miércoles, 23 de abril de 2008

Indagación histórica sobre el Arca de Noé II

Indagación histórica sobre el Arca de Noé II


Su importancia si es real

Si se puede verificar sin lugar a dudas que el arca de Noé todavía está en el monte Ararat, la importancia de tal verificación sería monumental. La recuperación del arca sería una prueba muy impor­tante de que el diluvio sí ocurrió. Nos preguntaríamos entonces:¿de qué otro modo pudo el arca alcanzar tal altura? No hay árboles en Ia vecindad inmediata, para poder construir el arca, así que debe postularse alguna teoría en cuanto a la forma en que llegó allí,

Si no se puede dar una explicación racional de su existen! u entonces debe tomarse muy en serio el relato bíblico sobrenatural La narración bíblica del diluvio y el arca recibiría una confirmación definitiva

Si se puede confirmar esto, entonces indirectamente se esta demostrando la existencia de Dios, pues la idea del arca presupone un diluvio que, a su vez, supone un juicio. No es factible la suposición que este gran barco existía por casualidad cuando vinieron las lluvias y sus habitantes se subieron a él y sobrevivieron por un extenso período de tiempo. La Biblia dice claramente que el arca fue construida para proteger a Noé, su familia y dos ejemplares de cada especie de animales de la destrucción del diluvio, que fue un juicio de Dios. Fundamentándose en este tipo de argumento, se puede partir de la información del arca para demostrar la existencia de Dios. Como este argumento está basado en pruebas circunstanciales, no se puede deshacer fácilmente.

Objeciones

Hay varias objeciones con respecto ala identificación del objeto del monte Ararat con el arca de Noé.

El sitio de desembarco

Nunca se ha establecido con firmeza que la montaña de las expediciones modernas sea aquella en la que desembarcó Noé. El investigador Arthur Custance señala esto:

"Además, no hay certeza, como se ha dicho una y otra vez, de que el arca encallara en esta montaña. Las Escrituras solo dicen los montes de Ararat (Génesis 8:4) y Ararat es casi con certeza todo un distrito (Jer. 51:27) que contiene varios sitios posibles de desembarco. (Arthur C. Custance,The Fllod:Local or Global, El diluvio: local o mundial, p.104)

Sin embargo, las exploraciones se han llevado a cabo en el Gran Ararat, la montaña más grande de la región, que tiene una tradición muy larga de haber sido el lugar donde reposó el arca. El Gran Ararat es la mejor opción, si se tiene en cuenta su altura y la larga y bien documentada tradición con respecto a la existencia del arca. Todos los fragmentos de madera encontrados y las afirmaciones de haber visto el arca están relacionados con el Gran Ararat. Así pues, el argumento (je Custance presentado antes no es muy persuasivo.

Las leyendas

Otra objeción similar viene de Bernard Ramm, que dice: "Las leyendas del hallazgo del arca en el monte Ararathan surgido durante siglos…Hasta la fecha, tales leyendas sobre el arca son pura ficción…El arca no descendió sobre la cima del monte Ararat (a unos 5.100 metros de altura), sino sobre la cordillera del Ararat. Si ese es el caso, el arca desapareció hace mucho tiempo por putrefacción, usada como leña o como material de construcción (Bernard Ramm, The christian view of Science and Scripture, el enfoque cristiano de la ciencia y las escrituras, p.158)

La altura de 5.100 metros donde se supone que reposa el arca ahora presenta algunas dificultades para ciertos escritores: "Las aguas llevaron el arca hasta la cordillera del Ararat. El texto hebreo no afirma que el arca fue depositada en la cumbre de 5.100 metros de altura, sino que el arca reposó en alguna parte de la cordillera del Ararat. Se hubiera necesitado un milagro especial para bajar a Noé y a su familia de esas vertiginosas alturas donde el frío debe haber sido extremo (Bernard Ramm, obra citada, p. 162).

Custance arguye de modo similar:

Todas las veces que ha sido visto, ya sea desde el aire, con binoculares o por alpinismo, se sugiere que el sitio era, o es ahora, difícil acceso. Muchos de los animales habrían tenido dificultad para descender al nivel del mar.. .

"La escena que creamos puede ser entonces bastante irreal. Hasta que sepamos a ciencia cierta lo que en realidad quiso decir el escritor bíblico con la expresión 'sobre los montes de Ararat', no nos encontramos en buena posición para afirmar vigorosamente que el arca reposó a una altura de varios millares de metros sobre lo que conocemos ahora como el monte Ararat.

"Los relatos dados por escritores de la antigüedad como Josefo (Antigüedades, 1,3,5), sobre madera tomada del arca en los primeros siglos de nuestra era, excluyen casi con certeza cualquier supuesto sitio como el de referencia, cuya visita supone la organización de una expedición de alpinismo con todos los detalles del equipo moderno para escalar montañas" (Arthur C. Custance, obra citada, p. 105).

No obstante, la Biblia aclara que el arca sí reposó en la cima del monte Ararat, como lo demuestra John C. Whitcomb:

"Ciento cincuenta días después de que comenzó el diluvio, las aguas comenzaron a retirarse y el arca reposó sobre uno de los picos más altos de las montañas (pues el arca tocó tierra el mismo día que las aguas comenzaron a retirarse, Génesis 7:11; 8:3,4). Sin embargo, diez semanas más tarde no se podía ver nada por encima del nivel de las aguas, excepto otros picos de montañas (8:4, 5). Y todavía se necesitaron veintiuna semanas más para que las aguas descendieran

"La escena que creamos puede ser entonces bastante irreal. Hasta que sepamos a ciencia cierta lo que en realidad quiso decir el escritor bíblico con la expresión 'sobre los montes de Ararat', no nos encontramos en buena posición para afirmar vigorosamente que el arca reposó a una altura de varios millares de metros sobre lo que conocemos ahora como el monte Ararat.

"Los relatos dados por escritores de la antigüedad como Josefo (Antigüedades, 1,3,5), sobre madera tomada del arca en los primeros siglos de nuestra era, excluyen casi con certeza cualquier supuesto sitio como el de referencia, cuya visita supone la organización de una expedición de alpinismo con todos los detalles del equipo moderno para escalar montañas" (Arthur C. Custance, obra citada, p. 105).

No obstante, la Biblia aclara que el arca sí reposó en la cima del monte Ararat, como lo demuestra John C. Whitcomb:

"Ciento cincuenta días después de que comenzó el diluvio, las aguas comenzaron a retirarse y el arca reposó sobre uno de los picos más altos de las montañas (pues el arca tocó tierra el mismo día que las aguas comenzaron a retirarse, Génesis 7:11; 8:3,4). Sin embargo, diez semanas más tarde no se podía ver nada por encima del nivel de las aguas, excepto otros picos de montañas (8:4, 5). Y todavía se necesitaron veintiuna semanas más para que las aguas descendieran bastante para que Noé pudiera desembarcar sobre los montes de Ararat. Nunca se ha podido explicar a satisfacción cómo un diluvio de tal profundidad y duración pudo haber cubierto sólo una porción limitada de la superficie de la tierra" (John C. Whitcomb, The World that Perished, El mundo que pereció, p. 46).

¿Dónde reposó?

Custance presenta otra interesante objeción:

"Casi toda la investigación ha sido dirigida hacia la ladera, en vez de la cima de la montaña donde se supone que reposó. Parece difícil justificar esto a menos que se suponga que después de detenerse en la cima y descargar, el arca más tarde se resbalara por la ladera de la montaña. ¿Es posible que un barco tan grande pueda moverse tan fácilmente — si no es por un terremoto o un deslizamiento de tierra? Pero la suposición parece siempre ser que el sitio de ahora, fue donde reposó. ¿Cómo pudo reposar abajo, en la ladera de la montaña, sin haber aparecido la tierra seca todavía? Si se hubiera detenido, digamos, a trescientos metros de la cima, esta distancia de tierra descubierta de la que las aguas ya se habían retirado, habrían constituido 'tierra seca' mucho antes de que el arca se detuviera. ¿Cómo puede decirse entonces que el arca haya tocado fondo unos 74 días antes que la tierra seca fuera visible por alguna parte?

"La hoja de olivo que la paloma trajo al arca sugiere que esta ave había encontrado árboles verdes a cierta elevación que debe haber estado muy por debajo de la altura donde se dice que el arca reposa hoy en día. Y si mis argumentos tienen algún peso con respecto a la falta de tierra seca cuando el arca reposó, ésta debe haber tocado tierra en una elevación aún más alta que ésta. En ese caso, ¿dónde pudo la paloma encontrar una hoja de olivo a esa altura? La mayor parte de la tierra de alrededor estaba todavía debajo del agua. Era, además, una hoja tomada de un olivo, no una brizna de hierba que se había hallado flotando. Tal vez pudo haber sido hallada a cierta distancia del arca, pero parece razonable suponer que el arca no estaba, en realidad, reposando a una altitud de varios millares de metros, así que el olivo no había estado sumergido bajo estos millares de metros cúbicos de agua: tal vez era un olivo situado en la cima de una elevación como la del monte de los Olivos, a medio sumergir" (Arthur Custance, ob. cit., pp. 104, 105).

No es difícil resolver esta objeción. No hace falta suponer que la ubicación presente de los restos del arca sea el lugar donde reposó. Hay buenas razones para creer que en tiempos recientes el arca se ha deslizado un poco (véase John Warwick Montgomery, ob. cit., p. 374).

¿Una señal de la segunda venida de Cristo?

Han surgido muchas preguntas en lo concerniente a la oportuni­dad del descubrimiento del arca de Noé. ¿Por qué parece tan cercano? Si se encuentra, ¿qué significaría eso para la edad de escepticismo en que vivimos? Una posibilidad que nos hace pensar es que Dios use el descubrimiento como una señal para indicar el pronto regreso de Cristo, recordando que Jesús mismo dijo que el tiempo de su venida sería como los días de Noé. John Warwick Montgomery desarrolla esta idea así:

"¿Habrá 'cosas terrenales' dadas como señales específicas y adver­tencias del fin de los tiempos? La respuesta de Jesús es afirmativa, pues Mateo 24 y sus paralelos nos hablan de calamidades naturales, guerras, etc. que precederán al regreso de Cristo. ¿Podría estarse preparando una señal aún más explícita para el mundo, que tanto ha olvidado los días de Noé y se preocupa muy poco por lo que no sea 'comer y beber, casarse y darse en casamiento'? ¿Será posible que Dios haya reservado el mismo barco que, como la cruz de madera, salvó a aquellos que se confiaron a él, para presentarlo como un indicador más concreto del regreso de los días de Noé? Tal señal no forzaría a la conversión a quienes prefieren sus valores a los de Dios, más de lo que los milagros manifiestos de Cristo pudieron convencer a los hombres de su tiempo que no le sometieron su vida. Para negarlo tuvieron que recurrir a absurdos, como declarar que 'en nombre del príncipe de los demonios echa fuera los demonios'. El peso de las evidencias de la verdad de Dios ha impulsado a los incrédulos a las mismas irracionali­dades en todas las épocas. El Dios de toda gracia — quien, como en el caso del desconfiado Tomás, con frecuencia muestra mucha paciencia al ofrecer su verdad a los que no la merecen — ¿podría presentar una confirmación definitiva de su Palabra a los que 'oyendo todavía puedan oír' antes de bajar el telón en el drama histórico de la humanidad?

"La Biblia no exige una respuesta afirmativa a esta pregunta, pero tal respuesta sería completamente coherente con las operaciones divinas, tal como aparecen en las Escrituras" (John Warwick, ob. cit., pp. 287, 288).

Una precaución como fundamento de una creencia

Hay buenas pruebas circunstanciales de que parte del arca de Noé ha sobrevivido a los tiempos en el monte Ararat. Y es posible que algún día sea expuesta con su verdadera identidad. Aunque las perspectivas son emocionantes, es menester hacer una advertencia. La veracidad de la fe cristiana no descansa en la vindicación de la existencia del arca de Noé sobre el monte Ararat. Supóngase, por ejemplo, que se demuestre que el gran objeto de madera que está sobre el Ararat no es el arca de Noé. ¿Qué habrá perdido el cristianismo? Nada.

Nuestra fe cristiana está edificada sobre el hecho de que Jesús de Nazaret, de una vez por todas, demostró que El era el Hijo único de Dios por su vida sin pecado, sus milagros y su resurrección de entre los muertos. El cristianismo tiene su firme fundamento en la persona de Jesucristo. Si se le puede refutar, la fe cristiana también se puede refutar. Los supuestos objetos confirmativos como el arca de Noé o el sudario de Turín, reales o no, no constituyen una base. Su autenticidad, aunque sea confirmada no creará fe de forma automática.

La Biblia nos da dos ejemplos apropiados al hablar sobre este tipo de objetos. En el libro de los Números, Dios envió serpientes para castigar a su pueblo rebelde, con motivo de lo cual el pueblo le pidió que lo rescatara. Entonces Dios le dio instrucciones a Moisés de que levantara una serpiente de bronce en el centro del campamento como objeto de fe. Los que habían sido mordidos por las mortales serpientes podrían mirar con fe a la serpiente de bronce y vivir. Sin embargo, esta misma serpiente fue descubierta varios siglos después por los judíos en su templo

Su reacción fue adorar la serpiente, estaban equivocados. La serpiente de bronce no era un objeto santo en sí; era un medio para dirigir la fe del pueblo hacia Dios. El arca también haría el mismo servicio; no debería ser venerada.

Jesús nos dio una importante lección en su relato del hombre rico en el infierno (Lucas 16:19-31). El hombre tenía cinco hermanos a quienes deseaba advertir contra la suerte que les esperaba. Quería que alguien volviera de entre los muertos y les avisara, pues pensaba que de seguro le creerían a tal persona. No obstante, recibió una reprensión por esta idea falsa.

"Jesús dijo: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos" (Lucas 16:31). En otras palabras, si no creen las abundantes pruebas que ya se les han dado, ninguna otra evidencia los convencerá. Hay eviden­cias suficientes para que cualquiera tome una decisión inteligente a favor de Cristo Jesús, pero ningún cúmulo de pruebas obligará a nadie a creer contra su voluntad. La verificación del arca de Noé enriquecerá la fe de los ya creyentes, pero no creará fe de forma automática en los incrédulos que no quieren una solución para sus necesidades espirituales.

Situación actual de la búsqueda

Las tensas relaciones entre los Estados Unidos y Turquía, como también la posición cada vez más estratégica del Ararat (a treinta kilómetros de la frontera soviética) ha mantenido a las expediciones alejadas de la montaña desde 1974. Hasta que las condiciones mejoren, la montaña sigue vedada a posteriores investigaciones.

Conclusión

La historia de las veces que ha sido vista según se afirma, así como la madera labrada a mano que fue descubierta, sugieren que cierta parte del arca puede estar todavía en el monte Ararat. Aunque no se puede dar una solución final al antiguo misterio de la existencia del arca, debemos seguir con la mente abierta y con gran expectación. Quizá todavía nos espere ver el descubrimiento más grande de los tiempos modernos.

Enlaces relacionados

Fuente:

Razones ¿Tiene sentido la fe cristiana para el hombre de hoy?, Josh Mc Dowell -Don Stewart,Pag. 78-82.Editorial Vida,Edic. en Español 1983,4ta. impresión


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