domingo, 13 de abril de 2008

Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino
Nombre Tomás de Aquino
Apodo {{{apodo}}}
Nacimiento 28 de enero de 1225
Rocaseca, Nápoles, Italia
Muerte 7 de marzo de 1274
Abadía de Fossanova, Lacio, Italia
Festividad 28 de enero
Venerado en Iglesia Católica Romana
Simbología
Patrón Todos los establecimientos educacionales católicos
Centro {{{lugar de peregrinación}}}
Órdenes {{{orden}}}
Beatificación
Canonización 18 de julio de 1323 por el Papa Juan XXII en Aviñón
Cuestiones {{{cuestiones}}}

Tomás de Aquino O.P. (Rocaseca, Nápoles, 1225 - Fossanova, 7 de marzo de 1274), filósofo y teólogo medieval. Máximo representante de la tradición escolástica, fue también el primer propositor clásico de la teología natural y padre de la Escuela Tomista de filosofía. Es conocido también como Doctor Angélico y Doctor Común. Su trabajo más conocido es la Summa Theologica, tratado en el cual postula Cinco Vías para demostrar la existencia de Dios. Canonizado en 1323, fue declarado Doctor de la Iglesia en 1567 y Patrón de las Universidades y Centros de estudio católicos en 1880. Su festividad se celebra el 28 de enero.

Biografía

Nació en una familia noble napolitana. Hijo del Conde Landuf de Aquino, estudió en el monasterio de Montecasino y después en la Universidad de Nápoles. En el año 1244 tomó el hábito de la Orden de Predicadores y conoció a Alberto Magno, con quien estudiaría en Colonia.

Posteriormente se doctoró, y en 1252 ejerció como maestro de Teología en la Universidad de París, y en otras ciudades europeas como Orvieto, Roma, Viterbo, Bolonia y Nápoles.

Murió en 1274 camino del segundo concilio de Lyon.

Es considerado el más importante de los filósofos escolásticos. En general sigue a Aristóteles estrechamente.

Trabajos de Tomás de Aquino

La obra de Tomás de Aquino es extraordinaria, tanto en número como en profundidad filosófica y teología. Se ha dicho que muy pocos filósofos o teólogos han logrado escribir esa cantidad de trabajos, de tan alta calidad, en el plazo que lo hizo Aquino: un poco menos de tres décadas.

Sumario de los trabajos

Tres síntesis teológicas, o Summas Nueve tratados en la forma de disputas académicas Doce disputas quodlibetales
Nueve exégesis sobre las Sagradas Escrituras Una colección de glosas de los Padres de la Iglesia sobre los Evangelios Once exposiciones sobre los trabajos de Aristóteles
Dos exposiciones de trabajos de Boecio Dos exposiciones de trabajos de Proclo Cinco trabajos polémicos
Cinco opiniones expertas, o "responsa" Quince letras sobre teología, filosofía o temas políticos Un texto litúrgico
Dos oraciones famosas Aproximadamente 85 sermones Ocho tratados sobre teología

Pensamiento

Se puede analizar su pensamiento de acuerdo a dos etapas:

Primera:

De 1245-1259. En este período predominan las influencias platónicas (Avicena y Alberto Magno) y las neoplatónicas (Agustín de Hipona y el Pseudo Dionisio).

Entre las obras más importantes de esta etapa podemos destacar: los comentarios a las obras de Pedro Lombardo, Boecio (sobre la trinidad), el opúsculo titulado De ente et essentia y el libro primero de la Suma contra Gentiles. La función de esta obra era servir de apoyo a los predicadores que tenían que discutir con judíos y musulmanes, valiéndose de argumentos racionales y filosóficos sin tener que basarse sólo en la fe.

Segunda:

De 1259-1273. Sin cambiar su pensamiento precedente, domina en el filósofo el pensamiento aristotélico, logrando una síntesis entre platonismo y aristotelismo. Así comenta ampliamente la Ética a Nicómaco.

En este momento la universidad de París atraviesa un momento de gran inestabilidad que se manifiesta en la pugna entre franciscanos, de orientación agustiniana, y los dominicos, con fuertes influencias aristotélicas.

Tomás de Aquino realiza en esta etapa toda una síntesis de los problemas filosóficos más discutidos (fe-razón, creación, política). Entre sus obras podemos destacar: finaliza la Suma contra los gentiles, cuestiones disputadas sobre el mal, sobre el alma, opúsculos contra los averroístas, como De aeternitate mundi y el De unitate intellectus. La obra más importante de Tomás de Aquino es la Summa Theologica (1265-1272), en la que logra una sistematización entre teología y filosofía.

Obra

El problema de seguir a Aristóteles

Los averroístas sostenían, según la teoría de la doble verdad e interpretando a Aristóteles, que el alma, en tanto que individual, no era inmortal. La inmortalidad pertenece únicamente al intelecto, que es impersonal e idéntico en los distintos de los seres intelectuales.

Al ser ajeno a la doctrina católica, Aristóteles no era bien considerado en Roma. Tomás de Aquino se esforzó por deshacer el daño causado por una interpretación demasiado fiel a las doctrinas árabes que habían traducido a Aristóteles.

Para ello, Tomás de Aquino contaba con traducciones de los escritos originales griegos proporcionadas por Guillermo de Moerbeke, que le permitieron tener un conocimiento realmente profundo del filósofo. Por tanto, Tomás siguió al genuino Aristóteles.

Finalmente convenció a la Iglesia Católica de que el aristotelismo era preferible al platonismo como fundamento de la filosofía cristiana, y de que los musulmanes, en particular los averroístas, habían interpretado mal a Aristóteles.

Con Aristóteles, Tomás se topó con el problema de los universales. Al final decidió que los universales no subsisten fuera del alma, pero que el intelecto al entender los universales, comprende cosas que están fuera del alma.

Las Cinco Vías de la Summa Teológica

Tomás de Aquino escribió estas cinco vías para fundamentar la existencia de Dios. Estas cinco vías siguen el mismo esquema: para explicar determinadas cosas es necesaria la existencia de Dios. En efecto, existen dos tipos de demostración: - Demostración propter quid: Aquella que se basa en la causa y discurre partiendo de lo que es absolutamente anterior hacia lo que es posterior. - Demostración quia: Aquella que parte del efecto para conocer la causa. Así, conocemos el efecto, y puesto que éste depende de la causa, dada la existencia del efecto, forzosamente le ha de preceder la causa. Esta última clase de demostración es la usada por Tomás de Aquino en las Vías, y a continuación se describen las 5 vías.

Primera vía: «Vía del motor inmóvil» o «Vía del movimiento»

Esta vía, también llamada argumento del movimiento, fue formulada primero por Aristóteles, pero luego Tomás de Aquino la incorporó a su propia metafísica del ser.

Se basa en la evidencia del cambio o movimiento que se da en la naturaleza. Es innegable, en efecto, y consta por el testimonio de los sentidos, que en el mundo hay cosas que se mueven, es decir que cambian de un estado a otro. Ahora bien, según el principio de causalidad, todo lo que se mueve es movido por otro. Por tanto si lo que mueve a otro es también movido, es necesario que otro lo mueva. Pero esta serie de motores no puede ser infinita, pues en tal caso no habría un primer motor ni un primer movimiento, ni por tanto los motores y movimientos posteriores. Pero es evidente que hay cosas que se mueven. Por ello, se llega a la conclusión de que existe un primer motor inmóvil (porque si se moviera, sería movido por otro, y él no sería el primero). Y este motor inmóvil es comparado a Dios ya que él es el primero y no es sustentado por nadie sino por él mismo. En el caso del lenguaje de Aristoteles, este motor inmovil era llamado la causa incausada.

Segunda vía: «Vía de las causas eficientes»

Parte de la evidencia de la causalidad eficiente de este mundo. Así, todo lo que ha comenzado a ser, ha sido causado por otro. Pero no es posible que la sucesión de causas y efectos sea infinita, porque si lo fuera, no habría una primera causa, ni por tanto una segunda, ni una tercera, etc., etc., ni por tanto causalidad alguna; lo cual es contrario a la evidencia. Tampoco es posible que algo sea su propia causa, puesto que tendría que ser anterior a sí mismo y eso es imposible. Por tanto existe una primera causa no causada, que es Dios.

El conocimiento de ésta vía es el fundamento de toda la corriente aristotélico-tomista.

Tercera vía: «Vía de los seres contingentes»

Esta vía, también llamada argumento de la limitación en la duración, afirma que hay cosas que empiezan a ser y dejan de ser, y que por tanto pueden no ser. Estas cosas se llaman contingentes.

Pero si todas las cosas fueran así, es decir, contingentes, entonces alguna vez no hubo nada; porque lo que se puede decir de cada parte del conjunto, se puede decir del conjunto entero, es decir, que alguna vez no existió. Pero de la nada no sale nada. Por ello, debe existir un ser necesario para que haya estas cosas o seres. Este ser absolutamente necesario existe por sí mismo y es causante de la existencia de los demás seres.

Cuarta vía: «Vía de los grados de perfección»

Esta vía parte del hecho de que hay una jerarquía de valores. De hecho, existen cosas mejores o peores, más buenas y verdaderas que otras.

Para valorar estas cosas, deben ser comparadas con el grado máximo y lo más perfecto. Como hay seres que tienen una perfección limitada, debe existir un ser Perfectísimo y que sea infinito. Este ser es conocido por el nombre de Dios.

El fundamento de esta vía es más platónico que aristotélico en tanto que supone que los valores de los seres participan de la suma perfección de Dios.

Quinta vía: «Vía del orden en el mundo» o «Vía del orden cósmico»

También llamada argumento de la finalidad interna de los seres naturales. Parte de la finalidad que tienen las cosas en la naturaleza. Podemos observar que hay seres sin conocimiento que trabajan y actúan por un fin, para alcanzar lo mejor. Para que los seres carentes de conocimiento lleguen a su fin deben ser ordenados o dirigidos por alguien inteligente. Por lo tanto, deben existir seres inteligentes.

Pero éstos deben ser dirigidos por alguien y así sucesivamente, y como no se puede llegar al infinito, entonces, necesariamente tiene que existir un Ser inteligente que dirija a los demás, el cual es llamado Dios.

Summa contra gentiles

Tomás de Aquino
Tomás de Aquino

Retornando a la demostración de la existencia de Dios tenemos un problema con el que ya se había topado Platón. ¿Puede Dios conocer las cosas particulares o sólo las universales? Un cristiano, puesto que cree en la Providencia, debe sostener que Dios cree en los particulares; pero hay argumentos de peso contra esa creencia.

Tomás de Aquino los enumera y pasa a refutarlos. Los siete argumentos son:

  • Siendo la singularidad la materia signada, nada inmaterial puede conocerla.
  • Los singulares no siempre existen, y no pueden ser conocidos cuando no existen; luego no pueden ser conocidos por un ser inmutable.
  • Los singulares son contingentes, no necesarios; luego no puede haber conocimiento cierto cuando existen.
  • Algunos singulares son debidos a voliciones, que sólo pueden ser conocidas por la persona que quiere.
  • Los singulares son infinitos en número y lo infinito como tal es desconocido.
  • Los singulares son insignificantes para la atención de Dios.
  • En algunos singulares hay mal, pero Dios no puede conocer el mal.

Tomás, refuta todos estos argumentos de la siguiente manera:

Dios conoce los singulares, porque es su causa, y de esa manera también conoce las cosas que no existen todavía pero de las que será su causa última. (Al igual que un artífice que está construyendo algo y sabe como será aunque no exista todavía).
Dios conoce las cosas triviales, porque en realidad nada es trivial: todo tiene una nobleza, o de lo contrario solo se conocería a sí mismo.
Por otra parte el orden del universo es noble y solo puede tenerse un universo perfecto teniendo completo conocimiento de todas las partes del mismo incluso las más triviales.
Finalmente Dios conoce las partes malas puesto que el conocer algo bueno implica conocer el mal opuesto.

Además apunta lo siguiente:

En Dios hay voluntad aunque sea inmóvil, su voluntad es su esencia y su objeto es la esencia divina.
Dios se quiere a sí mismo. Y al hacer eso, quiere al resto de cosas porque Dios es el fin de todas las cosas. Y aunque las quiere, no las quiere necesariamente.
Dios tiene libre albedrío, porque tiene una razón para su volición pero no una causa.

Finalmente, dicta una serie de cosas que Dios no puede hacer:

Dios no puede ser cuerpo, ni cambiarse a sí mismo.
No puede fracasar, cansarse, arrepentirse, olvidar, encolerizarse ni entristecerse.
No puede hacer que un hombre no tenga alma.
No puede anular el pasado.
No puede cometer pecado.
No puede crear a otro Dios.
No puede dejar de existir.

Himnos

Además de su obra filosófica, Tomás de Aquino es autor de los himnos para la fiesta del Corpus, concretamente:

Patronazgos

  • Patrono católico de todos los centros de educación del mundo, declarado el 4 de agosto de 1880 por el Papa León XIII

Influencias recibidas y repercusión posterior

La principal influencia recibida por Tomás de Aquino se encuentra en Aristóteles. De él toma la teoría hilemórfica, y sus aplicaciones en la antropología y epistemología, como la idea de que el alma y el cuerpo forman una única sustancia o la diferenciación de seres en acto o en potencia. La forma es lo que ordena y estructura la materia. Aplica la teoría del ser a Dios, diciendo que Dios es el ser total, causa de todo. Toma influencias de su teoría del conocimiento que comienza con la experiencia sensible y se termina con la abstracción donde se llega al conocimiento de lo universal. También toma influencias en sus planteamientos éticos, en la idea de felicidad como fin último, el cual constituye el bien supremo; o las virtudes que se entienden como medio para llegar a ese fin. Toma influencias de la teología natural de Aristóteles. Todo ello lo recibe gracias a su maestro, Alberto Magno.

De Agustín de Hipona recibe dos de sus causas que explican la existencia de Dios, la que se explica en la primera vía, la del movimiento ya que ante esto tiene que haber algo inmóvil; y la de la perfección. De Platón toma su idea de “participación” para explicar la relación entre el ser y los seres, del mismo modo que Platón explicaba la relación de las ideas con las cosas. Recibe influencias del pensamiento musulmán como de Avicena de quien toma la distinción de esencia y existencia y la vía de la contingencia, o de Averroes, de quien asume al menos algunos aspectos suyos en cuanto al problema de los universales, parte de su teoría del conocimiento, sobre el conocimiento divino de los seres particulares, sobre la inmaterialidad del primer motor, sobre Dios como acto puro y sobre el principio de individuación.

Su principal influencia procede de la religión, la idea de Dios como ser.


La repercusión posterior ejercida por Tomás de Aquino ha sido inmensa y se comprueba ya que su doctrina fue el prácticamente el pensamiento oficial de la iglesia durante muchos siglos.

La relación del tomismo con la filosofía y el pensamiento moderno se entiende en estas dos cuestiones:

Demostrabilidad de la existencia de Dios: la vía de la contingencia se conserva en filósofos como Leibniz y la vía de la causalidad subordinada en Descartes. La ciencia rechaza la primera vía por el principio de inercia y la quinta vía porque prescinden de las causas finales en los experimentos. Kant y el empirismo rechazan la aplicación del principio de causalidad más allá de la experiencia. La filosofía contemporánea rechaza el acceso a Dios.

Ley natural: si bien no es una postura exclusiva de Tomás de Aquino, el concepto tiene un rol central en la postura oficial de la Iglesia. Aparece en el Derecho internacional gracias a los aportes hechos por tomistas de la segunda escolástica.

Algunos de los seguidores más conocidos anteriores al siglo XVIII han sido: Juan Capreolo, Paulo Barbo (también llamado Soncinas), Domingo de Flandria (o el Flandriense), Francisco Suárez SJ, Francisco de Vitoria OP, Domingo Báñez OP, Tomás de Vio OP (también conocido como el Cardenal Cayetano), Juan de Mariana SJ, Francisco Silvestre de Ferrara OP (también conocido como el Ferrariense), Juan de Santo Tomás OP (o Juan Poinsot), Domingo de Soto OP, Francisco Zumel OCD, Melchor Cano OP y Diego Mas OP.

Bibliografía

De Tomás de Aquino

  • Tomás de Aquino (edición preparada por Juan Cruz Cruz) (Octubre 2002), Comentarios a las sentencias de Pedro Lombardo, Volumen 1/1, El Misterio de la Trinidad Nombres y atributos de Dios, Pamplona : EUNSA. ISBN 84-313-2031-1 (Vol 1/1).
  • Tomás de Aquino (edición preparada por Juan Cruz Cruz) (Abril de 2004), Comentarios a las sentencias de Pedro Lombardo, Volumen 1/2, Nombres y atributos de Dios, Pamplona : EUNSA. ISBN 84-313-2175-X (Vol I/2).
  • Tomás de Aquino, Pedro de Alverna (traducción de Ana Mallea) (Septiembre 2001), Comentarios a la Política de Aristóteles, Pamplona : EUNSA. ISBN 84-313-1904-6.
  • Tomás de Aquino (traducción de Laura E. Corso de Estrada) (Agosto 2000), Cuestión disputada sobre las virtudes en general, Pamplona : EUNSA. ISBN 84-313-1806-6.
  • Tomás de Aquino (traducción de Ana Mallea) (Marzo 2000), Comentario a la Ética a Nicómaco de Aristóteles, Pamplona : EUNSA. ISBN 84-313-1761-2.
  • Tomás de Aquino (traducción de juan Cruz Cruz) (Febrero 2001), Comentario a los libros de Aristóteles, Sobre el sentido y loo sensible, Sobre la memoria y la reminiscencia, Pamplona : EUNSA. ISBN 84-313-1846-5.
  • Tomás de Aquino (traducción de Patricia Serrano Guevara) (1997), De las Virtudes, Universidad de los Andes. Santiago-Chile. ISBN 956-7160-12-0.
  • Tomás de Aquino (traducción Humberto Giannini y Óscar Velásquez) (1996), De Veritate, Editorial Universitaria. Chile. ISBN 956-11-1265-5.
  • Tomás de Aquino (traducción Laureano Robles y Ángel Chueca) (1989), La monarquía, Madrid : Tecnos S.A.. ISBN 84-309-1764-0.

Sobre Tomás de Aquino

  • Louis Lachance (traducción Jorge Cervantes y Juan Cruz Cruz) (Mayo 2001), Humanismo político, Individuo y Estado en Tomás de Aquino, Pamplona : EUNSA. ISBN 84-313-1872-4.
  • William E. Carrol (traducción de Oscal Velásquez) (2002), La creación y las ciencias naturales, Actualidad de Santo Tomás de Aquino, Santiago de Chile : Ediciones Universidad Católica de Chile. ISBN 956-14-0705-1.
  • Marie Dominique Chenu OP (1954), Introduction a l’étude de Saint Thomas d’Aquin, Paris : Institut d’études médiévales.
  • Fernando Haya Segovia (1997), El ser personal. De Tomás de Aquino a la metafísica del don, Pamplona : EUNSA. ISBN 84-313-1487-7.
  • Octavio Nicolás Derisi (1945), La doctrina de la inteligencia de Aristóteles a Santo Tomás, Buenos Aires : Cursos de cultura católica.
  • Fernando Haya Segovia (1992), Tomás de Aquino ante la crítica. La articulación trascendental de conocimiento y ser, Pamplona : EUNSA. ISBN 84-313-1171-1.
  • C. Fabro, F. Ocáriz, C. Vansteenkiste, A. Livi (1990 (segunda edición)), Tomás de Aquino, también hoy, Pamplona : EUNSA. ISBN 84-313-0678-5.
  • Angel Luis González (1979), Ser y participación. Estudio sobre la cuarta vía de Tomás de Aquino, Pamplona : EUNSA. ISBN 84-313-0576-2.
  • Gabriel Chalmeta (2002), La justicia política en Tomás de Aquino. Una interpretación del bien común, Pamplona : EUNSA. ISBN 84-313-1988-7.
  • Eduardo Hugon, O. P. (1985, Undécima edición), Las veinticuatro tesis tomistas., México D.F. : Porrúa. ISBN 84-239-0020-7.

Véase también

Enlaces

Wikisource

Wikiquote

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te faltó ·"El Tomismo. Introducción a la Filosofía de Santo Tomás de Aquino" de E. Gilson.
Un clásico, papá!!!

Paulo Arieu dijo...

gracias
Vos tenes el libro o el enlace al libro on line?

saludos

Buscar este blog

Cargando...