miércoles, 29 de octubre de 2008

Jan Hus

Jan Hus

Retrato de Juan Hus

Nacimiento:

1370
Bohemia del Sur

Fallecimiento:

6 de julio de 1415
Constanza, Alemania

Ocupación:

Religioso



Jan Hus pronunciación(AFI:[jan hus], nombre alternativo Juan Huss o Juan de Hussenitz) (1370, Hussenitz, Bohemia del Sur - † 6 de julio de 1415,Constanza, Alemania) fue un teologo, filosofo, reformador y predicador checo, que se desempeñó como maestro en la Universidad Carolina de Praga. Sus seguidores se conocen como Husitas.

Infancia


Retrato de Juan Hus

Hijo de un campesino pobre que murió tempranamente, fue criado con mucho esfuerzo por su madre. Su piedad y fervor religioso se manifestaron en él desde su infancia, pues participó como monaguillo y cantó en el coro de la iglesia. Las lecturas piadosas le apasionaban. Cierta noche que leía la vida de San Lorenzo cerca de la chimenea, acercó su mano al fuego para probar hasta dónde sería capaz de soportar los tormentos que Lorenzo había sufrido.

Se le dio la mejor educación que permitían sus circunstancias; y habiendo adquirido un buen conocimiento de los clásicos en una escuela privada en la provincia de Bohemia donde adquirió el titulo de Bachiller en Divinidad en 1398, se le admitió en la universidad de Praga por caridad, donde pronto dio pruebas de su capacidad intelectual, y donde se destacó por su diligencia y aplicación al estudio.

Carrera


Martirio de Juan Hus

Hus fue ordenado sacerdote en 1400 y nombrado predicador, primero en la Iglesia de San Miguel y luego en la Capilla de Belén en 1402, donde se predicaba exclusivamente en checo. Allí fustigaba la relajación moral del clero. Participó en el movimiento político-social surgido de la escuela de predicadores de Milia deKromeriz, que defendían un retorno al cristianismo primitivo y oposición a la jerarquía. En 1401 obtuvo el cargo de Decano de la Facultad de Arte y Filosofía, y para 1409 fue nombrado rector de la Universidad de Praga.

Hus impulsó desde 1408 un movimiento cristiano basado en las ideas de John Wycliff. Sus seguidores fueron llamados Husitas y se multiplicaron en momentos en que la Iglesia católica sufría la crisis del llamado Cisma de Occidente, cuando ejercían dos papas, a los que en 1409 se agregó un tercero,Alejandro V, que condenó el movimiento husita y excomulgó a Jan Hus. Convocado el Concilio de Constanza con el fin de reunificar a la Iglesia católica, Hus acudió a defender sus puntos de vista, pero fue condenado allí a morir en la hoguera y el 6 de julio de 1415 fue quemado vivo.

Antes de ser quemado, Hus dijo las siguientes palabras al verdugo: " Vas a asar un ganso (hus significa ganso en lengua bohemia), pero dentro de un siglo te encontrarás con un cisne que no podrás asar." Se suele identificar a Martín Lutero con esta profecía (102 años después clavó sus 95 tesis en Wittenberg), y comúnmente se lo suele identificar con un cisne.


Monumento a Juan Hus

Hus fue un precursor del protestantismo. Sus escritos le ganaron un lugar importante en la literatura checa. Juan Hus estudió en la escuela de Latín en Praga y gracias a esto introdujo los símbolos diacríticos en la escritura de la lengua checa, especialmente el Háček con lo que cada sonido podía ser escrito mediante un único símbolo y se simplificaba la escritura.

A Jan Hus se le ha dedicado un conjunto escultórico en la Plaza de la Ciudad Vieja (Staroměstské náměstí) de Praga.

"Hus es una figura memorable por muchas razones, pero sobre todo su valentía moral ante las adversidades y la muerte... Siento el deber de expresar mi profunda pena por la cruel muerte infligida a Jan Hus y por la consiguiente herida, fuente de conflictos y divisiones, que se abrió de ese modo en la mente y en el corazón del pueblo bohemio".Juan Pablo II

huss.jpg

John Huss (1370 – 1415) Checoslovaquia, año 1415 d.C.

En la lóbrega prisión se escuchó un fuerte grito: ¡John Huss! Al llamado del guardia, salió de la oscuridad una figura vacilante. Aquel hombre dio varios pasos hasta pararse en la luz del sol que le lastimaba los ojos. Sus visitantes eran varios obispos que de nuevo tratarían que Huss se retractara de sus convicciones reformistas.

Junto al grupo de clérigos venía su amigo Lord John de Clum, Cuando estaban a unos pasos, de Clum corrió hasta donde estaba Huss y le dijo: “Maestro Huss, si sabe que es culpable de cualquiera de los cargos que se le imputan, no sienta vergüenza de admitir que estaba equivocado y cambie de parecer”.

Lord John de Clum hizo una pausa. Buscaba las palabras que le dieran fortaleza a su amigo Huss y le dijo: “Por otro lado, por favor no traicione su conciencia. Es mejor sufrir el castigo y el martirio que negar lo que uno está convencido que es la verdad”. Con lágrimas en los ojos John Huss miró a su amigo y le dijo: “Dios Todopoderoso es testigo que de todo corazón y con toda mi mente estoy dispuesto a cambiar mis creencias si el concilio puede mostrarme con la Biblia en la mano que estoy en un error”.

Al oírlo, los obispos murmuraron entre ellos mismos diciendo: “¿Ven lo terco que es? Está lleno de orgullo. Le da mas valor a lo que piensa y no le importa lo que piensa la iglesia”. “No está dispuesto a cambiar, seguirá en su error”.

Viendo que ni la amenaza de muerte era suficiente para que Huss cambiara de parecer, le ordenaron a sus carceleros que lo llevaran de vuelta a su celda. El día siguiente sería sentenciado a muerte y quemado vivo.

John Huss fue un sacerdote católico en lo que ahora conocemos como Checoslovaquia. Estudió y llegó a ser rector de la universidad de Praga. Fue uno de los primeros cristianos en alzar su voz para pedir libertad de religión y el derecho individual de tener una relación personal con Dios. Se enfrentó valientemente a los líderes de la iglesia que vivían desordenada e indignamente. También se opuso a que se condenara a muerte a los que no estaban de acuerdo con las enseñanzas de la iglesia.

Durante casi toda la vida de Huss, la iglesia católica se debatió en insidiosas y a veces fatales luchas por el poder entre papas y antipapas. Cuando Huss tenía 8 años el antipapa Clemente VII se declaró papa. En 1,394, El antipapa Benedicto XIII (también conocido como “el papa luna” se declaró papa. El antipapa Alejandro V fue elegido papa por el concilio de Pisa en 1409 por lo que habían tres papas al mismo tiempo, Alejandro V, Gregorio XII y Benedicto XIII. Alejandro V aparentemente fue envenenado por Juan XXIII el próximo antipapa. Al mismo tiempo que se acrecentaban las luchas por la silla papal, la iglesia se sumía en mayor degradación moral. Pero la atención de la iglesia se centró sobre Huss cuando se pronunció contra la escandalosa venta de “indulgencias” renovada por el antipapa Juan XXIII. Por sus creencias, Huss fue expulsado de la iglesia católica.

A pesar de su expulsión y de las amenazas, Huss continuó predicando con gran valor y se ganó la admiración tanto de la gente del pueblo como de los nobles. En el año 1413, fue llamado para que se presentara ante el concilio de Constanza. Acudió a la invitación porque veía la oportunidad de explicarles a los líderes de la iglesia sus creencias y las verdades que había hallado en la Biblia. Sin embargo, todo era una trampa, a Huss nunca le dieron la oportunidad de expresar sus argumentos. En cuanto se presentó, fue tomado prisionero y encarcelado. Después de 19 meses de cautiverio y torturas, fue llevado a juicio.

Cada vez que John trataba de decir algo en su defensa, una multitud previamente aleccionada hacía un bullicio tal que era imposible escuchar lo que Huss decía. Finalmente, sus acusadores formularon los cargos que le imputaban, como prueba contra él leyeron porciones tomadas fuera de contexto de sus libros y tergiversaron parte de sus respuestas.

Le dijeron: “Si confiesa humildemente que estaba equivocado y renuncia a sus convicciones, si promete nunca más enseñar esa fe, si públicamente niega lo que antes predicaba, tendremos misericordia de usted y le devolveremos su posición y sus privilegios anteriores”. John Huss respondió: “Estoy a la vista del Señor mi Dios, de ninguna manera puedo hacer lo que me piden. Si lo hiciera, ¿Cómo podría enfrentarme después a Dios? ¿Cómo podría ver a los ojos a aquellos a los que les he enseñado? Ellos ahora tienen un conocimiento firme y cierto de las Escrituras y están armados contra los asaltos del diablo”. ¿Cómo podría yo llevarles incertidumbre? ¡No debo ni puedo valorar mi propio cuerpo más que la salud y la salvación de aquellos a los que

he enseñado el Camino de Jesucristo!”.

Al ver que no lograban que renunciara a su fe, lo vistieron con sus ropas y ornamentos de sacerdote. Seguidamente, comenzaron a desnudarlo hasta que lo único que hacía notar que era un sacerdote era su corte de pelo, rapado en la coronilla. Finalmente le raparon toda la cabeza de forma tan violenta que le cortaron parte del cuero cabelludo que sangraba profusamente. La sentencia fue muerte en la hoguera.

Cuando John Huss fue llevado a las afueras de la ciudad se juntó una gran multitud que seguía al prisionero. Al llegar al lugar donde sería ejecutado se arrodilló y pronunció en voz alta el Salmo 31 y el Salmo 51. Luego, con alegría dijo: “En tus manos, Oh Señor, encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, Dios bueno y misericordioso”.

Sacándolo abruptamente de sus oraciones, el verdugo lo ató a un poste con cuerdas mojadas, su cuello también fue sujetado al poste con una cadena de hierro y el verdugo le dijo: “¿No te da vergüenza estar atado como un perro?” John respondió: “Mi Señor Jesús fue atado con una cadena peor que esta por mis culpas, ¿Por qué me va a dar vergüenza esta cadena oxidada?”.

Sin perder tiempo, los verdugos apilaron leña hasta el alto de su barbilla. Poco antes de encender el fuego se acercó un obispo y le dijo: “Si renuncias públicamente a tus creencias y reniegas de todo lo que has enseñado al pueblo, te salvarás de la hoguera”. John respondió: “¿Díganme, cuál es el error al que debo renunciar? No soy culpable de ningún mal. Les enseñé a los hombres el camino del arrepentimiento y el perdón de pecados, de acuerdo a la verdad del Evangelio de Cristo Jesús. Por ese Evangelio estoy yo aquí, y estoy aquí con valor y alegría, listo para sufrir esta muerte”. “Lo que enseñé con mi boca, ahora lo sellaré con mi sangre”.

Cuando encendieron el fuego, John Huss comenzó a cantar un himno con una voz tan fuerte y alegre que se oía por encima del tronar del fuego y del ruido de la multitud. Su canto era: “Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí”. Poco tiempo después se apagaba la voz de aquel amoroso maestro que con total dedicación enseñó las buenas nuevas.

La historia narra que durante el juicio, su amigo John de Clum lo confortó grandemente e incluso buscó varias formas de salvarlo de la muerte, pero John Huss prefirió morir antes que negar las verdades que había aprendido de la Biblia. Confió en que el Señor lo fortalecería en el momento de su muerte y así fue. Cuando John Huss se hallaba en medio de tanto odio, su fe en Jesús hizo que se mantuviera firme y que sirviera de ejemplo a miles de mártires que seguirían sus pasos.

Fuente: Portal del NT

2 comentarios:

Cristianismo Primitivo dijo...

Hola:
Mucho me gusta la historia de la iglesia. Se le recomienda la lectura de La iglesia peregrina a quienquiera que es también amador de la historia. Este mismo libro menciona a Hus.
Miguel

Paulo Arieu dijo...

ok.gracias
Bendiciones
visita mi blog http://lasteologias.wordpress.com
http://mujercristianaylatina.wordpress.com

saludos
Paulo

Buscar este blog

Cargando...