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martes, 5 de enero de 2010

Jackes L.Monod

Jackes L.Monod




Jacques-Lucien Monod (París, 9 de febrero de 1910-Cannes, Francia, 31 de mayo de 1976) fue un biólogo francés. Fue condecorado con la Cruz de Guerra por sus servicios en la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial.
Después de haber trabajado en el Instituto Tecnológico de California, volvió a París y, en 1945, ingresó en el Instituto Pasteur, del que fue director hasta 1954, y en donde creó el departamento de bioquímica. Pionero de la genética molecular, fue galardonado en 1965, junto con André Michel Lwoff y François Jacob, con el Premio Nobel por sus descubrimientos relativos al control genético de las enzimas y a la síntesis de los virus. Es autor, entre otros libros, de uno de los pocos best-sellers en el campo de la divulgación científica: El Azar y la Necesidad (1970).
Monod junto con Jacob descubrió el sistema operón lac, el cual controla la expresión de los genes en la materia. Este sistema brindó el primer ejemplo de un mecanismo de regulación transcripcional. También sugirió la existencia de moléculas de ARN mensajero, las cuales decodifican la información codificada en el ADN y las proteínas.
Monod y sus colaboradores experimentaron con una bacteria común, Escherichia coli, pero el concepto básico descubierto es aplicable para todos los organismos vivos.
La idea clave es que E.coli no gasta energía fabricando enzimas si no tiene la necesidad de metabolizar la lactosa, dado que otros azúcares como la glucosa están presentes. Este concepto se denomina regulación genética negativa.[1]

Fue hijo del pintor Lucien Monod, nació en París; y aquí realizó sus estudios. Ya licenciado en ciencias, la Fundación Rockefeller le ofreció una bolsa para ampliar sus conocimientos el California Institute of Technology en el laboratorio del genético americano-Morgan.
Después de la liberación, toda la vida del señor Monod, se liga, paso a paso, a la del célebre Instituto Pasteur. En 1945 fue nombrado jefe de labotatorio en el Servicio de Fisiología Micróbiaria y, tras haber pasado por el Servicio del Bioquímica Celular en 1971, es nombrada director del Instituto. Paralelamente, fue profesor en la Facultad, de Ciencias de París, catedrático de Biología Molecular en el Colegio de Francia y, desde hace. un par de años, ejercía también como consejero económico y social. Jacques Monod fue un filósofo de la ciencia. Sus libros y artículos son numerosos. La obra que todos los especialistas coinciden en señalar como la cumbre de su talento es El azar y la necesidad, ensayo sobre la filosofía natural de la biología moderna. En este libro, publicado en 1970, Monod va más allá de la Biología, y pretende construir un sistema filósófico, es decir, político, a partir de la teoría molecular del código genético. En realidad se trata de un intento de Iibro total, en el que el autor invita a todos los hombres de ciencia a meditar, pensar y, proyectar su disciplina, teniendo en cuenta el conjunto de Ia cultura moderna.

Fiel a sus ideas, Jacques Monod intentaba ser un hombre total, comprometido con la sociedad de su tiempo. Y cada, vez que lo consideraba justo, su nombre o su propia persona estaban presentes allí donde los derechos del hombre no eran respetados. Su campo de acción se situaba a la izquierda.

1931. Comenzó su carrera cómo ayudante de Zoología en la Facultad de Ciencias de París.Después de haber trabajado en el Instituto Tecnológico de California, volvió a París
1945, ingresó en el Instituto Pasteur, del que fue director hasta 1954
1954 creó el departamento de bioquímica. Pionero de la genética molecular, fue galardonado en 1965
1964. Recibe el premio Charles Leopold Meyer.
1965. recibe el Premio Nobel de Medicina junto con François Jacob y André Lwoff. Monod y Jacob sostuvieron la existencia de una clase de genes que regulan las funciones de los otros genes influyendo sobre la síntesis del portador RNA o MRNA.
1967. Fue nombrado titular de la Cátedra de Biología Molecular del Colegio de Francia. Con ocasión de la lección inaugural, Le Monde dijo que era una declaración de guerra, guerra contra ciertos conceptos filosóficos, biológicos, médicos, del concepto del hombre y de su situación en el conjunto de lo existente.
1970 publicó El Azar y la necesidad, obra que le dio a conocer al gran público por la polémica que suscitó. Polémica surgida por las implicaciones políticas de su aserto básico que consiste en negar la dialéctica, asignando al azar (casualidad) la condición de sujeto agente (causalidad) del proceso evolutivo.
1971 fue nombrado director del Instituto Pasteur, habiendo sido previamente jefe del Departamento de Bioquímica molecular del mismo departamento, fundado por él en 1954. Era miembro de numerosas instituciones científicas de todo el mundo: Deutsche Akademie der Naturforscher Leopoldina, Royal Society, Czechoslovak- Academy of Sciences, National Academy of Sciences (USA) American Philosophical Society. [2]

F. Schafer agrega un dato interesante a la biografía de este hombre:
"El abuelo de Monod fue uno de los más grandes predicadores evangélicos que ha tenido Francia. Algo ocurrió, y no sé qué pudo ser; acaso los amigos de la familia Monod pudieran saber algo, pero me parece que no. Sin embargo, el corazón de Monod, y su mente al unísono, se volvieron en contra de Cristo y del cristianismo. " [3]

fuentes:
[2] http://www.elpais.com/articulo/cultura/MONOD/_JACQUES/Ha/muerto/Jacques/Monod/premio/Nobel/Medicina/elpepicul/19760601elpepicul_9/Tes/
[3] F.Schafer, Retorno a la libertad y a la dignidad, ed. evangelicas europeas, Barcelona 1973

martes, 25 de noviembre de 2008

Galileo Galilei

Galileo Galilei

Galileo Galilei nació en Pisa el 15 de febrero de 1564. Lo poco que, a través de algunas cartas, se conoce de su madre, Giulia Ammannati di Pescia, no compone de ella una figura demasiado halagüeña. Su padre, Vincenzo Galilei, era florentino y procedía de una familia que tiempo atrás había sido ilustre; músico de vocación, las dificultades económicas lo habían obligado a dedicarse al comercio, profesión que lo llevó a instalarse en Pisa. Hombre de amplia cultura humanista, fue un intérprete consumado y un compositor y teórico de la música, cuyas obras sobre el tema gozaron de una cierta fama en la época. De él hubo de heredar Galileo no sólo el gusto por la música (tocaba el laúd), sino también el carácter independiente y el espíritu combativo, y hasta puede que el desprecio por la confianza ciega en la autoridad y el gusto por combinar la teoría con la práctica. Galileo fue el primogénito de siete hermanos de los que tres (Virginia, Michelangelo y Livia) hubieron de contribuir, con el tiempo, a incrementar sus problemas económicos. En 1574 la familia se trasladó a Florencia y Galileo fue enviado un tiempo al monasterio de Santa Maria di Vallombrosa, como alumno o quizá como novicio.

Juventud académica

En 1581 Galileo ingresó en la Universidad de Pisa, donde se matriculó como estudiante de medicina por voluntad de su padre. Cuatro años más tarde, sin embargo, abandonó la universidad sin haber obtenido ningún título, aunque con un buen conocimiento de Aristóteles. Entretanto, se había producido un hecho determinante en su vida: su iniciación en las matemáticas, al margen de sus estudios universitarios, y la consiguiente pérdida de interés por su carrera como médico. De vuelta en Florencia en 1585, Galileo pasó unos años dedicado al estudio de las matemáticas, aunque interesado también por la filosofía y la literatura (en la que mostraba sus preferencias por Ariosto frente a Tasso); de esa época data su primer trabajo sobre el baricentro de los cuerpos -que luego recuperaría, en 1638, como apéndice de la que habría de ser su obra científica principal- y la invención de una balanza hidrostática para la determinación de pesos específicos, dos contribuciones situadas en la línea de Arquímedes, a quien Galileo no dudaría en calificar de «sobrehumano».


Galileo Galilei (Retrato de Domenico Crespi)

Tras dar algunas clases particulares de matemáticas en Florencia y en Siena, trató de obtener un empleo regular en las universidades de Bolonia, Padua y en la propia Florencia. En 1589 consiguió por fin una plaza en el Estudio de Pisa, donde su descontento por el paupérrimo sueldo percibido no pudo menos que ponerse de manifiesto en un poema satírico contra la vestimenta académica. En Pisa compuso Galileo un texto sobre el movimiento, que mantuvo inédito, en el cual, dentro aún del marco de la mecánica medieval, criticó las explicaciones aristotélicas de la caída de los cuerpos y del movimiento de los proyectiles; en continuidad con esa crítica, una cierta tradición historiográfica ha forjado la anécdota (hoy generalmente considerada como inverosímil) de Galileo refutando materialmente a Aristóteles mediante el procedimiento de lanzar distintos pesos desde lo alto del Campanile, ante las miradas contrariadas de los peripatéticos...

En 1591 la muerte de su padre significó para Galileo la obligación de responsabilizarse de su familia y atender a la dote de su hermana Virginia. Comenzaron así una serie de dificultades económicas que no harían más que agravarse en los años siguientes; en 1601 hubo de proveer a la dote de su hermana Livia sin la colaboración de su hermano Michelangelo, quien había marchado a Polonia con dinero que Galileo le había prestado y que nunca le devolvió (por el contrario, se estableció más tarde en Alemania, gracias de nuevo a la ayuda de su hermano, y envió luego a vivir con él a toda su familia).

La necesidad de dinero en esa época se vio aumentada por el nacimiento de los tres hijos del propio Galileo: Virginia (1600), Livia (1601) y Vincenzo (1606), habidos de su unión con Marina Gamba, que duró de 1599 a 1610 y con quien no llegó a casarse. Todo ello hizo insuficiente la pequeña mejora conseguida por Galileo en su remuneración al ser elegido, en 1592, para la cátedra de matemáticas de la Universidad de Padua por las autoridades venecianas que la regentaban. Hubo de recurrir a las clases particulares, a los anticipos e, incluso, a los préstamos. Pese a todo, la estancia de Galileo en Padua, que se prolongó hasta 1610, constituyó el período más creativo, intenso y hasta feliz de su vida.

En Padua tuvo ocasión Galileo de ocuparse de cuestiones técnicas como la arquitectura militar, la castrametación, la topografía y otros temas afines de los que trató en sus clases particulares. De entonces datan también diversas invenciones, como la de una máquina para elevar agua, un termoscopio y un procedimiento mecánico de cálculo que expuso en su primera obra impresa: Le operazioni del compasso geometrico e militare, 1606. Diseñado en un principio para resolver un problema práctico de artillería, el instrumento no tardó en ser perfeccionado por Galileo, que amplió su uso en la solución de muchos otros problemas. La utilidad del dispositivo, en un momento en que no se habían introducido todavía los logaritmos, le permitió obtener algunos ingresos mediante su fabricación y comercialización.

En 1602 Galileo reemprendió sus estudios sobre el movimiento, ocupándose del isocronismo del péndulo y del desplazamiento a lo largo de un plano inclinado, con el objeto de establecer cuál era la ley de caída de los graves. Fue entonces, y hasta 1609, cuando desarrolló las ideas que treinta años más tarde, constituirían el núcleo de susDiscorsi.

El mensaje de los astros

En julio de 1609, de visita en Venecia (para solicitar un aumento de sueldo), Galileo tuvo noticia de un nuevo instrumento óptico que un holandés había presentado al príncipe Mauricio de Nassau; se trataba del anteojo, cuya importancia práctica captó Galileo inmediatamente, dedicando sus esfuerzos a mejorarlo hasta hacer de él un verdadero telescopio. Aunque declaró haber conseguido perfeccionar el aparato merced a consideraciones teóricas sobre los principios ópticos que eran su fundamento, lo más probable es que lo hiciera mediante sucesivas tentativas prácticas que, a lo sumo, se apoyaron en algunos razonamientos muy sumarios.


Galileo ante el Santo Oficio (Óleo de Robert-Fleury)

Sea como fuere, su mérito innegable residió en que fue el primero que acertó en extraer del aparato un provecho científico decisivo. En efecto, entre diciembre de 1609 y enero de 1610 Galileo realizó con su telescopio las primeras observaciones de la Luna, interpretando lo que veía como prueba de la existencia en nuestro satélite de montañas y cráteres que demostraban su comunidad de naturaleza con la Tierra; las tesis aristotélicas tradicionales acerca de la perfección del mundo celeste, que exigían la completa esfericidad de los astros, quedaban puestas en entredicho. El descubrimiento de cuatro satélites de Júpiter contradecía, por su parte, el principio de que la Tierra tuviera que ser el centro de todos los movimientos que se produjeran en el cielo. En cuanto al hecho de que Venus presentara fases semejantes a las lunares, que Galileo observó a finales de 1610, le pareció que aportaba una confirmación empírica al sistema heliocéntrico de Copérnico, ya que éste, y no el de Tolomeo, estaba en condiciones de proporcionar una explicación para el fenómeno.

Ansioso de dar a conocer sus descubrimientos, Galileo redactó a toda prisa un breve texto que se publicó en marzo de 1610 y que no tardó en hacerle famoso en toda Europa: el Sidereus Nuncius, el 'mensajero sideral' o 'mensajero de los astros', aunque el título permite también la traducción de 'mensaje', que es el sentido que Galileo, años más tarde, dijo haber tenido en mente cuando se le criticó la arrogancia de atribuirse la condición de embajador celestial.

El libro estaba dedicado al gran duque de Toscana Cósimo II de Médicis y, en su honor los satélites de Júpiter recibían allí el nombre de «planetas Medíceos». Con ello se aseguró Galileo su nombramiento como matemático y filósofo de la corte toscana y la posibilidad de regresar a Florencia, por la que venía luchando desde hacía ya varios años. El empleo incluía una cátedra honoraria en Pisa, sin obligaciones docentes, con lo que se cumplía una esperanza largamente abrigada y que le hizo preferir un monarca absoluto a una república como la veneciana, ya que, como él mismo escribió, «es imposible obtener ningún pago de una república, por espléndida y generosa que pueda ser, que no comporte alguna obligación; ya que, para conseguir algo de lo público, hay que satisfacer al público».

La batalla del copernicanismo

El 1611 un jesuita alemán, Christof Scheiner, había observado las manchas solares publicando bajo seudónimo un libro acerca de las mismas. Por las mismas fechas Galileo, que ya las había observado con anterioridad, las hizo ver a diversos personajes durante su estancia en Roma, con ocasión de un viaje que se calificó de triunfal y que sirvió, entre otras cosas, para que Federico Cesi le hiciera miembro de la Accademia dei Lincei que él mismo había fundado en 1603 y que fue la primera sociedad científica de una importancia perdurable.

Bajo sus auspicios se publicó en 1613 la Istoria e dimostrazione interno alle macchie solari, donde Galileo salía al paso de la interpretación de Scheiner, quien pretendía que las manchas eran un fenómeno extrasolar («estrellas» próximas al Sol, que se interponían entre éste y la Tierra). El texto desencadenó una polémica acerca de la prioridad en el descubrimiento, que se prolongó durante años e hizo del jesuita uno de los más encarnizados enemigos de Galileo, lo cual no dejó de tener consecuencias en el proceso que había de seguirle la Inquisición. Por lo demás, fue allí donde, por primera y única vez, Galileo dio a la imprenta una prueba inequívoca de su adhesión a la astronomía copernicana, que ya había comunicado en una carta a Kepler en 1597.

Ante los ataques de sus adversarios académicos y las primeras muestras de que sus opiniones podían tener consecuencias conflictivas con la autoridad eclesiástica, la postura adoptada por Galileo fue la de defender (en una carta dirigida a mediados de 1615 a Cristina de Lorena) que, aun admitiendo que no podía existir contradicción ninguna entre las Sagradas Escrituras y la ciencia, era preciso establecer la absoluta independencia entre la fe católica y los hechos científicos. Ahora bien, como hizo notar el cardenal Bellarmino, no podía decirse que se dispusiera de una prueba científica concluyente en favor del movimiento de la Tierra, el cual, por otra parte, estaba en contradicción con las enseñanzas bíblicas; en consecuencia, no cabía sino entender el sistema copernicano como hipotético. En este sentido, el Santo Oficio condenó el 23 de febrero de 1616 al sistema copernicano como «falso y opuesto a las Sagradas Escrituras», y Galileo recibió la admonición de no enseñar públicamente las teorías de Copérnico.


Parte final del documento de abjuración de Galileo

Galileo, conocedor de que no poseía la prueba que Bellarmino reclamaba, por más que sus descubrimientos astronómicos no le dejaran lugar a dudas sobre la verdad del copernicanismo, se refugió durante unos años en Florencia en el cálculo de unas tablas de los movimientos de los satélites de Júpiter, con el objeto de establecer un nuevo método para el cálculo de las longitudes en alta mar, método que trató en vano de vender al gobierno español y al holandés.

En 1618 se vio envuelto en una nueva polémica con otro jesuita, Orazio Grassi, a propósito de la naturaleza de los cometas, que dio como resultado un texto, Il Saggiatore(1623), rico en reflexiones acerca de la naturaleza de la ciencia y el método científico, que contiene su famosa idea de que «el Libro de la Naturaleza está escrito en lenguaje matemático». La obra, editada por la Accademia dei Lincei, venía dedicada por ésta al nuevo papa Urbano VIII, es decir, el cardenal Maffeo Barberini, cuya elección como pontífice llenó de júbilo al mundo culto en general y, en particular, a Galileo, a quien el cardenal había ya mostrado su afecto.

La nueva situación animó a Galileo a redactar la gran obra de exposición de la cosmología copernicana que ya había anunciado en 1610: el Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo, tolemaico e copernicano; en ella, los puntos de vista aristotélicos defendidos por Simplicio se confrontaban con los de la nueva astronomía abogados por Salviati, en forma de diálogo moderado por la bona mens de Sagredo. Aunque la obra fracasó en su intento de estar a la altura de las exigencias expresadas por Bellarmino, ya que aportaba, como prueba del movimiento de la Tierra, una explicación falsa de las mareas, la inferioridad de Simplicio ante Salviati era tan manifiesta que el Santo Oficio no dudó en abrirle un proceso a Galileo, pese a que éste había conseguido un imprimatur para publicar el libro en 1632. Iniciado el 12 de abril de 1633, el proceso terminó con la condena a prisión perpetua, pese a la renuncia de Galileo a defenderse y a su retractación formal. La pena fue suavizada al permitírsele que la cumpliera en su quinta de Arcetri, cercana al convento donde en 1616 y con el nombre de sor Maria Celeste había ingresado su hija más querida, Virginia, que falleció en 1634.

En su retiro, donde a la aflicción moral se sumaron las del artritismo y la ceguera, Galileo consiguió completar la última y más importante de sus obras: los Discorsi e dimostrazioni matematiche intorno à due nueve scienze, publicado en Leiden por Luis Elzevir en 1638. En ella, partiendo de la discusión sobre la estructura y la resistencia de los materiales, Galileo sentó las bases físicas y matemáticas para un análisis del movimiento, que le permitió demostrar las leyes de caída de los graves en el vacío y elaborar una teoría completa del disparo de proyectiles. La obra estaba destinada a convertirse en la piedra angular de la ciencia de la mecánica construida por los científicos de la siguiente generación, con Newton a la cabeza.

En la madrugada del 8 al 9 de enero de 1642, Galileo falleció en Arcetri confortado por dos de sus discípulos, Vincenzo Viviani y Evangelista Torricelli, a los cuales se les había permitido convivir con él los últimos años.

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domingo, 26 de octubre de 2008

Anna Göldin

Anna Göldin



Copiado de Wikipedia

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Anna Göldin o Anna Göldi (1734-1782) fue una sirviente en el cantón de Glaris, en Suiza. Fue la última mujer ejecutada por brujería en Suiza el 18 de junio de 1782. Es probablemente también la anteúltima en Europa: dos polacas fueron ejecutadas en 1793 por brujería.

Historia 

Nacida en Sennwald en 1734, Anna Göldin venía de familia pobre. Con Jakob Rhodurner y más tarde con el Dr. Zwicky, tuvo en total 3 hijos, pero dos murieron después de nacer.
Después de algún disgusto con la justicia, entra al servicio de la familia del médico Johann Jacob Tschudi (1747-1800) y se ocupa de sus cinco hijas. Se la acusa de haber embrujado a la segunda hija, Anne-Miggeli, en ese momento de ocho años. Rumores pretendían que habían sido encontradas agujas en varias ocasiones en el bol de leche de la pequeña. También se encontraron agujas en el pan de Anne-Miggeli y en el bol de Susanna, otra hija de los Tschudi. Anne-Miggeli enfermó después de que Göldin fuera expulsada de la casa. Según los testigos, estaba como poseída con convulsiones y fiebre. Se afirmaba que la joven había expulsado una aguja ensangrentada y que nuevas agujas salían cada día de su boca.
Acusada de practicar de magia negra sobre la niña, Göldin fue arrestada y el 21 de febrero de 1782 fue enviada a Glaris para ser sometida a tortura, con el fin de hacerla confesar de sus pactos con el diablo. El peso del testimonio de la hija de los Tschudi era abrumador a ojos de los jueces: a lo largo de una jornada, Göldin habría dado una chuchería a la niña y le habría dicho que no se lo dijera a sus padres.
El proceso fue rápido, ya que Anna Göldin no podía explicar la presencia de cuerpos extraños en el cuerpo de Anne-Miggeli. Durante ese tiempo, la salud de la hija de los Tschudi mejoraba. Para los jueces, esta mejora de su estado probaba que la «bruja» ya no tenía dominio sobre su víctima.
El veredicto fue en parte censurado por la prensa: el tribunal quería evitar la mención de brujería, una acusación que comenzaba a estar anticuada en al época. Algunos informes fueron destruidos y se la clasificó de envenenadora para limitar la importancia del caso.
Condenada por el tribunal de Glaris a ser decapitada, fue ejecutada el 18 de junio de 1782.
Nota publicada en el Neue Zürcher Zeitung del 25 de enero de 1782 [editar]
El artículo apareció antes del proceso, cuando estaba siendo investigada por las autoridades, que ofrecieron una recompensa. El aviso de búsqueda describe en detalle a Anna Göldin, en los cuarenta y estatura imponente «ojos algo enfermos y grisáceos» y habla en su dialecto de Sennwald.1
El meritorio Estado de Glaris, de confesión evangélica, ofrece por la presente, por el descubrimiento de Anna Göldin, descrita más abajo, una recompensa de cien coronas; además se solicita a las altas y más altas autoridades y a sus representantes oficiales a procurar toda la ayuda posible en la captura de esta persona; teniendo en cuenta que ella ha cometido un acto espantoso, por medio de la introducción de una serie de agujas y otros objetos de forma secreta y casi incomprensible, contra una pequeña niña inocente de ocho años.
Anna Göldin, de la comuna de Sennwald, perteneciente al distrito del Alto Sax y Forstegg, en la región de Zurich, de hacia 40 años, grande y alta, cara rellena y colorada, pelo y cejas negras, ojos algo enfermos y grisáceos, habitualmente enrojecidos, de apariencia descuidada, y habla en su dialecto de Sennwald, lleva falda medianamente de color, una camisa azul con rayas y un corpiño azul, una chaqueta estampada y gris, medias blancas, sobrero negro, debajo una cofia blanca y lleva una bufanda de seda negra.
Fecha, del 25 de enero de 1782. Cancillería evangélica de Glarus

Inspiración

Su historia fue retomada en una película de 1991: Anna Göldin, die letzte Hexe (Anna Göldin, la última bruja).
Varios libros le han sido dedicados, como el de Eveline Hasler (ISBN 2-88-108128-2)
Una pieza de música para fanfarria ha sido escrita por el compositor de Friburgo Jean-Claude Kolly en 1996.

Enlaces externos 

domingo, 12 de octubre de 2008

San Arsenio

San Arsenio


monje , Año 450

Arsenio significa: fuerte, valeroso, valiente.

San Arsenio fue uno de los monjes más famosos de la antigüedad. Sus dichos o refranes fueron enormemente estimados. Las gentes hacían viajes de semanas y meses con tal de ir a consultarle y oír sus consejos.

Cuando el emperador Teodosio el Grande buscaba un buen profesor para sus dos hijos, el Papa San Dámaso le recomendó a Arsenio, que era un senador sumamente sabio y muy práctico en los consejos que sabia dar. Y así durante diez años tuvo que estarse en el palacio imperial tratando de educar a los dos hijos del emperador, Arcadio y Honorio. Pero se dio cuenta de que el uno era demasiado atrevido y el otro demasiado apocado, y desilusionado de ese fracaso como educador de los dos futuros emperadores dispuso dedicarse a otra labor que le fuera de mayor utilidad para su santificación y salvación.

Y estando un día orando, en medio de una gran crisis espiritual, mientras le pedía a Dios que le iluminara lo que debía hacer para santificarse, oyó una voz que le decía: "Apártese del trato con la gente, y váyase a la soledad". Entonces dispuso irse al desierto a orar y a hacer penitencia con los demás monjes de esa soledad.

Cuando llegó al monasterio del desierto, los monjes, sabiendo que había estado viviendo tanto tiempo como senador y como alto empleado del Palacio imperial, dispusieron ponerle algunas pruebas para saber si en verdad era apto para esa vida de humillación y mortificación. El superior lo recibió fríamente, y al llegar al comedor, no lo hizo sentar a la mesa sino que lo dejó de pie, junto a su mesa. Luego en vez de pasarle un plato de comida, le lanzó una tajada de pan al piso, y le dijo secamente: "Si quiere comer algo, recoja eso". Arsenio se inclinó humildemente, recogió la tajada de pan y se sentó en el suelo a comer. El superior, al observar este comportamiento admirable, lo consideró lo suficientemente humilde como para ser recibido como monje y lo aceptó en el monasterio, diciendo a los demás religiosos: "Este será un buen hermano".

Arsenio había pasado toda su vida en el alto gobierno y en lujosos palacios, tratando con gente de mundo, y conservaba algunas costumbres mundanas que los otros monjes no hallaban como corregírselas, porque le tenían mucho respeto. Entonces dispusieron irlo corrigiendo indirectamente, y poco a poco. Así por ejemplo, él acostumbraba montar la pierna, mientras estaba rezando en la capilla. Y los demás para quitarle la tal costumbre, le dijeron a un monje joven que mientras rezaban tuviera la pierna montada, y que ellos le llamarían la atención por eso. Y así lo hicieron, regañando fuertemente al joven por esa actitud. Arsenio entendió muy bien la lección y se corrigió.

San Arsenio se hizo famoso por sus penitencias extraordinarias. Un día llegó un alto empleado del imperio a llevarle un documento en el cual se le comunicaba que un senador riquísimo le dejaba en herencia todas sus grandes riquezas, y que se fuera a reclamarlas. El santo exclamó: "Antes de que él muriera en su cuerpo, yo morí en mis ambiciones y avaricias. No quiero riquezas mundanas que me impidan adquirir las riquezas del cielo". Y renunció a todo esto en favor de los pobres.

Con frecuencia pasaba toda la noche en oración. Los sábados al anochecer empezaba a rezar de rodillas con los brazos en cruz y permanecía así hasta que caía por el suelo desmayado. Tenía 40 años cuando abandonó el palacio imperial donde tenía todas las comodidades, para irse a un tremendo desierto, donde todo faltaba. Desde los 40 años hasta los 95 años estuvo orando, ayunando y haciendo penitencias en el desierto, por la conversión de los pecadores, la extensión de la religión y el perdón de sus propios pecados.

Como hombre de mundo y de política que había sido, sentía una gran inclinación a tratar con la gente y a charlar con los demás, y en cambio hacía todo lo posible por retirarse del trato con todos, y vivir en la más completa soledad. Cuando un día el superior le llamó la atención porque no se prestaba a quedarse a charlar con las numerosísimas personas que iban a consultarle, le respondió: "Dios sabe que los quiero con toda mi alma y que gozo inmensamente charlando con ellos, pero como penitencia tengo que abstenerme lo más posible de las charlatanerías. El Señor me ha dicho que si quiero santificarme tengo que hacer la mortificación de apartarme del trato con las gentes". En verdad que a cada persona la lleva Dios a la santidad por caminos diversos. A unos los hace santos haciendo que se dediquen totalmente a tratar con los demás para salvarlos, y a otros les ha pedido que con el sacrificio de no tratar tanto con la gente, le ganen también almas para el cielo.

Por muchos siglos han sido enormemente estimados los dichos o frases breves que San Arsenio acostumbraba decir a las gentes. Desde remotas tierras iban viajeros ansiosos de escuchar sus enseñanzas que eran cortas pero sumamente provechosas. Recordemos algunos de sus dichos:

"Muchas veces he tenido que arrepentirme de haber hablado. Pero nunca me he arrepentido de haber guardado silencio". "Siempre he sentido temor a presentarme al juicio de Dios, porque soy un pecador".

El religioso debe preguntarse frecuentemente: "¿Para qué abandoné el mundo y me hice religioso? y responderse: Me hice religioso porque quiero santificarme y salvar mi alma. Si esto no lo consigo, he perdido totalmente mi tiempo" (Esta frase ha conmovido a muchos santos. Por ej. San Bernardo la tenía escrita así en su habitación: "Bernardo: ¿a qué viniste a la vida religiosa? - Quiero salvar mi alma y santificarme").

San Arsenio pedía consejos espirituales a monjes que eran muchísimo más ignorantes que él. Le preguntaron por qué lo hacía y respondió: "Yo sé idiomas, literatura, filosofía y política, pero en lo espiritual soy un analfabeta. En cambio estos religiosos que no hicieron estudios especiales, son unos especialistas en espiritualidad y de ello saben mucho más que yo".

Un religioso le preguntó por qué los sabios del mundo que conocen tantas ciencas y han leído muchos libros son tan ignorantes en lo que se refiere a la santidad, y en cambio tanta gentecita ignorante progresa tan admirablemente en lo espiritual, y el santo respondió: "Es que la ciencia infla y llena de orgullo, y en un corazón orgulloso Dios no hace obras de arte en santidad. En cambio los humildes conocen su debilidad, su ignorancia, y su insuficiencia, y ponen toda su confianza en Dios, y en ellos sí hace prodigios de santificación Nuestro Señor".

Arsenio era muy conocido por su presencia venerable. Alto, flaco, bien parecido, con una barba larguísima y muy blanca, su hermosa figura descollaba majestuosamente entre los demás monjes. Y su santidad superaba a la de los demás compañeros. Las gentes lo veneraban inmesamente y sus consejos han sido apreciados por muchos siglos. 

De toda palabra indebida que diga una persona, tendrá que rendir cuentas el día del juicio. (Jesucristo, Mt. 12,36).

viernes, 3 de octubre de 2008

Festividad de San Francisco de Borja

Festividad de San Francisco de Borja

por Miguel Ángel Alcalde Arenzana, s.j.
publicado por
 
Jesuitas de Castilla

Podemos tener imágenes deformadas de S. Francisco de Borja como la de un santo triste, lo que nos daría el modelo de un triste santo. La pobreza de su iconografía se explica por su canonización tardía (12 de abril de 1671). Podemos quedarnos con la representación de carácter narrativo de la visión del cadáver de la emperatriz Isabel y su “conversión”, pero no vamos a hablar ahora de ello aunque también está deformada esta vivencia del duque. Su iconografía responde a la mascarilla mortuoria realizada al día siguiente de fallecer en Roma. El hermano jesuita Melchor Marcos escribió a don Carlos de Borja, duque de Gandía y primogénito del santo: «He procurado sacar el retrato de nuestro Padre antes que muriese, para que nos quede alguna consolación. Yo procuraré se envíe uno a Vuestra Ilustrísima». Este retrato parece que es el que todavía se conserva en la capilla del palacio ducal de Gandía, del que es posible que se hiciesen copias para las casas de la Compañía.
Como jesuita su fisonomía se basa en el retrato literario realizado por el padre Pedro de Ribadeneira en su vida del santo publicada en Madrid, en 1592. En el caso del titular de nuestra parroquia, al igual que ocurriera con S. Ignacio, los jesuitas que velaban su lecho de muerte le pidieron consentimiento para sacarle un retrato, pero S. Francisco se negó; incluso, cuentan sus biógrafos, que volvió el rostro para evitar que le retratase un pintor que habían introducido disimuladamente en la habitación.
¿Quién y cómo era realmente Francisco de Borja antes de ingresar en la Compañía y antes de ser santo? Francisco de Borja fue el cuarto duque de Gandía, marqués de Lombay y virrey de Cataluña, tuvo un ambiente familiar pletórico de virtudes cristianas, como la caridad con los pobres, la devoción a la Eucaristía y una fe hondamente vivida. Prueba de ello podemos indicar que tuvo cuatro hermanas, tres de las cuales, ingresaron en el convento de clarisas. La cuarta, Luisa, llamada “la santa Duquesa” casó con el Conde de Ribagorza, más adelante IV Duque de Villahermosa, dueño del palacio de Pedrosa (Zaragoza), que fue quien le bordó los ornamentos litúrgicos que utilizó en su Primera Misa y que se conserva en Loyola.
La capital aragonesa fue un enclave importante en la vida del joven duque. Allí fue enviado y puesto bajo la tutoría del Arzobispo de Zaragoza, hermano de su madre con el fin de que terminara sus estudios. El Dr. Caspar Lax, antiguo catedrático de París, se encargó de prepararle en Artes y Filosofía, al tiempo que compaginaba sus estudios con sus aficiones musicales y la caza con halcones y azores, al igual que su primo Carlos. Todo ello le asimilaba a cualquier joven de su tiempo, de su edad y de su posición social. Sin embargo Francisco no permaneció mucho tiempo en Zaragoza pues el emperador quiso aliviar la soledad de su hermana la Infanta Catalina, futura reina de Portugal, que acompañaba a su madre Juana la Loca custodiada en Tordesillas, por haber perdido la razón unos años antes. Francisco de Borja vivió allí un frenazo de dos años en su vida juvenil, alegre y social, aunque paliados por el trato con la madre del emperador a quien dulcificó en sus últimos momentos. Cuando Catalina contrajo matrimonio con Juan III de Portugal, Francisco regresó, con quince años al palacio de su tío en Zaragoza donde terminó sus estudios de filosofía. Durante esta nueva estancia en la capital aragonesa frecuentó el monasterio de Jerónimos de Santa Engracia, construido en torno al año 619, para venerar el sepulcro de las Santas Masas de la santa titular y los dieciocho mártires. Juan II de Aragón sintió una particular devoción a Sta. Engracia, una doncella zaragozana o procedente del occidente peninsular (lusitana) que sufrió martirio el 19 de junio del 303, según la tradición zaragozana, en tiempos del emperador Diocleciano. A ella le atribuyó la recuperación de la vista como consecuencia de unas cataratas. En 1468 prometió dedicarle un monasterio de nueva planta en acción de gracias. No pudo cumplir su promesa en vida, pero dejó el encargo a su hijo heredero Fernando el Católico, quien levantó en 1493 un monasterio regido por los jerónimos. El claustro fue obra de Tudelilla. Actualmente la portada de Sta. Engracia es lo único que se conserva del Monasterio de S. Jerónimo.
La devoción a Sta. Engracia no era patrimonio único de la familia real aragonesa, sino una de las devociones más arraigadas en los zaragozanos. De hecho el 26 de abril de 1480 se declaró a Sta. Engracia partrona de la ciudad. Gil Morlanés fue el encargado de los trabajos del monasterio. En 1515 Gil Morlanés el joven ultimó la fachada, muy adelantada, por su padre, que obedece a un riguroso plan iconográfico. En este cenobio Francisco de Borja encontró al confesor que supo orientarle convenientemente. Pero con el cambio de conducta, su tío arzobispo dio rienda suelta a su suspicacia, ya que no quería de ninguna forma ver fraile al heredero de Gandía. La huída de los salones, la frecuencia sacramental y el hecho de entretenerse en devociones y en visitas a los monjes no le parecían el mejor método para formar a un futuro duque. Todos estos comportamientos le parecieron suficientes para cortar en seco.
El 27 de marzo de 1546, murió la esposa de Francisco de Borja, Leonor de Castro. Desde ese momento encontramos en la vida del duque un personaje que aparece en el palacio del virrey. un humilde franciscano, fray Juan de Tejada. Parece que las enseñanzas del fraile en materia de piedad marcada por la impronta franciscana de humildad y penitencia eran seguidas por Francisco de Borja sin ninguna desviación, lo que parecía poco conveniente a su condición. Sin embargo entre mayo y el 8 de junio de 1546, dos meses después del fallecimiento de su esposa, hizo el Mes de Ejercicios de S. Ignacio bajo la dirección del P. Andrés de Oviedo, primer Rector de la Universidad de Gandía. El 22 de mayo se decidió a hacer la elección de vida y más concretamente, de ingresar en la Compañía de Jesús, de modo que el día 2 de junio pronunció los votos del bienio ante el mismo jesuita, después de poner en claro los asuntos de sus hijos y otros de carácter menor. El resto será materia para una posterior ocasión.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Tutmosis IV

Tutmosis IV

Thutmose IV (Tutmosis IV). Fragmento en el Museo del Louvre
Thutmose IV (Tutmosis IV). Fragmento en el Museo del Louvre

Menjeperura Thutmose,1 Thutmose IV,2 o Tutmosis IV,3 es el octavo faraón de la dinastía XVIII de Egipto. Su reinado fue en torno a los años 1400/1 a 1390/1 a. C.4

También es conocido como Thutmose IV, Thutmosis IV o Tutmés IV, y otros nombres helenizados.5La transcripción de los jeroglíficos de sus títulos es Men-Jeperu-Ra Dyehuty-Mose, su nombre de Trono y el de nacimiento.

Thutmose (Tutmosis) era uno de los muchos hijos del faraón Amenhotep II, y sus esperanzas para obtener el trono de Egipto eran prácticamente nulas, por haber otros hijos reales por delante de él y además haber nacido de una esposa secundaria, de nombre Tiaa. Sin embargo, por azares del destino, a la muerte de su padre ya habían fallecido los posibles candidatos al trono y pudo ser coronado rey.

En su corto reinado comienzan a atisbarse los cambios que acabarían por desembocar en la crisis deAmarna bajo el reinado del que sería su nieto, Ajenatón (Akenatón). El poder del clero de Amón era demasiado grande y ya empezaban a competir con el del faraón, debido a las inmensas riquezas que había recibido tiempo atrás. Por ello, en vez de hacer como sus antecesores, que legitimaban su acceso al trono gracias a la intercesión de Amón, Thutmose IV optó por declarar que era el dios Ra, quien le aseguró que sería rey si desenterraba de la arena la Gran Esfinge, que yacía semienterrada desde hacía varios siglos, y olvidada por todos.

Tumba de Thutmose IV. KV43
Tumba de Thutmose IV. KV43

Intentar equilibrar el poder religioso convirtiendo a Ra en un competidor de Amón fue una estratagema que a corto plazo funcionó muy bien, y Thutmose IV disfrutó de un reinado tranquilo en el que se dedicó principalmente a dejar las cosas como estaban y a mantener el esplendor internacional del país, si bien no mediante conquistas, sino con las primeras alianzas matrimoniales.

Sin embargo, debido a no ser el hijo de una gran esposa real, Thutmose IV tuvo que casarse con dos medio-hermanas suyas, las princesas Iaret y Nefertari, con las que tuvo infinidad de hijas. Su primogénito y futuro sucesor nació de su primera esposa, Mutemuia, de origen humilde, cuando apenas era un príncipe.

Murió joven, y le sucedió su hijo mayor, Amenhotep III, un niño de doce años por entonces. Su cuerpo fue enterrado en el Valle de los Reyes. Su momia fue encontrada en la tumba deAmenhotep II en un excelente estado de conservación.

Titulatura [editar]

TitulaturaJeroglíficoTransliteración (transcripción) - traducción - (procedencia)
Nombre de Horus:
G5
E2
D40
tG43tN28
Z2ss
Imagen:srxtail.jpg
k3 nḫt tut ḫˁu (Kanajt tutjau)
Toro potente, que aparece perfecto
Nombre de Nebty:
G16
R11R11M23tiiW19t
U15
ḏd ns t y m i t m (Dyednesyt mitem)
Perfecta realización, como Atum
Nombre de Hor-Nub:
G8
F12sT16D46
r
D44
T10
Z3Z3Z3
usr ḫpš dr pḏt (Userjepesh derpedyty)
De potente imagen
Nombre de Nesut-Bity:
nswt&bity
Image:Hiero_Ca1.svg
N5mnL1Z3
Image:Hiero_Ca2.svg
mn ḫpr u rˁ (Menjeperura)
Estable es la manifestación de Ra
(Lista Real de Abidos nº 72) y (Lista Real de Saqqara nº 53)
Nombre de Sa-Ra:
G39N5
 
Image:Hiero_Ca1.svg
G26F31S29
Image:Hiero_Ca2.svg
dḥut ms (Dyehutymose)
Engendrado por Dyehuty
(Karnak)
Nombre de Sa-Ra:
G39N5
 
Image:Hiero_Ca1.svg
N28G26F31S29N28
Z2ss
Image:Hiero_Ca2.svg
dḥut ms ḫˁ ḫˁu (Dyehutymose Jaijau)
Engendrado por Dyehuty, el de las apariciones
(Lepsius. Tebas, 273)

Notas [editar]

  1. ↑ Menjeperura Thutmose es la transcripción de su nombre de trono y de nacimiento, según las convenciones académicas.
  2. ↑ Thutmose IV es la transcripción de su nombre de nacimiento, más el número ordinal, muy utilizado en textos académicos.
  3. ↑ Tutmosis IV es el nombre común más utilizado en español en textos generalistas. Es el nombre helenizado del faraón que aparece más veces en los epítomes de Manetón:
    Tutmosis (Flavio Josefo, Contra Apión)
    Tutmoses (Flavio Josefo, de Teófilo)
    Tutmosis (Julio Africano, versión de Sincelo)
    Tutmosis (Eusebio de Cesarea, versión de Sincelo)
    Tutmosis (Eusebio de Cesarea, versión armenia)
  4. ↑ Cronología según Grimal, Shaw, Krauss, Murnane, Arnold y Málek.
  5. ↑ Otras grafías de su nombre: Dhout, Dhutmose, Dhutmosi, Djehutymes, Kanakht, Khakhau, Manahpiria, Menkheperure, Sekhemkhauemtaunebu, Tehutimes, Tetmosis, Thutmosi, Thutmosis, Tuthmosis, Tutmes, Tutmosi, Userkhau, Userkhepeshderpejti.


Enlaces externos [editar]


Predecesor:
Amenofis II
Faraón
Dinastía XVIII
Sucesor:
Amenofis III

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