológicos? ¿Cómo salvar a la fauna de su extinción para que siga ofreciéndonos el deleite de observarla en safaris fotográficos, fílmicos y de video en los parques naturales del orbe multiplicados por doquier? ¿Cómo evitar que se continúen talando árboles, arrasando los bosques, pulmones del planeta, en beneficio de los intereses económicos alterando al mismo tiempo el clima y la fertilidad de los suelos? ¿Qué hacer con esta calamidad irónicamente autoclasificada como Homo sapiens que cual plaga maligna deteriora su propio planeta como el gusano que horada la manzana hasta que esta se pudre?
Si el hombre es incorregible mediante los sanos consejos, pues a corregirlo con un método radical. La receta se halla en el manipuleo del ADN. ¿Qué significa esto?
Sabemos que en el núcleo de cada célula viviente se encierra un plan genético que, según la especie, apunta desde el óvulo fecundado tanto hacia una bacteria, una ballena, un sapo, una gallina, un duraznero o un sabio humano.
Si ese material genético se altera accidental o intencionalmente, puede producirse el desarrollo de un monstruo, un mutante monstruoso, pero si se modifica inteligentemente, es posible crear un ser viviente más perfecto.
La ciencia genética está avanzando a paso agigantado, espectacularmente, y sus logros nos sorprenden día a día. ¿Cuáles serían sus beneficios aplicada al hombre? Indudablemente, la medicina ya está obteniendo una ayuda desde ese terreno. Pero o es solo aplicable al campo patológico, sino que existe la posibilidad de modificar la mismísima naturaleza humana tanto somática como psíquica. El hombre perfecto es posible, yo le denominaría superhombre que se puede lograr sin recurrir a métodos cruentos de corte racista, ni hitlerianos, ni de ninguna clase parecida. El material a modificar es el ADN humano. Esto hoy todavía es como una maraña incomprensible, pero ya se han identificado muchos genes, entre ellos los responsables de ciertos tumores malignos y de otras enfermedades hereditarias de modo que se podrán prevenir. Pero dado el avance en este terreno, en un futuro no muy lejano será posible obtener un mapa genético completo de ser humano y será cuestión de mover las piezas componentes para obtener un superhombre sano, suprainteligente, bello, supralongevo y de moral intachable.
Quitando los genes responsables de la agresividad, del egoísmo, de la belicosidad y, en una palabra, de toda inclinación hacia el mal, se podrá obtener un dechado de virtudes, un ser metamorfoseado a partir de la "larva" humana. A este nuevo espécimen, yo lo denomino en mis libros como Homo sublimis (género Homo, especie sublimis, según la clasificación binaria linneana).
Este hombre sublime, o superhombre manso será incapáz de agredir, de guerrear, de engañar, de crear injusticia, de modo que los ejércitos, linicuos armamentos y todo "juguete" bélico desaparecerán del planeta y con esto también la ciencia del derecho al conocer cada cual sus deberes y sus límites en una sociedad armónica de seres suprainteligentes éticos y solidarios por excelencia.
Todo el planeta cambiará entonces. No más naciones encerradas entre fronteras, ni razas ni religiones que generan conflictos bélicos. Una única raza poblará el Globo convertido en una nación única: la REPÚBLICA DEL PLANETA TIERRA, con un gobierno central y áreas administrativas regionales, o quizás se desemboque en una sociedad anárquica donde cada miembro conozca sus derechos y sus límites. La anarquía es imposible de ser practicada en las actuales sociedades del Homo sapiens, pero factible en el seno de una población de seres suprainteligentes, de mente sana y responsable.
De transformarse el futuro superhombre en exclusivamente vegetariano, de quitársele genéticamente el instinto de cazador, entonces la fauna planetaria quedará en paz cumpliendo su misión ecológica.
Vencido el mal en la Tierra, ausentes las guerras, la delincuencia, las enfermedades y toda injusticia, el futuro Homo sublimis tendrá ante sí una tarea inmensa. Con su inteligencia superior podrá transformar la superficie del planeta Tierra en un sistema biosférico perfecto, con regulación del clima, dominio atmosférico, régimen de lluvias adecuado, evitar catástrofes naturales y lograr una ecología inteligentemente dirigida, con una producción alimentaria (exclusivamente vegetariana para dejar en paz a todos los animales del planeta) asegurada y población mundial acorde con los recursos, eliminando totalmente la pobreza.
Este futuro espécimen obtendrá sus motivos existenciales en el arte sano, los deportes y en la tecnología constructiva. Una vez acomodado su propio planeta, podrá lazarse hacia el acondicionamiento y colonización de los restantes cuerpos planetarios y sus satélites lunares del sistema solar, y quizás de otros planetas de otros soles de nuestra galaxia. Su campo de acción será inmenso y la meta será la satisfacción del logro del progreso en este mundo, no quedar inane en un hipotético escatológico mundo más allá de la muerte. La felicidad se puede lograr únicamente en este mundo real del que formamos parte.
Lo que no hizo ningún dios, (porque según mi óptica, ¡los dioses no existen!) lo deberá hacer el hombre autotransformado en otra especie.
Esta es la respuesta a aquellos interrogantes del principio acerca de mi propósito de escribir libros. En éstos se halla el desarrollo de estas ideas de aplicación futurible, quizás utópica, pero factible si prevalece la buena voluntad y la cordura.

http://ladislao-vadas.blogspot.com/

Sam Harris

Sam Harris

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Sam Harris


Nacimiento 1967
Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos
Ocupación Escritor
Nacionalidad Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos
Género No ficción

Sam Harris (* 1967) es un escritor estadounidense, autor del libro El fin de la fe (The End of Faith, 2004), que ganó el premio PEN/Martha Albrand de ensayo en el año 2005[1] y de Carta a una nación cristiana (Letter to a Christian Nation, 2006), una respuesta a la crítica que despertó su primer libro.

Biografía

Después de ser objeto de intensas críticas por sus ataques a las creencias religiosas dogmáticas, Harris se muestra cauto acerca de revelar detalles de su biografía.[2]

Ha dicho que fue criado por una madre judía y un padre cuáquero,[3] [2] y declaró en NewsweekBenei Mitzvá"[4] que de niño "rechazó ser

Asistió a la Universidad de Stanford, pero dejó los estudios después de una experiencia con el éxtasis que le cambió la vida.[2] Durante este periodo estudió budismo y meditación y afirma haber leído cientos de libros de religión.

Después de once años volvió a Stanford y completó una licenciatura en Filosofía.

Actualmente es doctorado en neurociencia,[2] usando imágenes de resonancia magnética funcional para llevar a cabo su investigación sobre las bases neuronales de las creencias, el escepticismo y la incertidumbre.[5]

Pensamiento

El mensaje fundamental de Harris es que ha llegado el momento de hablar abierta y honestamente sobre religión, cosa que no se ha hecho hasta la fecha. El autor considera que está en peligro la supervivencia de la civilización por el tabú contra cualquier cuestionamiento de las creencias religiosas. Aunque destaca lo que reconoce como un problema particular del Islam en este momento respecto al terrorismo internacional, Harris hace una crítica directa de la religión de todos los estilos y tendencias. Ve la religión como un obstáculo para progresar hacia enfoques más claros de la espiritualidad y la ética. Ha escrito que "el chamanismo, el Gnosticismo, la Cábala, el Hermetismo y otras corrientes bizantinas en las que el hombre ha buscado al Otro en cualquier revestimiento de su concepción" son fuerzas constructivas y las experiencias espirituales pueden "descubrir hechos genuinos acerca del mundo".[6]

Al tiempo que se define como ateo, Harris asevera que este término no es necesario. Su postura es que el ateísmo no es una visión del mundo o una filosofía, sino la "destrucción de malas ideas". Afirma que la religión es especialmente fecunda en malas ideas, llamándola "uno de los más perversos desaprovechamientos de la inteligencia que nunca se han desarrollado."[7] Harris compara las creencias religiosas de la actualidad con los mitos de la Grecia Clásica, que fueron aceptados una vez como reales, pero están hoy día desfasados. En una entrevista en enero de 2007 a la PBS, Harris apuntó que: "No tenemos una palabra para los no creyentes en Zeus, lo cual es cómo decir que somos todos ateos respecto a Zeus, y tampoco tenemos una palabra para designar a los que no son astrólogos". El continúa diciendo que el término ateo será abolido sólo cuando "alcancemos un nivel de honestidad intelectual donde nunca más pretendamos tener razón sobre las cosas sobre las que no tenemos certeza".[8]

Harris también rechaza que la Biblia fuera inspirada por un Dios omnisciente. Establece que si ese fuera el caso, el Libro podría "hacer predicciones específicas y constatables sobre los acontecimientos humanos". En su lugar, la Biblia "no contiene ni una frase que no pueda haber sido escrita por un hombre o mujer del siglo I".[9]

En El Fin de la Fe, Harris dedica un capítulo a "La naturaleza de las creencias". Su principal argumento es que todas nuestras creencias, excepto aquellas relacionadas con un dogma religioso, están basadas en la evidencia y la experiencia. Dice que la religión permite puntos de vista que incluso son venerados como "sagrados", que en otros ámbitos podrían ser tachados como "locuras". El autor presta una atención específica a enseñanzas tales como la transubstanciación de la doctrina católica, según la cual, durante la Misa, en la Eucaristía, el pan y el vino se transforman en toda su esencia en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Harris discute que si un individuo desarrollara esta creencia por su cuenta, sería tachado sin duda de "loco". En el contexto de la religión, no obstante, tales enseñanzas no se cuestionan -y además no pueden[10] cuestionarse-. Harris escribe que es un mero accidente histórico que sean consideradas como normales en nuestra sociedad creencias como que el Creador del Universo puede oír tus pensamientos, mientras que pueda ser un signo de enfermedad mental la creencia en que Él se comunica contigo mediante el código Morse mientras la lluvia cae sobre los cristales de tu habitación."

Conversación intolerable

El pensamiento de Harris aboca a una benigna y correctiva forma de intolerancia, distinguiéndola de la histórica persecución religiosa. Él promueve una conversación intolerable en la cual las convicciones personales se enfrentan a las evidencias y donde se exige una honestidad intelectual por igual, tanto en posturas religiosas como en las no religiosas. Harris aboga por la necesidad de contrarrestar las tendencia general a impedir una crítica abierta de las ideas religiosas, creencias y prácticas.[11]

Harris arguye que tal conversación e investigación es esencial para el progreso en cualquier otro campo del conocimiento. Pone como ejemplo a quienes piden "respeto" por determinadas posturas en física o historia; en lugar de ello, exigimos razones y esperamos evidencias, mientras que quienes se dedican a lo contrario, son rápidamente marginados en estos campos. Así, Harris aduce que la costumbre de deferencia con las ideologías religiosas constituye un doble rasero que, seguido de eventos como los ataques del 11 de septiembre, ha llegado a ser un riesgo demasiado grande.[11]

En la entrevista a la PBS de 2007 Harris dice: "La utilidad de la religión, el hecho de que da sentido a la vida, eso que hace a la gente sentirse bien no es un argumento a favor de la verdad de ninguna doctrina religiosa. No es un argumento que sea razonable creer que Jesús verdaderamente nació de una virgen o que la Biblia es la palabra perfecta del creador del universo. Sólo puedes creer esas cosas o deberías poder creer esas cosas si piensas que hay buenas razones para creerlas."

La América religiosa

Harris centra gran parte de su crítica en la situación actual de los asuntos religiosos en EEUU. Le preocupa que muchas áreas de la cultura americana se vean perjudicadas por creencias sostenidas por dogmas religiosos. Por ejemplo, cita encuestas que muestran que el 44% de los norteamericanos creen que es "cierto" o bastante "probable" que Jesús vuelva a la Tierra en los próximos cincuenta años. El mismo porcentaje cree que el creacionismo debería ser enseñado en als escuelas públicas y que Dios ha prometido, literalmente, la tierra de Israel a los modernos judíos.[12] [13]

Tales creencias impiden la planificación de un futuro sostenible, afirma Harris. Señala que a la luz de las profecías bíblicas, el Apocalipsis se considera un precursor necesario de la segunda venidaArrebatamiento de la Iglesia como algunos lo llaman. Harris observa que una proporción significativa de la población norteamericana podría ver una guerra nuclear en Oriente Mediofinal de los días.

Harris va más allá, apuntando que los mismos individuos que sostienen estos puntos de vista eligen y son elegidos como presidentes, senadores o diputados, haciendo prácticamente imposible para cualquiera que no comparta tal fe una candidatura política. Cuando el presidente George W. Bush invoca públicamente a Dios en discursos sobre asuntos nacionales o exteriores, Harris nos invita a considerar como reaccionaríamos si el Presidente invocara a Zeus o Apolo de un modo similar.[12]

El Islam

Aunque Harris critica todas las religiones, argumenta que las doctrinas del Islam son particularmente peligrosas para la civilización.[14] Harris critica la respuesta de occidente a atrocidades terroristas tales como los ataques del 11 de septiembre. Por ejemplo, se postula al Islam como una "religión de paz" al tiempo que se declara una "Guerra contra el terrorismo". Harris considera el primer sentimiento como demostrablemente falso, mientras que el segundo está vacío de contenido.[10]

En lugar de ello, dice, deberíamos reconocer abiertamente que la civilización occidental está en guerra con el Islam, el cual propone una doctrina política y religiosa de sometimiento, no un mensaje de paz. El Corán y los hadices, observa, están plagados de ambiguas incitaciones al asesinato de infieles, actos que, de acuerdo con los textos, están gratamente recompensados con una eternidad de placeres celestiales (incluyendo las celebradas 72 vírgenes). Es específicamente esta metafísica del martirio o jihad que lleva a la muerte la que Harris ve como la fuente del mayor peligro. Que tales nociones podrían ser meramente el producto de una forma más extrema del Islam es un argumento que Harris considera especialmente insostenible, a la luz de la violencia desplegada por todo el mundo a partir de 2006, a causa de las caricaturas de Mahoma que representaban (y satirizaban) al Profeta. Harris sostiene que los disturbios no ocurrieron porque las caricaturas fuesen "especialmente despectivas", sino a causa de que la "mayoría de los musulmanes creen que es un sacrilegio representar a Mahoma de cualquier modo."[15] Harris mantiene que estamos en guerra con un "específico modo de vida prescrito por el Corán y elaborado en la literatura de los hadices".[10]

Harris reconoce que otras religiones distintas del Islam pueden inspirar (y han inspirado) atrocidades. El autor analiza ejemplos tales como la Inquisición y la caza de brujas en El Fin de la Fe. No obstante, Harris cree que el Islam se adapta mejor a este propósito que la mayoría de las otras religiones. Sostiene este argumento en un blog, en 2005:

Cualquiera que imagine los intereses mundanos del terrorismo musulmán debe responder a cuestiones del siguiente tipo: ¿Dónde están los hombres bomba suicidas del budismo tibetano? Los tibetanos han sufrido una ocupación mucho más brutal y cínica que cualquiera que Gran Bretaña, los Estados Unidos o Israel haya infringido al mundo musulmán. ¿Dónde están las multitudes de tibetanos dispuestos a perpetrar atrocidades suicidas contra civiles chinos? No existen. ¿Qué es lo que marca la diferencia? La diferencia reposa en los principios específicas del Islam. Esto no implica que el budismo no pueda inspirar violencia suicida. Puede y lo ha hecho (Japón, 2ª Guerra Mundial). Pero eso no concede un ápice a los apologistas del Islam. Como budista debes esforzarte tremendamente para justificar tal barbarie. Sin embargo, no necesitas tanto como musulmán. La verdad es que debemos finalmente afrontar que el Islam contiene nociones específicas de martirio y jihad que explican completamente el carácter de la violencia musulmana.[14]

Harris ha pedido a las comunidades musulmanas que practiquen una crítica abierta a su fe para ayudar a los gobiernos occidentales en la localización de los religiosos extremistas que se encuentren entre ellos. El autor arguye que los musulmanes deben estar preparados para aceptar los estereotipos raciales como una herramienta en la lucha contra el terrorismo, si estos pueden mostrar que una adhesión al Islam puede predecir, estadísticamente, un comportamiento terrorista.[14]

Moderación

Aunque Harris acepta que reemplazar el extremismo religioso con moderación religiosa sería un paso adelante, critica también a los teístas moderados. Harris sostiene que la moderación religiosa da cobertura al fundamentalismo religioso. Harris afirma:

Hablando francamente sobre la situación de nuestro mundo, la Biblia y el Corán, que contienen montones de sandeces sobre la destrucción de la vida, son la antítesis de la tolerancia, tal y como la conciben hoy los moderados. Pero ya no podemos permitirnos el lujo de mantener esa corrección política. Es hora de que reconozcamos el precio que estamos pagando para mantener la iconografía de nuestra ignorancia.[16]

Más aún, Harris sostiene que es tan absurdo continuar esperando el mismo respeto por todas las creencias religiosas en liza, como la reivindicación de la verdad absoluta inherente a cada una de ellas. Cualquier religión que afirme que todos los otros sistemas de creencias son falsos y heréticos no puede fomentar una verdadera aceptación o tolerancia de la diversidad religiosa. Harris concluye que la moderación religiosa descansa sobre una debilidad intelectual.

Harris también dice que la moderación es mala teología porque los extremistas tienen, en cierto sentido, razón: Dios desea empujar a los homosexuales a la muerte o destruye infieles si uno interpreta literalmente los textos. Harris apunta que la moderación religiosa parece ser ciega a la realidad de las creencias de los fundamentalistas. Los moderados tienden a afirmar que los ataques suicidas pueden ser explicados por un abanico de factores sociales, políticos y económicos. Harris observa que muchos de los suicidas no vienen de la pobreza, sino de la sociedad musulmana de clase media. Apunta el hecho de que en el 11 de septiembre los secuestradores eran universitarios de clase media y no sufrieron ninguna experiencia de opresión política. Harris concluye así que la religión es una causa significativa del terrorismo.[17]

¿Cuántos arquitectos e ingenieros más deben estrellarse a 300 km/h antes de que admitamos que la violencia jihaidista no es una mera cuestión de educación, pobreza o política? La verdad, bastante sorprendente, es que en el año 2006 una persona puede tener suficiente material y recursos intelectuales para construir una bomba nuclear y seguir creyendo que conseguirá 72 vírgenes en el Paraíso. Los seglares occidentales, liberales y moderados, han comprendido esto muy lentamente. La causa de su confusión es simple: no saben lo que es verdaderamente creer en Dios.

Harris descarta la idea de que las enseñanzas de Jesús y el Nuevo Testamento en general sirvan para moderar las leyes más extremas establecidas en el Antiguo Testamento. Apunta que el Antiguo Testamento prescribe la muerte y el castigo para -entre otras cosas- la ruptura de los Diez Mandamientos, incluyendo la herejía contra Yahvé y el adulterio. El autor añade que Jesús y sus seguidores nunca repudiaron tales enseñanzas en el Nuevo Testamento. Hablando a la New York Society for Ethical Culture en 2005, Harris dijo: "Tengo noticias. He leído los Libros y Dios no es moderado... No hay ni un lugar en los Libros donde Dios diga, '¿Sabes? Cuando llegues al Nuevo Mundo y desarrolles los tres poderes públicos para el gobierno y tengas una sociedad civil, puedes simplemente abandonar la barbaridad que recomendé en los primeros libros."[18]

La moralidad y la ética

En lo que respecta a la moralidad, Harris considera que ha transcurrido un largo periodo hasta la recuperación del humanismo secular. Harris describe el supuesto enlace entre la fe religiosa y la moralidad como un mito, sostenido por evidencias estadísticas. Apunta, por ejemplo, que los países escandinavos, altamente seculares, se encuentran entre los más generosos en la ayuda al desarrollo del Tercer Mundo.

Harris va más allá y postula que, lejos de ser la fuente de nuestra intuición moral, la religión puede apoyar posiciones éticas altamente problemáticas. Cita varios ejemplos, incluyendo la prohibición católica del uso del preservativo, con el agravante de la epidemia de SIDA; los intentos del lobby religioso estadounidense por impedir la investigación con células madre; y el carácter punitivo de la estadounidense "guerra contra las drogas". Harris ve en estos ejemplos la tendencia de la religión a separar los juicios morales del sufrimiento humano. Harris también observa la influencia de la religión en la mayoría de las leyes antivicio de Estados Unidos. Escribe que la mayoría de las leyes que prohíben la pornografía, la sodomía y la prostitución son, en realidad, intentos por combatir el "pecado", más que el "crimen".[10]

Mientras que algunos sienten que la religión es necesaria para dar un sentido a la vida y para instruir a la humanidad en un comportamiento moral, Harris propone que la moralidad y la ética pueden ser estudiadas y mejoradas sin "presuponer cualquier cosa sin evidencias".[19] Afirma que los hombres podrían "decidir lo que es bueno en los Libros de la Bondad", en lugar de derivar nuestro código moral de las Escrituras. Harris alaba la Ética de la reciprocidad como una enseñanza moral que es "grande, sabia y compasiva" y la opone a edictos bíblicos que castigan con la muerte las relaciones prematimoniales, la desobediencia a los padres o la adoración de "otros dioses".[10] Harris afirma que hemos evolucionado de tal modo en nuestro pensamiento que comprendemos que merece la pena seguir la ética de la reciprocidad, mientras que algunos otros mandamientos de la Biblia no. También apunta que incluso la ética de la reciprocidad no es exclusiva de ninguna religión y se sabe que figuras como Confucio o Buda la enseñaron siglos antes de que la Biblia fuese escrita.

Más polémica: Harris ha presentado un artículo acerca del cuestionamiento de la relatividad moral del daño colateral y la tortura durante la guerra. Argumenta que si aceptamos el daño colateral cuando se usan bombas en la guerra, no tenemos razón para rechazar el uso de la tortura. De hecho, Harris sostiene que el asesinato de civiles inocentes debería ser más problemático para nosotros que la propia tortura de, por ejemplo, un sospechoso de terrorismo. Harris señala que la muerte de civiles en Irak y Afganistán son consecuencias previsibles e inevitables del bombardeo de los países. No obstante, las bajas civiles se ven como desafortunadas, pero no tan inaceptables como para evitar los ataques. Cualquier sufrimiento causado por la tortura de gente como el líder de Al Qaeda Osama bin Laden, dice Harris, es minúsculo comparado con las muertes y lesiones de civiles inocentes. En respuesta a la controversia causada por este argumento, Harris afirma que "si crees que se puede justificar arrojar bombas en un intento de matar a un hombre como Osama bin Laden (y aceptamos el riesgo de matar y mutilar a hombres, mujeres y niños inocentes), deberías pensar que a veces puede justificarse aplicar el "submarino" a un hombre como Osama bin Laden (asumiendo el riesgo de abusar de alguien que sólo se parece a Osama bin Laden)[20] Definitivamente, Harris mantiene que la tortura debería permanecer siendo ilegal y que comparar la tortura con los daños colaterales no le hace ver la tortura como "aceptable". No obstante, cree que esta discusión es necesaria para dar coherencia a nuestras creencias sobre ambos.[21] [10]

Espiritualidad

Harris desea recuperar la espiritualidad para el dominio de la razón humana. Él se inspira en las prácticas de las religiones orientales, en particular en la meditación, como se describe principalmente por los practicantes hindúes y budistas. Si se presta una estrecha atención a cada momento de la experiencia consciente, sugiere Harris, es posible dar un sentido a nuestro "yo" y llegar a un nuevo estado de bienestar. Más aún, Harris afirma que tales estados de la mente deberían ser sometidos a una investigación científica formal, sin la incorporación de mitos y supersticiones que a menudo acompañan estas prácticas en el contexto religioso. "Evidentemente no hay un obstáculo más grande para una verdadera aproximación empírica a la experiencia espiritual que nuestras actuales creencias sobre Dios", escribe.[10]

Critica y debate

Véase también; El fin de la fe

Harris ha sido criticado por alguno de sus compañeros colaboradores en The Huffington Post. En particular, RJ Eskow le ha acusado de fomentar la intolerancia hacia la Fe, conducta potencialmente tan peligrosa como el fanatismo al que se opone.[22] [23] Margaret Wertheim[24] Por otra parte, Harris ha recibido un espaldarazo de Nina Burleigh[25] y Richard Dawkins.[26] también hizo incapié en que los liberales deberían ver los argumentos de Harris "con un considerable escepticismo".

En mayo de 2006, Harris sufrió un ataque constante en un destacado artículo de Meera NandaNew Humanist, en el cual esta afirmaba que su análisis del extremismo religioso era defectuoso y sugirió que él había criticado la religión "por lo que parecía ser su verdadero objetivo: una defensa, más aún, una celebración del budismo y la espiritualidad hinduista". Además Nanda afirmó que la propuesta de Harris de un análisis crítico a la espiritualidad era una receta para el autoritarismo.[27] para

Scott Atran ha criticado a Harris por usar lo que Atran considera un enfoque poco científico del papel de las creencias en la psicología de los terroristas suicidas. En la conferencia de 2006 Beyond Belief, Atran se enfrenta a Harris por realizar una "caricatura del Islam". Atran continúa más tarde con una discusión onlinepara Edge.org en la que criticó a Harris y otros por usar métodos de combatir el dogmatismo religioso que, según Atran "son científicamente infundados, psicológicamente vacuos y políticamente ingenuos y contraproducentes para los objetivos que perseguimos".[28]

En enero de 2007, Harris recibió una crítica de John Gorenfeld escrita para AlterNet.[29]paranormal en áreas como la reencarnación y la xenoglosia. También critica fuertemente a Harris por su defensa de la tortura judicial. La crítica de Gorenfeld fue reflejada posteriormente por Robert Todd Carroll en el Skeptic's Dictionary.[30] Como respuesta, Harris aclaró su postura en su propio sitio web, negando que hubiese defendido alguna vez tales puntos de vista hasta el punto que Gorenfeld sugería.[31] Poco después Harris mantuvo un amplio debate con Andrew Sullivan en el foro de Internet Beliefnet.[32] En abril de 2007 Harris debatió con el pastor evangélico Rick Warren para la revista Newsweek.[33] Gorenfeld lleva a Harris a la tarea de defender algunos de los hallazgos de la investigación

Escritos y aparición en los medios

Los escritos de Harris se centran en la neurociencia, filosofía (en particular filosofía de la mente) y la crítica a la religión, por lo que es bien conocido. Escribe blogs para el Washington Post, el Huffington Post, y Truthdig, y sus artículos han aparecido en publicaciones tales como Newsweek, Los Angeles Times, el Boston Globe y The Times.[34]

Harris ha tenido numerosas apariciones en la televisión y radio norteamericanas. En 2005 Harris apareció en el documental The God Who Wasn't There, dirigido por Brian Flemming. Harris habla en varios momentos del documental y después en una entrevista aparte de treinta minutos con el director. Harris fue un destacado orador en la conferencia de 2006 Beyond Belief: Science, Religion, Reason and Survival. Allí hizo dos presentaciones y participó en los debates en grupo. Harris también apareció varias veces en el podcast Point of Inquiry.

El Proyecto Razón

Durante los años 2007/08, Sam Harris impulsó "El Proyecto Razón", una fundación sin ánimo de lucro dedicada a difundir conocimiento científico y valores laicos en la sociedad.[35]

Libros

Véase también

Referencias

  1. ↑ PEN American Center, 2005. El premio PEN/Martha Albrand para operas primas de no-ficción
  2. ↑ a b c d Segal, David. "Atheist Evangelist", The Washington Post, 26 de octubre de 2006.
  3. ↑ Csillag, Ron. "Losing faith in religion", Toronto Star, July 2, 2005
  4. ↑ Miller, Lisa. "Beliefwatch: The Atheist", Newsweek, 30 de octubre de 2006.
  5. ↑ "Biography for Sam Harris", IMDb.
  6. ↑ Meera Nanda, 2006. "Spirited away." New Humanist, volume 121 number 3.
  7. ↑ The Problem with Atheism. Sam Harris at washingtonpost.com (September 28, 2007). Consultado el 6 Decemberde 2007.
  8. ↑ Sam Harris, 2005. "Interview: Sam Harris." PBS.org.
  9. ↑ Sam Harris "Reply to a Christian." Council for Secular Humanism.
  10. ↑ a b c d e f g Harris, Sam (2004). The End of Faith: Religion, Terror, and the Future of Reason. W.W. Norton & Company.
  11. ↑ a b Brian Flemming & Sam Harris, 2005. The God Who Wasn't There, extended interviews. Beyond Belief Media.
  12. ↑ a b "The Politics of Ignorance." The Huffington Post.
  13. ↑ Pew Research Center - Religion and Politics The Pew Research Center
  14. ↑ a b c Sam Harris, 2005. "Bombing Our Illusions." The Huffington Post.
  15. ↑ Sam Harris Who Are the Moderate Muslims? HuffingtonPost.com, February 16, 2006
  16. ↑ Golson, Blair. "Sam Harris: the Truthdig Interview", Truthdig, April 3, 2006.
  17. ↑ Jewcy's Big Question: Why Are Atheists So Angry?. Sam Harris at the The Huffington Post (November 29, 2006). Consultado el 6 Decemberde 2007.
  18. ↑ See external links "Lecture at New York Society for Ethical Culture - November 16, 2005"
  19. ↑ "Why Religion Must End." AlterNet.org.
  20. ↑ Sam Harris. "Response to Controversy"
  21. ↑ Sam Harris, 2005. "In Defense of Torture." The Huffington Post.
  22. ↑ RJ Eskow, 2005. "Blind Faith: Sam Harris Attacks Islam." The Huffington Post.
  23. ↑ RJ Eskow, 2006. "Reject Arguments For Intolerance – Even From Atheists." The Huffington Post.
  24. ↑ Margaret Wertheim, 2006. "The End of Faith?." The Huffington Post.
  25. ↑ Nina Burleigh, 2005. "Forget About Christ, Get God out of Christmas First." The Huffington Post.
  26. ↑ Dawkins, Richard. "Coming Out Against Religious Mania", The Huffington Post, August 4, 2005.
  27. ↑ Meera Nanda, 2006. "Spirited away." New Humanist, volume 121 number 3.
  28. ↑ The Reality Club, 2006. "An Edge Discussion of Beyond Belief: Science, Religion, Reason and Survival." Edge.org.
  29. ↑ John Gorenfeld, 2007. "Sam Harris's Faith in Eastern Spirituality and Muslim Torture." AlterNet.
  30. ↑ Robert Todd Carroll, 2007. "Sam Harris: A Man of Faith?." Skeptic's Dictionary, Newsletter 74.
  31. ↑ Sam Harris, 2007. "Response to Controversy." Official website.
  32. ↑ Sam Harris & Andrew Sullivan, 2007. "Is Religion 'Built Upon Lies'?." Beliefnet.
  33. ↑ Sam Harris & Rick Warren, 2007. "The God Debate." Newsweek.
  34. ↑ "About Sam Harris", samharris.org.
  35. ↑ El Proyecto Razón

Enlaces externos

Neurología:

Este artículo fue ampliado extensamente mediante la traducción de en:Sam Harris (author)http://en.wikipedia.org/w/index.php?title=Sam_Harris_%28author%29&oldid=204686042).


Buscar este blog