viernes, 13 de junio de 2008

Noé

Noé

Noé
Patriarca de Israel
Precedido por Adán
Sucedido por Abraham
Profeta del Islam
Precedido por Adán
Sucedido por Abraham

Noé ('consuelo' en hebreo, נוח Nóaḥ נח en árabe Nōªḥ, نوح Nūḥ), en la mitología hebrea fue el elegido por el dios Yahweh para sobrevivir al diluvio universal.

Mitología

Orígenes

Según el relato del Génesis - la principal fuente de referencia sobre este personaje - Noé fue el único varón hallado justo de toda la generación contemporanea a él, puesto que los demás, influenciados por los hijos de los ángeles caídos (los Nefilim), estaban sumidos en el pecado y por su culpa la tierra "se hallaba llena de violencia". Noé fue hijo de Lamec, pero no hay que confundir a este Lamec, descendiente del tercer hijo de Adán, Set, con el Lamec descendiente de Caín el cual por un asesinato tendría que ser vengado "setenta veces siete". Este Lamec, a su vez, fue hijo de Matusalén, conocido por ser el ser humano que muere con más edad de los citados en toda la Tanáj (969 años); el cual es hijo a su vez de Enoc, quien, según una tradición posterior, profetizó sobre la llegada del Mesías y escribió sus visiones (véase Libro de Enoc)

Noé fue padre, asimismo, de Sem, Cam y Jafet, de los cuales, ´según la leyenda bíblica, se repobló toda la tierra

Noé segun "El maestro francés"(Französischer Meister). Magyar Szépművészeti Múzeum, Budapest. c.1675.
Noé segun "El maestro francés"(Französischer Meister). Magyar Szépművészeti Múzeum, Budapest. c.1675.

El Diluvio Universal

Artículo principal: Diluvio universal

Yahweh Elohim, hastiado de la perversión humana,le habría dicho a Noé: "Voy a arrojar sobre la Tierra un diluvio [...] contigo haré yo mi alianza, construye un arca y mete en ella a tu familia y a una pareja de animales de cada especie. Según una interpretación posterior, además, Noé pasó 120 años advirtiendo a sus contemporáneos del peligro que los amenazaba, pero no le hicieron caso. Este añadido a la leyenda tal vez se deba a una lectura del texto de Génesis 6:3, el cual dice textualmente:

"Dijo Yahweh al ver estas cosas: con el hombre mi soplo para siempre no habitará, siendo éste solo carne. Asi que sus días vendrán a ser 120 años"

El diluvio comenzó el año 600 de la vida de Noé, y tuvo una duración de cuarenta días con sus noches respectivas, durante los cuales toda la tierra conocida llegó a estar bajo las aguas, destruyendo todo rastro de vida animal, exeptuando a los animales que junto a Noé, su esposa y sus hijos y nueras, estaban en el arca.

Después de cierto tiempo Yahweh se acordó de la familia de Noé e hizo que las aguas comenzaran a decrecer de la faz de la tierra, no obstante Noé espero aún más, y cuando ya no pudo con su paciencia, destapó la cubierta del arca, y envió un cuervo para averiguar si el agua ya se había retirado completamente, el cuervo daba vueltas por todas partes y no hallando lugar donde posarse, regresó al arca.

Pero Noé no se daba por vencido, asi que envió una paloma, la cual volvió al arca, lo mismo que el cuervo.

Siete días después Noé volvió a enviar la paloma, volviendo dicha ave con una ramita de olivo en el pico "a la hora de la tarde", con lo que Noé entendió que el proceso de retiro de aguas de la tierra estaba avanzando.

Después de otros siete días el patriarca volvió a enviar la paloma, la cual no volvió más a él.

En el año 601 de la vida de Noé la tierra se secó, y no obstante su deseo por abandonar el arca, Noé y su familia esperaron un mes más, hasta que Yahweh Elohim les ordenó salir.

Maldición de Canaán

Después del Diluvio, el Génesis nos dice que Noé probablemente se hace agricultor y nos lo muestra plantando una viña, de cuyo vino se emborracha, Cam ve "la desnudez" de su padre, el cual al saberlo pronuncia una maldición en contra del hijo de éste Canaán, del cual profetiza que llegará a ser esclavo de Sem y Jafet, maldición que, según algunos autores, se cumple cuando Israel (de origen Semítico) somete a los Cananeos, si bien permite que algunos, como los habitantes de Gabaón, continúen con vida a cambio de ser siervos. Posteriormente, el propio Israel, incluyendo a los descendientes de los cananeos supervivientes, llegan a ser siervos de pueblos que nacieron de Jafet, cumpliendo así la profecía de Noé.

Después de esto, se nos informa que murió Noé trecientos ciencuenta años después del diluvio, a la edad de novecientos cincuenta años. No se informa ni del lugar ni de su tumba.

Antecedentes de la leyenda de Noé

La figura de Noé, sea lo que fuere de sus remotos orígenes, representa a los diversos niveles de la Escritura el tipo del hombre justo que se libra del castigo y se beneficia de la salvación. En medio de la iniquidad que destruye al mundo, emerge como principio de una humanidad nueva y viene a ser así una prefiguración de Cristo.

1.-Las tradiciones del Génesis. Si la explicación popular relaciona el nombre de Noé (Noah) con el verbo Naham (consolar), es quizá por alusión al viñador Noé (Gén 9,20), cuyo vino consuela a los hombres de su penoso trabajo (5, 29). En realidad, la consolación de Noé viene de las palabras por las que Dios, después del diluvio, se compromete a no maldecir ya a la tierra (Gén 8, 21). A pesar de la benevolencia divina, el hombre puede todavía fallar, como un Noé embriagado, padre de un Cam de malas costumbres (Gen 9, 20-25). A través de Cam se condena a Canaán: sus cultos licenciosos, asociados a la embriaguez, se oponían a la vigilancia, cuyo modelo debía ser Noé. Noé en tanto que héroe del diluvio, aparece como el justo por excelencia. Gracias a su justicia logra escapar de la ruina de un mundo condenado, y reconciliar con Dios a la tierra y a sus habitantes. La tradición sacerdotal vio en esta reconciliación una alianza de amplitud universal (Gen 9), extendida al conjunto de los descendientes de Noé (cf Gen 9,1; 10,32) 2.-Los profetas y los sabios acentúan diversamente el valor ejemplar de los rasgos de Noé. Si bien éste aparece como un testigo de una responsabilidad estrictamente personal delante del juicio (Ez 14, 14), sin embargo, su alianza con Dios, es la prenda de una misericordia paciente (Is 54, 9s). Más allá de los juicios temporarios, habrá siempre un resto, al que se preservará para garantizar la continuación del designio de salvación. Noé es el tipo de este resto (Eclo 44,17), que constituye el pueblo justo y estará finalmente representado en la sola persona del Mesías. El justo salvará al mundo como Noé en tiempos del diluvio cuando “la esperanza del universo se refugió en un frágil esquife… y dejo en el mundo el germen de una generación nueva” (Sab 14, 6; cf 10, 4s). 3.- En el Nuevo Testamento es Noé, según el evangelio, un modelo de vigilancia; contrariamente a sus compañeros despreocupados, vivió en la espera de un juicio de Dios (Mt 24, 37ss p). Todavía más claramente, la carta a los Hebreos lo presenta como el testigo de la fe frente a la incredulidad; el justo que creyó con la sola garantía de la palabra de Dios (Heb 11,7). En las cartas de Pedro aparece Noé bajo aspectos nuevos. No sólo es justo en sí mismo, sino también heraldo de la justicia divina que anuncia a los hombres la inminencia del juicio (2Pe 2,5; cf. 3,5). Este juicio sólo pesa sobre el mundo malo. Noé emerge de él como el tipo del hombre salvado en Cristo, puesto que la salvación que le es otorgada prefigura la salvación por las aguas del bautismo (1Pe 3,20s).

Aunque esta es la versión más conocida en Occidente, existen otra version de la historia de este mismo diluvio. En la mitología mesopotámica, Gilgamesh, antiguo rey sumerio, se encuentra con Utnapishtim, especie de Noé que sobrevive al diluvio.

Igualmente existen otras historias de diluvio a través del mundo, pero sin pruebas de que estén posiblemente relacionadas, como sucede con la versión de Noé y la de Gilgamesh.

Enlaces relacionados

Véase también

Enlaces externos

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