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sábado, 23 de mayo de 2009

Moisés

Moisés

Profeta y legislador de Israel cuyas acciones están descritas en el libro del Éxodo (siglo xiii a. C.?). Sin embargo, dicho libro del Antiguo Testamento está escrito en un registro literario y simbólico que deja en la penumbra la figura histórica de Moisés, rodeándola de milagros, prodigios y leyendas; e incluso existen dudas sobre la existencia real de Moisés, que podría ser un mito.


La estatua de Moisés de Miguel Ángel

De haber existido, Moisés sería un personaje de origen desconocido, criado en la corte de los faraones (su nombre es egipcio y la leyenda habla de un niño abandonado y salvado de las aguas del Nilo). Parece ser que, hacia 1230 o 1250 a. C., Moisés se retiró a meditar al Sinaí, donde creyó recibir un mensaje divino que le ordenaba liberar a los judíos refugiados en Egipto y sometidos a duras condiciones de cautiverio. Consiguió unificar a varios clanes hebreos partidarios de regresar a Palestina e iniciar con ellos un largo viaje hacia la «Tierra Prometida», huyendo de la persecución del faraón egipcio Ramsés II.

Durante la travesía, Moisés dijo haber recibido varias revelaciones directamente de Dios, con las que dio forma a la religión judía: una alianza entre el único Dios (Yahvé) y el pueblo hebreo, que en adelante se mantendría fiel al monoteísmo fundado por Abraham; y un conjunto de leyes que incluían el culto del «Arca de la Alianza», la instauración del clero y diez mandamientos de orden moral y religioso.


Moisés rompe las tablas de la ley (ilustración de G. Doré)

El relato bíblico habla de la deslealtad del pueblo hacia su Dios, que éste castigó haciéndole vagar por el desierto durante cuarenta años, refiriéndose probablemente al periodo de vida nómada al que se vieron obligados los hebreos en el sur de Palestina, mientras iban penetrando progresivamente en el territorio ocupado entonces por los cananeos y asentándose en pueblos sedentarios. Moisés, anciano ya cuando salieron de Egipto, moriría sin haber visto la Tierra Prometida, cuya conquista está representada en la Biblia por Josué.

Moisés no fue sólo el dirigente del éxodo judío hacia Palestina, sino también el autor de los fundamentos de la ley judaica (si bien el contenido de sus leyes no difiere mucho de las que predominaban en el Oriente Medio por aquella época, a excepción del componente monoteísta, que no fue creación de Moisés). La ley está contenida en los cinco libros del Antiguo Testamento que forman el Pentateuco y que constituyen la Tora de los judíos (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio).

La tradición religiosa supone a Moisés autor de los cinco libros, si bien parece probado que no pudo serlo más que en muy pequeña parte y que el grueso de su contenido fue redactado mucho después. En todo caso, su figura es venerada tanto por la religión judía como por cristianos y musulmanes.

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/moises.htm

lunes, 9 de junio de 2008

Moisés

Moisés

Moisés
Patriarca de Israel
Precedido por Abraham
Sucedido por Josué
Profeta del Islam
Precedido por Noé
Sucedido por Josué
Mensajero de Dios de la Fe Bahai
Precedido por Abraham
Sucedido por Gautama Buda
Moisés con las tablas de la Ley, por Rembrandt.

Moisés con las tablas de la Ley, por Rembrandt.
Moisés, obra de José de Ribera
Moisés, obra de José de Ribera
Para otros usos de este término véase Moisés (bebé).

Ver Moisés

Moisés o Moshé (hebreo: מֹשֶׁה‎, Moshé (salvado de las aguas), en Hebreo tiberiano Mileh, en árabe موسىٰ, Mūsa), hijo de Amram y su mujer Iojebed. Es definido por la Torá como el encomendado de Hashem para liberar al Bíblico Pueblo Hebreo de la esclavitud en Egipto y como su máximo profeta y legislador. Moisés fue un importante profeta para el judaísmo, así como en el cristianismo y el Islam. No existen datos históricos que fundamenten la existencia real de Moisés, pues todas las referencias a él son muy posteriores, cuando ya se había formado el judaísmo.

La Torá narra como Moisés lideró junto a su hermano Aarón la salida de los Hebreos de Egipto y recibió la Torá de manos de Dios -tras haberle sido dictada por inspiración divina- en el monte Sinaí. La Torá comprende la historia de la vida de Moisés y de su pueblo hasta su muerte a la edad de 120 años, que según algunos cálculos exegéticos tuvo lugar en el año judío de 2488, o 1272 a. C. De hecho, la expresión "que viva usted hasta los 120" ha sido siempre una bendición común entre los judíos.

El nacimiento de Moisés ocurrió en circunstancias en las cuales el monarca egipcio de la época había ordenado que todos los niños varones que tuviesen los esclavos hebreos fueran arrojados al Nilo. La Torá no especifica la identidad de este Faraón, pero se cree que pudo ser Ramsés II, aunque también se han sugerido otros faraones anteriores.

Iojebed, esposa (y tía paternal) del levita Amram, dio a luz a un hijo varón al que, según el Talmud, llamó Iekutiel, y le mantuvo escondido durante tres meses. Cuando no pudo mantenerlo oculto durante más tiempo, en lugar de entregarlo a los soldados egipcios lo colocó a la deriva del Nilo en una pequeña cesta embadurnada con barro en su interior y brea en el exterior, para hacerla impermeable. La hija del faraón, llamada Batia en el Talmud, descubrió al bebé, lo adoptó como su hijo, y lo llamó Moisés, que significa "salvado de las aguas".

Teorías sobre el origen de su nombre

Según el relato bíblico, la hermana de Moisés, Míriam, observó la trayectoria de la pequeña cesta y ella pudo haber sugerido el nombre hebreo Moshé. A la vez Mse significa "hijo" en egipcio antiguo [ej: Ramsés (hijo de Ra)]. Yosef bar Mattityahu (Flavio Josefo) da otra versión (en "Antigüedades judías"): Mo = "agua"; Uses = "salvado de", que coincide exactamente con el sentido del nombre explicado por la Torá.

Crianza en Egipto

Miriam preguntó a la princesa Batia si le gustaría que una mujer hebrea cuidara al bebé. Entonces Iojebed se hizo cargo del niño y lo amamantó durante dos años. Cuando Moisés creció, fue entregado nuevamente a la hija del faraón.

Cuenta la tradición oral recopilada en la Mishná que a la edad de tres años, Moisés estaba sentado a la mesa junto a sus abuelos adoptivos -el faraón y su esposa-, la princesa Batia y los ministros. Moisés bajó del regazo de Batia y caminó hacia el rey. Levantó su corona y la colocó sobre su propia cabeza. Uno de los consejeros del faraón, Bilam, exclamó que se trataba de una acción profética y que Moisés le arrebataría el trono. Por tal motivo, otro ministro sugirió una prueba, sugiriendo que si se colocase enfrente del niño un diamante y un carbón ardiente, se podría determinar su verdadera astucia. Moisés agarró el carbón ardiente, lo colocó en su boca y, como resultado, quemó sus labios y lengua. De ahí en más, le fue dificultoso hablar, una característica que está mencionada en la Torá. Por tal motivo, la tradición oral determina que el pueblo hebreo, a sabiendas de la incapacidad de Moisés para la oratoria, comprendió que su líder sólo podía dirigirse a ellos por una influencia divina.

Cuando Moisés se hizo adulto, visitaba asiduamente a sus hermanos esclavos. Al ver cómo un capataz egipcio golpeaba brutalmente a un supervisor hebreo de nombre Datán, mató al egipcio y ocultó su cuerpo bajo la arena, esperando que nadie estuviera dispuesto a revelar algo sobre el asunto. Al día siguiente, vio a Datán peleando con su hermano Avirám e intentó separarlos. Los dos hermanos, enojados por el entrometimiento de Moisés, lo delataron al faraón y este tuvo que huír de Egipto.

Exilio personal

En una de sus exégesis,Najmánides señala que transcurrió un período prolongado entre la partida de Moisés de Egipto y su arribo a Midián.

Allí trabajó para Reuel, Itró (Hebreo: יִתְרוֹ, sacerdote) de Midián, con cuya hija Tziporá se casó más tarde. Allí trabajó durante cuarenta años como pastor, tiempo durante el cual nació su hijo Gershom.

Moisés hace manar agua de una piedra (Bacchiacca)
Moisés hace manar agua de una piedra (Bacchiacca)

Revelación de la zarza ardiente

En cierta ocasión, Moisés llevó a su rebaño al monte Horeb y allí vio una zarza que ardía sin consumirse. Cuando se volvió a un lado para observar más de cerca aquella maravilla, Dios(o más exactamente un ángel de Dios) le habló desde la zarza, revelando su nombre (es decir su verdadero significado)a Moisés.

En la época del emperador Constantino, el monte Horeb fue identificado con el monte Sinaí, pero la mayoría de los expertos creen que se encontraba mucho más al norte.

Dios le dijo a Moisés que debía volver a Egipto y liberar a su pueblo de la esclavitud. Moises primeramente declaró a Jehová que el no era el candidato para realizar dicha obra encomendada, dado que al parecer padecía de tartamudez. Jehová le declaró que le proporcionaría el apoyo para su obra entregándole las herramientas adecuadas.

Moisés obedeció y regresó a Egipto, en donde fue recibido por Aarón, su hermano mayor, y organizó una reunión para avisar a su pueblo de lo que debían hacer. Al principio, Moisés no fué muy bien recibido; pero la opresión era grande y Moisés realizó señales para que su pueblo lo siguiera como un enviado de Dios.

Sin embargo lo más difícil fue persuadir al faraón para que dejase marchar a los hebreos. De hecho, estos no obtuvieron el permiso para partir hasta que Dios envió diez plagas sobre los egipcios. Estas plagas (palabra mal empleada, pues en el hebreo bíblico se habla más bien de "señales"), culminaron con la matanza de los primogénitos egipcios, lo cual causó tal terror entre los egipcios que ordenaron a los hebreos que se fueran.

Inicio del éxodo hebreo

La gran caravana de los hebreos se movía lentamente y tuvo que acampar hasta tres veces antes de dejar atrás la frontera egipcia, la cual se cree que estaba establecida en el Gran Lago Amargo. Otros han sugerido que como muy lejos estaría en la punta más septentrional del Mar Rojo (una mala traducción de la expresión hebrea Iam Suf, que significa Mar de las Cañas). Mientras tanto el faraón cambió de opinión y salió tras la pista de los hebreos con un gran ejército. Atrapados entre el ejército egipcio y el Mar Rojo, los hebreos se desesperaron, pero Dios dividió las aguas del mar por mediación de Moisés, permitiendo a los hebreos cruzarlo con seguridad. Cuando los egipcios intentaron seguirles, las aguas volvieron a su cauce ahogando a los egipcios.

Para conmemorar este evento se cantó un salmo entre todos los hebreos.

Travesía en el desierto

La travesía de la gran masa de personas fue dura y muchos empezaron a dar rumores y a murmurar contra sus líderes, aduciendo que era mejor estar bajo el yugo egipcio que padecer las penurias de la travesía. Moises realizó innumerables milagros para aplacar la dureza de la travesía.

Para alimentarlos, Dios hacía llover maná del cielo. Para beber, Moisés golpeó con su báculo una roca, asegurando que surgiría agua. Ya que tardó en salir y golpeó una segunda vez, Dios se enojó por su falta de fe y le castigó con no pisar la tierra prometida.

Al llegar a la ladera del monte Sinaí, Dios convocó a Moisés para dictarle las leyes que iba a imponer a su pueblo. Escribió en dos piedras llamadas tablas de la ley los diez mandamientos, diez leyes básicas de obligado cumplimiento para todo el pueblo hebreo. Además de ello, le dio una serie de leyes menores que deberían ser también observadas. Cuando Moisés bajó a notificar la noticia a su pueblo, descubrió que en su ausencia habían fundido todo el oro y habían construido un becerro de oro, representación del dios egipcio Apis y le veneraban. Moisés montó en cólera, arrojó a su pueblo las tablas de la ley (que se rompieron) y quemó la estatua de oro. Dios le volvió a dictar sus diez mandamientos y para transportar las sagradas escrituras, se construyó el arca de la alianza. Para portar dicha arca, se construyó el Tabernáculo, que sería el transporte del arca hasta que se llegara a la tierra prometida, donde se construiría un templo donde albergarla.

Dios al ver la dureza de corazón de su pueblo, prohibió la entrada de ellos a la tierra de promisión, incluyendo al mismo Moisés quien solo pudo verla desde lo alto de un monte. Finalmente, tras cuarenta años de vagar por el desierto, los hebreos de aquella generación murieron en el desierto: (Éxodo 16: 35; Números 14: 33, 34: Deuteronomio 1: 1-3; 2: 7; 8: 2, 4).

Una nueva generación de hebreos libres, nacidos en el éxodo, llegaron a la Tierra Prometida y entraron por fin a ella. Moisés, permaneció con aquellos que no iban a entrar a las tierras prometidas y sabiendo que no estaba lejos la hora de su muerte, le pasó el mando a Josué.

Cuando murió Moisés, a la edad de 120 años, fue llorado por su pueblo durante treinta días y treinta noches, su sepulcro jamás ha sido hallado.

Moisés en el judaísmo

Hay multitud de historias e información adicional sobre Moisés en las exégesis rabínicas conocidas como Midrash, así como en los textos más importantes de la ley oral judía, del Mishná y del Talmud .

Moisés en el cristianismo

Moisés, estatua del escultor Miguel Ángel
Moisés, estatua del escultor Miguel Ángel

Para los cristianos, Moisés – el personaje antiguo más mencionado en el Nuevo Testamento – es a menudo un símbolo del contraste entre el judaísmo tradicional y las enseñanzas de Jesús. Los escritores del Nuevo Testamento comparan las palabras y los hechos de Jesús con los de Moisés para explicar la misión de Jesús. En el libro de los Hechos de los Apóstoles, por ejemplo, el rechazo de Moisés cuando los judíos adoraban al becerro de oro se compara con el rechazo a Jesús, también por parte de los judíos.

Moisés también figura en varios de los mensajes de Jesús. Cuando conoce al fariseo NicodemoEvangelio de San Juan, compara el alzado de la serpiente de bronce en el desierto, que cualquier hebreo podía mirar para ser curado, con su propia ascensión a los cielos (tras su muerte y resurrección) de modo que la gente lo vea y sea curada. En el sexto capítulo, Jesús responde a sus seguidores que Moisés hizo que cayera el maná en el desierto diciendo que no había sido él, sino Dios, quien había obrado el milagro. Llamándolo el "pan de la vida", Jesús afirma que ahora es él quien alimenta al pueblo de Dios. por la noche, en el tercer capítulo del

La iglesia católica lo venera como santo como a todos los patriarcas y profetas del antiguo testamento. ....

Moisés en el Islam

Artículo principal: Musa (profeta)

En el Corán, el libro sagrado del Islam, la vida de Moisés (Musa) se narra y se recuerda más que la de cualquier otro profeta reconocido por los musulmanes. Aunque el Corán reitera que es una figura principalmente judía, se encuentran pocas diferencias.

Origen de la Torá

Se ha asumido tradicionalmente que Moisés recibió de Dios y transcribió todos los textos de la Torá. Ésta sigue siendo la creencia de la mayoría de los cristianos y de la mayoría de los judíos ortodoxos. Sin embargo, los avances en la crítica textual han convencido a muchos expertos e historiadores de que estos textos, en la forma en que nosotros los conocemos actualmente, fueron tomados y adaptados de varias fuentes. Esta idea se discute en la hipótesis documental.

Moisés en la Historia

Los historiadores escépticos, generalmente conocidos como los "minimalistas bíblicos", sugieren que Moisés no existió nunca como figura histórica, y que el Éxodo es un mito. Por otra parte, los documentos históricos están tan fragmentados que los textos extrabíblicos que pudieran hablar de Moisés pueden haberse perdido para siempre en tiempos remotos. Por ejemplo, si el Éxodo tuvo lugar durante el fin de la era de los Hicsos en Egipto, tal y como afirman algunos expertos (siglo XVI a. C.), entonces sus documentos sobre Moisés probablemente habrían sido destruidos deliberadamente cuando los egipcios les expulsaron.

Las referencias adicionales sobre Moisés datan de muchos siglos después de la época en la que supuestamente vivió. Se desconoce si se basan únicamente en la tradición judía o si también han tomado aspectos de otras fuentes. Algunos como Flavio Josefo, Filón de Alejandría y Manetónsiglo III a. C., Manetón, un cronista y sacerdote heleno-egipcio, afirmó que Moisés no era judío, sino un sacerdote egipcio resentido, y que el Éxodo fue en realidad la expulsión de una colonia de leprosos. hablan de él. También existen, por supuesto, los relatos antes mencionadas en la Mishná y el Corán. En el

Incluso si Moisés se acepta como figura histórica, hay varios aspectos del relato bíblico que pueden ser reinterpretados. La teoría de Manetón de que Moisés era egipcio es absolutamente plausible. Se ha sugerido que pudo haber sido un noble o príncipe egipcio influenciado por la religión de Atón (véase la teoría de Freud más abajo), o simplemente un simpatizante de la cultura hebrea. Moisés es un nombre egipcio que significa "hijo" y se utilizó a menudo en los nombres de los faraones (como por ejemplo Tut-Moses). Los hebreos pudieron haber creado la historia a partir de los relatos de Sargón de Acad (mesopotámico) o Edipo (griego) para legitimar su creencia. Por otra parte, antiguamente las clases más bajas abandonaban a veces a sus hijos, y "Moshe" es una palabra hebrea (que significa "rescatado de las aguas").

Poner fecha al éxodo también ha sido un gran reto. Hay diferentes teorías:

  • Ocurrió alrededor del final de la era de los Hicsos, tal y como se dice más arriba;
  • Ocurrió alrededor del 1420 a. C., puesto que existen documentos sobre la invasión de Canaan por parte de los "habiru" cuarenta años más tarde - esta teoría casa bien con la idea actual de que el personaje histórico de Moisés era el décimo quinto príncipe del rey de Egipto del siglo XV a. C. llamado Ra-mose, que también desapareció de los expedientes egipcios alrededor de la época de la muerte de la reina (faraona) Hatshepsut.
  • O bien ocurrió durante el siglo XIII a. C., pues el faraón durante la mayoría de ese tiempo fue Ramsés II, el cual se considera habitualmente que fue el faraón con el cual se tuvo que enfrentar Moisés – conocido como "el faraón del Éxodo" o "el faraón opresor" de quien se dice haber comisionado a los hebreos "para construir las ciudades Pithom y Ramesés del tesoro de Faraón. " Estas ciudades se conocen por haber sido construidas bajo Seti I y Ramsés II, haciendo posiblemente a su sucesor Merneptah el "faraón del éxodo". Esto es considerada plausible por los datos de la estela del 5º año de Merneptah (1208 a. C.), narrando que "Israel está perdido, no queda ni la semilla", una propaganda encubriendo la pérdida de su propio ejército en el mar.
  • Una teoría más reciente y controvertida afirma que Moisés era un noble de la corte del faraón Akhenatón. Muchos estudiosos, desde Sigmund Freud hasta Joseph Campbell sugieren que Moisés pudo haber abandonado Egipto tras la muerte de Akhenatón (1358 a. C.) cuando las reformas monoteístas del faraón fueron rechazadas violentamente. Las principales ideas que apoyarían esta teoría serían que la religión monoteísta de Akenatón era la predecesora del monoteísmo de Moisés, y una colección contemporánea de las Cartas de Amarna escrita por los nobles para Akhenaton (Amarna fue la ciudad capital de Akhenaton). Dichos documentos describen bandas asaltantes de "Habiru" atacando territorios egipcios en Mesopotamia. (Transformations of Myth Through Time, Joseph Campbell, p. 87-90, Harper & Row)

Enlaces externos

Commons

Véase también


Predecesor:
fundador
Guía del pueblo de Israel
Sucesor:
Josué

miércoles, 23 de abril de 2008

Indagación histórica sobre el Arca de Noé II

Indagación histórica sobre el Arca de Noé II


Su importancia si es real

Si se puede verificar sin lugar a dudas que el arca de Noé todavía está en el monte Ararat, la importancia de tal verificación sería monumental. La recuperación del arca sería una prueba muy impor­tante de que el diluvio sí ocurrió. Nos preguntaríamos entonces:¿de qué otro modo pudo el arca alcanzar tal altura? No hay árboles en Ia vecindad inmediata, para poder construir el arca, así que debe postularse alguna teoría en cuanto a la forma en que llegó allí,

Si no se puede dar una explicación racional de su existen! u entonces debe tomarse muy en serio el relato bíblico sobrenatural La narración bíblica del diluvio y el arca recibiría una confirmación definitiva

Si se puede confirmar esto, entonces indirectamente se esta demostrando la existencia de Dios, pues la idea del arca presupone un diluvio que, a su vez, supone un juicio. No es factible la suposición que este gran barco existía por casualidad cuando vinieron las lluvias y sus habitantes se subieron a él y sobrevivieron por un extenso período de tiempo. La Biblia dice claramente que el arca fue construida para proteger a Noé, su familia y dos ejemplares de cada especie de animales de la destrucción del diluvio, que fue un juicio de Dios. Fundamentándose en este tipo de argumento, se puede partir de la información del arca para demostrar la existencia de Dios. Como este argumento está basado en pruebas circunstanciales, no se puede deshacer fácilmente.

Objeciones

Hay varias objeciones con respecto ala identificación del objeto del monte Ararat con el arca de Noé.

El sitio de desembarco

Nunca se ha establecido con firmeza que la montaña de las expediciones modernas sea aquella en la que desembarcó Noé. El investigador Arthur Custance señala esto:

"Además, no hay certeza, como se ha dicho una y otra vez, de que el arca encallara en esta montaña. Las Escrituras solo dicen los montes de Ararat (Génesis 8:4) y Ararat es casi con certeza todo un distrito (Jer. 51:27) que contiene varios sitios posibles de desembarco. (Arthur C. Custance,The Fllod:Local or Global, El diluvio: local o mundial, p.104)

Sin embargo, las exploraciones se han llevado a cabo en el Gran Ararat, la montaña más grande de la región, que tiene una tradición muy larga de haber sido el lugar donde reposó el arca. El Gran Ararat es la mejor opción, si se tiene en cuenta su altura y la larga y bien documentada tradición con respecto a la existencia del arca. Todos los fragmentos de madera encontrados y las afirmaciones de haber visto el arca están relacionados con el Gran Ararat. Así pues, el argumento (je Custance presentado antes no es muy persuasivo.

Las leyendas

Otra objeción similar viene de Bernard Ramm, que dice: "Las leyendas del hallazgo del arca en el monte Ararathan surgido durante siglos…Hasta la fecha, tales leyendas sobre el arca son pura ficción…El arca no descendió sobre la cima del monte Ararat (a unos 5.100 metros de altura), sino sobre la cordillera del Ararat. Si ese es el caso, el arca desapareció hace mucho tiempo por putrefacción, usada como leña o como material de construcción (Bernard Ramm, The christian view of Science and Scripture, el enfoque cristiano de la ciencia y las escrituras, p.158)

La altura de 5.100 metros donde se supone que reposa el arca ahora presenta algunas dificultades para ciertos escritores: "Las aguas llevaron el arca hasta la cordillera del Ararat. El texto hebreo no afirma que el arca fue depositada en la cumbre de 5.100 metros de altura, sino que el arca reposó en alguna parte de la cordillera del Ararat. Se hubiera necesitado un milagro especial para bajar a Noé y a su familia de esas vertiginosas alturas donde el frío debe haber sido extremo (Bernard Ramm, obra citada, p. 162).

Custance arguye de modo similar:

Todas las veces que ha sido visto, ya sea desde el aire, con binoculares o por alpinismo, se sugiere que el sitio era, o es ahora, difícil acceso. Muchos de los animales habrían tenido dificultad para descender al nivel del mar.. .

"La escena que creamos puede ser entonces bastante irreal. Hasta que sepamos a ciencia cierta lo que en realidad quiso decir el escritor bíblico con la expresión 'sobre los montes de Ararat', no nos encontramos en buena posición para afirmar vigorosamente que el arca reposó a una altura de varios millares de metros sobre lo que conocemos ahora como el monte Ararat.

"Los relatos dados por escritores de la antigüedad como Josefo (Antigüedades, 1,3,5), sobre madera tomada del arca en los primeros siglos de nuestra era, excluyen casi con certeza cualquier supuesto sitio como el de referencia, cuya visita supone la organización de una expedición de alpinismo con todos los detalles del equipo moderno para escalar montañas" (Arthur C. Custance, obra citada, p. 105).

No obstante, la Biblia aclara que el arca sí reposó en la cima del monte Ararat, como lo demuestra John C. Whitcomb:

"Ciento cincuenta días después de que comenzó el diluvio, las aguas comenzaron a retirarse y el arca reposó sobre uno de los picos más altos de las montañas (pues el arca tocó tierra el mismo día que las aguas comenzaron a retirarse, Génesis 7:11; 8:3,4). Sin embargo, diez semanas más tarde no se podía ver nada por encima del nivel de las aguas, excepto otros picos de montañas (8:4, 5). Y todavía se necesitaron veintiuna semanas más para que las aguas descendieran

"La escena que creamos puede ser entonces bastante irreal. Hasta que sepamos a ciencia cierta lo que en realidad quiso decir el escritor bíblico con la expresión 'sobre los montes de Ararat', no nos encontramos en buena posición para afirmar vigorosamente que el arca reposó a una altura de varios millares de metros sobre lo que conocemos ahora como el monte Ararat.

"Los relatos dados por escritores de la antigüedad como Josefo (Antigüedades, 1,3,5), sobre madera tomada del arca en los primeros siglos de nuestra era, excluyen casi con certeza cualquier supuesto sitio como el de referencia, cuya visita supone la organización de una expedición de alpinismo con todos los detalles del equipo moderno para escalar montañas" (Arthur C. Custance, obra citada, p. 105).

No obstante, la Biblia aclara que el arca sí reposó en la cima del monte Ararat, como lo demuestra John C. Whitcomb:

"Ciento cincuenta días después de que comenzó el diluvio, las aguas comenzaron a retirarse y el arca reposó sobre uno de los picos más altos de las montañas (pues el arca tocó tierra el mismo día que las aguas comenzaron a retirarse, Génesis 7:11; 8:3,4). Sin embargo, diez semanas más tarde no se podía ver nada por encima del nivel de las aguas, excepto otros picos de montañas (8:4, 5). Y todavía se necesitaron veintiuna semanas más para que las aguas descendieran bastante para que Noé pudiera desembarcar sobre los montes de Ararat. Nunca se ha podido explicar a satisfacción cómo un diluvio de tal profundidad y duración pudo haber cubierto sólo una porción limitada de la superficie de la tierra" (John C. Whitcomb, The World that Perished, El mundo que pereció, p. 46).

¿Dónde reposó?

Custance presenta otra interesante objeción:

"Casi toda la investigación ha sido dirigida hacia la ladera, en vez de la cima de la montaña donde se supone que reposó. Parece difícil justificar esto a menos que se suponga que después de detenerse en la cima y descargar, el arca más tarde se resbalara por la ladera de la montaña. ¿Es posible que un barco tan grande pueda moverse tan fácilmente — si no es por un terremoto o un deslizamiento de tierra? Pero la suposición parece siempre ser que el sitio de ahora, fue donde reposó. ¿Cómo pudo reposar abajo, en la ladera de la montaña, sin haber aparecido la tierra seca todavía? Si se hubiera detenido, digamos, a trescientos metros de la cima, esta distancia de tierra descubierta de la que las aguas ya se habían retirado, habrían constituido 'tierra seca' mucho antes de que el arca se detuviera. ¿Cómo puede decirse entonces que el arca haya tocado fondo unos 74 días antes que la tierra seca fuera visible por alguna parte?

"La hoja de olivo que la paloma trajo al arca sugiere que esta ave había encontrado árboles verdes a cierta elevación que debe haber estado muy por debajo de la altura donde se dice que el arca reposa hoy en día. Y si mis argumentos tienen algún peso con respecto a la falta de tierra seca cuando el arca reposó, ésta debe haber tocado tierra en una elevación aún más alta que ésta. En ese caso, ¿dónde pudo la paloma encontrar una hoja de olivo a esa altura? La mayor parte de la tierra de alrededor estaba todavía debajo del agua. Era, además, una hoja tomada de un olivo, no una brizna de hierba que se había hallado flotando. Tal vez pudo haber sido hallada a cierta distancia del arca, pero parece razonable suponer que el arca no estaba, en realidad, reposando a una altitud de varios millares de metros, así que el olivo no había estado sumergido bajo estos millares de metros cúbicos de agua: tal vez era un olivo situado en la cima de una elevación como la del monte de los Olivos, a medio sumergir" (Arthur Custance, ob. cit., pp. 104, 105).

No es difícil resolver esta objeción. No hace falta suponer que la ubicación presente de los restos del arca sea el lugar donde reposó. Hay buenas razones para creer que en tiempos recientes el arca se ha deslizado un poco (véase John Warwick Montgomery, ob. cit., p. 374).

¿Una señal de la segunda venida de Cristo?

Han surgido muchas preguntas en lo concerniente a la oportuni­dad del descubrimiento del arca de Noé. ¿Por qué parece tan cercano? Si se encuentra, ¿qué significaría eso para la edad de escepticismo en que vivimos? Una posibilidad que nos hace pensar es que Dios use el descubrimiento como una señal para indicar el pronto regreso de Cristo, recordando que Jesús mismo dijo que el tiempo de su venida sería como los días de Noé. John Warwick Montgomery desarrolla esta idea así:

"¿Habrá 'cosas terrenales' dadas como señales específicas y adver­tencias del fin de los tiempos? La respuesta de Jesús es afirmativa, pues Mateo 24 y sus paralelos nos hablan de calamidades naturales, guerras, etc. que precederán al regreso de Cristo. ¿Podría estarse preparando una señal aún más explícita para el mundo, que tanto ha olvidado los días de Noé y se preocupa muy poco por lo que no sea 'comer y beber, casarse y darse en casamiento'? ¿Será posible que Dios haya reservado el mismo barco que, como la cruz de madera, salvó a aquellos que se confiaron a él, para presentarlo como un indicador más concreto del regreso de los días de Noé? Tal señal no forzaría a la conversión a quienes prefieren sus valores a los de Dios, más de lo que los milagros manifiestos de Cristo pudieron convencer a los hombres de su tiempo que no le sometieron su vida. Para negarlo tuvieron que recurrir a absurdos, como declarar que 'en nombre del príncipe de los demonios echa fuera los demonios'. El peso de las evidencias de la verdad de Dios ha impulsado a los incrédulos a las mismas irracionali­dades en todas las épocas. El Dios de toda gracia — quien, como en el caso del desconfiado Tomás, con frecuencia muestra mucha paciencia al ofrecer su verdad a los que no la merecen — ¿podría presentar una confirmación definitiva de su Palabra a los que 'oyendo todavía puedan oír' antes de bajar el telón en el drama histórico de la humanidad?

"La Biblia no exige una respuesta afirmativa a esta pregunta, pero tal respuesta sería completamente coherente con las operaciones divinas, tal como aparecen en las Escrituras" (John Warwick, ob. cit., pp. 287, 288).

Una precaución como fundamento de una creencia

Hay buenas pruebas circunstanciales de que parte del arca de Noé ha sobrevivido a los tiempos en el monte Ararat. Y es posible que algún día sea expuesta con su verdadera identidad. Aunque las perspectivas son emocionantes, es menester hacer una advertencia. La veracidad de la fe cristiana no descansa en la vindicación de la existencia del arca de Noé sobre el monte Ararat. Supóngase, por ejemplo, que se demuestre que el gran objeto de madera que está sobre el Ararat no es el arca de Noé. ¿Qué habrá perdido el cristianismo? Nada.

Nuestra fe cristiana está edificada sobre el hecho de que Jesús de Nazaret, de una vez por todas, demostró que El era el Hijo único de Dios por su vida sin pecado, sus milagros y su resurrección de entre los muertos. El cristianismo tiene su firme fundamento en la persona de Jesucristo. Si se le puede refutar, la fe cristiana también se puede refutar. Los supuestos objetos confirmativos como el arca de Noé o el sudario de Turín, reales o no, no constituyen una base. Su autenticidad, aunque sea confirmada no creará fe de forma automática.

La Biblia nos da dos ejemplos apropiados al hablar sobre este tipo de objetos. En el libro de los Números, Dios envió serpientes para castigar a su pueblo rebelde, con motivo de lo cual el pueblo le pidió que lo rescatara. Entonces Dios le dio instrucciones a Moisés de que levantara una serpiente de bronce en el centro del campamento como objeto de fe. Los que habían sido mordidos por las mortales serpientes podrían mirar con fe a la serpiente de bronce y vivir. Sin embargo, esta misma serpiente fue descubierta varios siglos después por los judíos en su templo

Su reacción fue adorar la serpiente, estaban equivocados. La serpiente de bronce no era un objeto santo en sí; era un medio para dirigir la fe del pueblo hacia Dios. El arca también haría el mismo servicio; no debería ser venerada.

Jesús nos dio una importante lección en su relato del hombre rico en el infierno (Lucas 16:19-31). El hombre tenía cinco hermanos a quienes deseaba advertir contra la suerte que les esperaba. Quería que alguien volviera de entre los muertos y les avisara, pues pensaba que de seguro le creerían a tal persona. No obstante, recibió una reprensión por esta idea falsa.

"Jesús dijo: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos" (Lucas 16:31). En otras palabras, si no creen las abundantes pruebas que ya se les han dado, ninguna otra evidencia los convencerá. Hay eviden­cias suficientes para que cualquiera tome una decisión inteligente a favor de Cristo Jesús, pero ningún cúmulo de pruebas obligará a nadie a creer contra su voluntad. La verificación del arca de Noé enriquecerá la fe de los ya creyentes, pero no creará fe de forma automática en los incrédulos que no quieren una solución para sus necesidades espirituales.

Situación actual de la búsqueda

Las tensas relaciones entre los Estados Unidos y Turquía, como también la posición cada vez más estratégica del Ararat (a treinta kilómetros de la frontera soviética) ha mantenido a las expediciones alejadas de la montaña desde 1974. Hasta que las condiciones mejoren, la montaña sigue vedada a posteriores investigaciones.

Conclusión

La historia de las veces que ha sido vista según se afirma, así como la madera labrada a mano que fue descubierta, sugieren que cierta parte del arca puede estar todavía en el monte Ararat. Aunque no se puede dar una solución final al antiguo misterio de la existencia del arca, debemos seguir con la mente abierta y con gran expectación. Quizá todavía nos espere ver el descubrimiento más grande de los tiempos modernos.

Enlaces relacionados

Fuente:

Razones ¿Tiene sentido la fe cristiana para el hombre de hoy?, Josh Mc Dowell -Don Stewart,Pag. 78-82.Editorial Vida,Edic. en Español 1983,4ta. impresión


lunes, 21 de abril de 2008

Indagación histórica sobre el Arca de Noé I

Indagación histórica sobre el Arca de Noé


Noé segun "El maestro francés"(Französischer Meister). Magyar Szépművészeti Múzeum, Budapest. c.1675.
Noé segun "El maestro francés"(Französischer Meister). Magyar Szépművészeti Múzeum, Budapest. c.1675.



El Génesis dice claramente que el arca de Noé se detuvo sobre el monte Ararat. Desde tiempos antiguos hasta nuestros días ha habido quienes afirmen haber visto el arca sobre el monte Ararat.

Fernand Navarra, en su libro Noah's Ark: I Touched It (Yo toqué el arca de Noé, pp. 1-3), tiene estos fascinantes comentarios: "El testigo más antiguo que se conoce de la presencia del arca de Noé sobre el monte Ararat es Berose o Berosus, un sacerdote caldeo que escribió historias de Caldea y Asiría.

Este antiguo escritor afirmó que en su tiempo (cerca del 475 a.C., casi 2.000 años después de la fecha tradicional del gran diluvio) la gente todavía subía a la montaña y raspaba la cubierta bituminosa de la madera del arca. Se usaban los pedazos de betún como talismanes.

"Josefo, quien vivió durante la última parte del primer siglo, escribió en Las antigüedades de los judíos que los habitantes de Armenia llaman al lugar donde Noé se detuvo 'El lugar del descenso, pues el arca quedó resguar­dada en ese lugar y la gente muestra los restos del arca allí hasta este día'.

"Josefo también cita otros testigos: 'Jerónimo el egipcio que escribió las Antigüedades fenicias, Manases y muchos más, también mencionan lo mismo.

Nay, Nicolás de Da­masco, en su libro noventa y seis, tiene un relato particular sobre ellos, en el que dice así: 'Hay una gran montaña en Armenia, sobre Minias, llamada Baris, sobre la cual se dice que se salvaron muchos de los que huyeron del Diluvio; y que uno que fue llevado en un arca llegó a puerto sobre «u cima; y que los restos de la madera se conservaron por mucho tiempo'.

San Teófilo de Antioquía confirmó esta declaración. "En el año 330 d.C., Jacob, patriarca de Nisbis, trató de llegar a la cima. El fracasó, pero según la leyenda, un ángel lo visitó y le dio un fragmento del arca. Se dice que se guardó el fragmento en la iglesia de Etchmiadzin, cerca del Ararat, hasta que el edificio fue destruido por el terremoto de 1829 y el fragmento se perdió.

El Gran Ararat (en el centro) y el Monte Masis (a su izquierda) (Landsat, NASA)
El Gran Ararat (en el centro) y el Monte Masis (a su izquierda) (Landsat, NASA)

Ubicación del Monte Ararat dentro del territorio nacional turco
Ubicación del Monte Ararat dentro del territorio nacional turco

El Monte Ararat observado al este de la población turca de Doğubeyazıt
El Monte Ararat observado al este de la población turca de Doğubeyazıt

Monasterio Chor Virap en Armenia con el Monte Ararat al fondo
Monasterio Chor Virap en Armenia con el Monte Ararat al fondo

El Monte Ararat (en turco Ağrı Dağı, derivado del kurdo çiyayê agirî, montaña de fuego; Արարատarmenio) es el pico más alto de la actual Turquía con 5.165 msnm, siendo un volcán inactivo con su cima cubierta de nieves perpetuas. Está localizado en el extremo nordeste de Turquía, a 16 km al oeste de Irán y a 32 km al sur de Armenia, con coordenadas geograficas 39°70′N, 44°30′E. La montaña es considerada como una de las más singulares de la Tierra por su amplia base y la predominancia de su silueta en el paisaje. Un cono más pequeño (3.896 msnm), el Monte Masis, se eleva al sudeste del pico principal. Una meseta de lava se extiende entre los dos pináculos.1

"Guillermo de Ruysbroeck, un viajero flamenco del siglo XIII, llegó al pie del monte Ararat en 1254 de regreso de una expedición a la cordillera de Karakorum. Escribió que la montaña, a la que él llama 'Masis', era 'la madre del mundo', y por eso nadie podía llegar a su cima. 'Super Masis nullus debet ascenderé, quia est mater mundi.' Este mito de la inaccesibilidad del Ararat circuló durante siglos. "Marco Polo (ca. 1254-1324) mencionó la existencia del arca y describió el monte Ararat como una montaña inmensa, que no se podría circundar en menos de dos días y cuya cima no se podía alcanzar debido a las nieves perpetuas. "

Sir John Maundeville contó la historia de Jacob de Nisbis, con una variación. El ángel no le dio al patriarca un fragmento del arca, sino que le ayudó a escalar la montaña. Jacob mismo encontró y trajo el fragmento del arca que se veneraba más tarde en Etchmiadzin. Según Maundeville, muchos nativos se enorgullecían de que habían visto y tocado el arca, pero él seguía escéptico: 'Nadie ha llegado a la cima del monte Ararat después del monje Jacob. Es imposible creerles a los que afirman que han hecho el ascenso.'


"Jean Chardin, un viajero francés del siglo XVII, men­cionó la misma historia milagrosa en su Viaje a Persia y las Indias Orientales. Chardin parece haber creído la historia, maravillándose de que el monje pudiera escalar el monte Ararat, 'pues en todas las estaciones del año la montaña es una enorme masa de nieve'. "

En el siglo XVIII, Joseph Pitton de Tournefort, botáni­co de Aix, Francia, recogió plantas del monte Ararat, pero sólo subió dos terceras partes de la montaña. Algún tiempo más tarde, James J. Morier (fallecido en 1849), diplomático y novelista británico, fracasó en su intento de escalar la montaña. Un bajá del pueblo turco de Bayazid, localizado al pie del Ararat, también fracasó. Había salido a caballo con una numerosa escolta, pero tuvo que detenerse mucho más abajo de la zona de nieve. Cuando un sha de Persia a fines del siglo XVIII ofreció una gran cantidad de dinero a la primera persona que llegara a la cima, nadie intentó siquiera escalar la montaña. "

En 1800 el norteamericano Claudius James Rich relató las afirmaciones sin verificación de cierto Aga Hussein, quien dijo haber llegado a la cima de la montaña y visto los restos del arca. "La historia del ascenso a la montaña del Ararat en tiempos modernos comienza en 1829 con el ruso Frederic Parrot. "Parrot fue médico, profesor de la Universidad de Dorpat, en Estonia y uno de los primeros alpinistas."


John Warwick Montgomery, en The Quest for Noah's Ark, (La búsqueda del arca de Noé pp. 314-317) añade otros detalles con respecto a las afirmaciones de haber visto el arca: "Aun frente a poderosas confirmaciones arqueológicas en cuanto a la historicidad de los primeros cinco libros de la Biblia — aunque los escritos de Moisés se han comprobado históricamente, de acuerdo con la propia evaluación que Jesús hizo de ellos — la opinión popular todavía considera la parte introductoria del libro del Génesis como un mito. Antes de Abraham el material bíblico continúa siendo dudoso. En particular, el relato del Génesis sobre Noé y el arca (Génesis 6 — 9) para muchos parece ser un modelo de cuento infantil.

"Pero se debe hacer una pausa antes de abrazar este punto de vista común. Queda concedido que las confirma­ciones arqueológicas de materiales bíblicos no han ido mucho más allá de Abraham (Génesis 11), pero hace apenas un siglo, como hemos visto, se afirmaba con toda seguridad que Abraham era un mito. De Génesis lia Génesis 9 hay una distancia muy corta y la arqueología bíblica científica ha estado llenando vacíos como éste constantemente durante un siglo.


¿No deberíamos apren­der por la experiencia? "Además, las tradiciones sobre el diluvio universal son bien conocidas entre pueblos tan diversos como los habi­tantes de Laponia y de las islas Fiji; estas tradiciones con frecuencia mencionan un barco en el cual se salvaron unos pocos de las aguas destructoras.

Mi interés como historia­dor en los antiguos relatos del diluvio me llevó a investigar todos los registros documentales de la supervivencia misma del arca de Noé que, según el libro del Génesis, reposó 'sobre los montes del Ararat' (8:4).

Los registros extrabíblicos comienzan con el histórico Berosus (siglo tercero a.C.), quien declara que de este barco que encalló en Armenia todavía queda parte en las montañas y que la gente sacaba brea de él para usarla como amuleto. Desde Berosus hasta el siglo XX hay una corriente constante de informes de la existencia del arca, casi invariablemente asociados con el Gran Ararat (monte Agri) en la frontera oriental de la Turquía moderna. "Entre los testimonios más recientes están los siguientes:

Testimonio de la supervivencia del arca

Fuente

I.Un joven armenio la vio y subió a ella (1902).

II Vista de cerca por una patrulla militar rusa (1916-17).

III.El explorador Hardwicke Knight encuentra una estructura de madera rectangular en el hielo del Ararat (década de 1930).

Un objeto en forma de barco que sobresalía del hielo del Ararat fue fotografiado por el ingeniero George Jefferson Greene desde un helicóptero (1952). Fernand Navarra, explorador aficionado francés, ve bajo el hielo glacial del Ararat un objeto en forma de barco con las dimensiones bíblicas del arca (1952) y más tarde (1955) logra obtener parte de su madera que, sin lugar a dudas, es trabajada a mano, al parecer impregnada con betún y con una edad mínima de 5.000 años.

Entrevista con el armenio (grabación magnetofónica). Entrevistas con miembros de las familias de los soldados ya difuntos de la patrulla y con oficiales que los conocieron (declaraciones juramentadas).

Declaración juramentada de Knight.

Dibujo hecho por un ingeniero compañero suyo, inspirado en las fotografías ya inexistentes del difunto Greene.

Los relatos de Navarra en sus dos libros (L'Expédition au Mont Ararat; J'ai trouvé l'Arche de Noé); entrevista personal con él y examen de la madera; informes del análisis de la madera del Instituto Forestal de Investigación y Experimentación, Madrid, España, y del Instituto de Prehistoria de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Burdeos."



Sigue Montgomery: "Debido a la suma importancia de estas pruebas circunstanciales, yo mismo he ido al monte Ararat cuatro veces (agosto, 1970, 1971 y 1972; abril, 1973); ascendí al pico de 5.165 m. de altura el 17 de agosto de 1970.

Ararat está cerca de la frontera ruso-turca y está en una región controlada por los militares turcos; ha sido por lo tanto imposible, triste es decirlo, obtener el permiso del gobierno para realizar el tipo de estudio extenso de campo que se requiere para confirmar los testimonios anteriores y conseguir descubrimientos en firme. "A mi regreso de Turquía a los Estados Unidos en 1973, se comunicó conmigo el señor Thomas B. Turner, de la compañía de astronáutica McDonnell Douglas, quien había estado en comunicación con M. Delaney, del Centro de Satélites para la Observación de Recursos Terrestres (satélites ERTS), en Sioux Falls, Dakota del Sur, donde se almacena la información de los ERTS. Al examinar las imágenes ERTS del monte Ararat, Delaney había hallado una forma rectangular extraña, que parecía no tener ninguna relación con la montaña.

Lo más extraordinario era la ubicación del rectángulo: estaba en el propio cuadrante de la montaña donde afirmaban haber visto el arca los que habían viajado por tierra.

Delaney no sabía esto cuando localizó la forma extraña; en realidad, no leyó mi libro con los datos sobre visitas anteriores, hasta que Turner se lo presentó. "Es verdad que la información de los ERTS no es del todo definitiva.

El rectángulo parece más grande que las dimensiones del arca bíblica (hay una zona más pequeña y más blanca dentro del rectángulo, y la capacidad de resolución de las imágenes no permite determinar su tamaño).
Ereván, capital de Armenia, con el Monte Ararat al fondo
Ereván, capital de Armenia, con el Monte Ararat al fondo


El personal de Jerald Cook del Centro de Detección Remota del Instituto de Investigaciones Ambientales de Michigan ha sometido las imágenes a un examen cuidadoso y no puede llegar a una conclusión cierta.

"Pero, ¿no son muy emocionantes las posibilidades? Como observan bien Belon y Miller: Tara que la detección remota de la zona por satélites sea completamente eficaz, debe compararse con la información adquirida por medio de observaciones de superficie y aéreas.'

El uso de aviones o helicópteros en la región del Ararat está fuera de consideración debido a la situación militar; acabamos de recibir información de Ankara de que no se permitirán exploraciones de campo en el Ararat el verano que viene, sin duda debido a las rebeliones de los kurdos nativos de Iraq y de Irán cerca del Ararat y de la frontera con Turquía (Roger-X- Lanteri, 'Kurdes: ultimátum, L'Express, marzo 25-31, 1974, pp. 62, 63)."

Hay ciertos datos en la investigación del arca de Noé que quedan fuera de toda disputa:
1.A unos 4.200 metros de altura en el monte Ararat, en Turquía
hay un objeto de madera muy grande y en forma de barco, enterrado'
bajo muchos metros de hielo y nieve.
2.Desde 700 a.C. ha habido exploradores e historiadores de varias
civihzaciones que han mencionado la existencia sobre el monte Ararat
de un objeto en forma de barco.
3.En el siglo XIX este objeto fue observado por muchos exploradores locales, incluyendo numerosos oficiales militares turcos que reconocieron oficialmente su existencia a través de los medios de información.
4.En 1955, una expedición filmada recuperó madera de ese objeto unos 10,6 metros por debajo de la superficie de un banco de hielo '
5.La madera que se recuperó, al ser sometida a numerosos tipos de exámenes de antigüedad, reveló una edad que oscila entre 1 200 y 5.000 años. "
6.A principios de la década del setenta, unos aviones de espionaje americanos, así como satélites meteorológicos y militares, fotografiaron el objeto en cuestión sobre el monte Ararat.
7.La única fuente histórica específica que se puede usar para identificar este artefacto es el libro bíblico del Génesis, que menciona la antigua llegada de un gran barco "a los montes del Ararat" (De In Search ofNoah'sArk, En busca del arca de Noé, Dave Balsisrer v Charle*
E. Sellier, Jr., Sun Classic Books, p. 2).

Si se tienen en cuenta los datos anteriores, se puede presentar una buena defensa fundada an las circunstancias de la existencia del arca. Aunque no sean del todo concluyentes, las evidencias son de mucha importancia. Queda el hecho cierto de que hay algo allá arriba. Y sea lo que sea, tiene millares de años de edad, es grande, de madera y hecho a mano. Si no es el arca de Noé, entonces ¿qué es? Es una pregunta que debemos tener en cuenta.

Fuente:
Razones ¿Tiene sentido la fe cristiana para el hombre de hoy?,Josh Mc Dowell -Don Stewart,Pag. 70-77,Editorial Vida, Edic. en Español 1983,4ta. impresión

Nota:

1 http://es.wikipedia.org/wiki/Monte_Ararat
En la Epopeya de Gilgamesh (redactada posiblemente en el III milenio a.c.) el protagonista va en busca de UtNapishtim, el único superviviente del Diluvio sumerio y para ello emprende el camino de los montes Mashu ("gemelos") hacia el lugar por donde Shamash retorna cada noche (¿El Norte?), lo que podría sugerir el paso desde la llanura Mesopotamia al Mar Negro a través de los desfiladeros entre el Masis y el Ararat.
El Libro del Génesis identifica esta montaña como el lugar en el que se posó el Arca de Noé después del Diluvio Universal descrito en este libro sagrado. En los últimos cincuenta años, tras la aparición de unas polémicas fotografías en las que según algunos investigadores se apreciaban restos de dicha Arca en las estribaciones de esta montaña, diversas expediciones se han dirigido a este lugar con el fin de corroborar la afirmación del Libro del Génesis, con resultados negativos hasta el día de hoy.

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