jueves, 10 de abril de 2008

Caravaggio

Caravaggio

Michelangelo Merisi da Caravaggio

Retrato de Caravaggio por Ottavio Leoni, c.
Nacimiento 29 de septiembre de 1571
Milán
Defunción 18 de julio de 1610
Porto Ercole, cerca de Grosseto, Toscana
Nacionalidad Italiana
Movimiento Barroco
Obras destacadas La buenaventura
La muerte de la Virgen

Michelangelo Merisi da Caravaggio (Milán, 29 de septiembre de 1571 - 18 de julio de 1610), pintor italiano. Es uno de los exponentes más destacados de la escuela naturalista que surgió en Italia como oposición a la corriente manierista triunfante durante el siglo XVI. Revolucionó el arte de su época, y se le supone uno de los primeros artistas del estilo barroco. Influyó en el desarrollo del primer barroco, creando toda una corriente de pintores caravaggistas conocidos como "bambochantes" (nombre en honor a su principal seguidor, que no discípulo, Bamboccio).

Por su excéntrica personalidad fue considerado enigmático, fascinante, rebelde y peligroso. Estuvo implicado en diversas reyertas callejeras en Roma, fue arrestado varias veces por llevar armas por las calles, cuando estaba prohibido; retaba a duelo a pintores que intentaban hacerle competencia; le pegó una paliza a un pintor que criticó su arte, y fue expulsado de Roma en 1606 por matar a un hombre durante una pelea. Después marchó a Malta, ingresándo en la Orden de Malta, ya que tenía una formación religiosa notable, en la cual solo estuvo tres meses, ya que de nuevo fue expulsado por asesinato, esta vez de un compañero de la orden. Luego se desplazó hacia Nápoles y Sicilia en donde siguió cosechando enemigos hasta su muerte en 1610.

En pintura hizo gran uso del claroscuro y sus pinturas trataban generalmente el tema religioso. No dudó nunca en fijarse como modelos para sus trabajos en prostitutas o mendigos, como en su obra La muerte de la Virgen, en la que la cara de la Virgen María es la de una prostituta que había muerto ahogada en el río Tíber. Estuvo obsesinado por las cabezas cortadas, y tenía la creencia de que él iba a morir de esta manera, por eso reflejó su rostro como la cabeza de Goliat, en su obra La degollación de San Juan Bautista o en David con la cabeza de Goliat. Esta obsesión también la demuestra en La cabeza de Medusa y en Judith y Holofernes, en donde Judith esta decapitando a Holofernes.

Biografía

Nació en Milán, hijo de Fermo Merisi, administrador y arquitecto-decorador de Francesco Sforza, marqués de Caravaggio, pueblo de Bérgamo, y de Lucía Aratori. En 1575 la familia tuvo que huir de Caravaggio a causa de la plaga que estaba devastando Milán. El padre de Caravaggio murió en 1577, lo que supuso que el artista debería crecer en el pueblo de Caravaggio, pero su familia mantendría relaciones con los Sforza y los Colonna.

Aprendió el arte pictórico en Milán de un maestro manierista de segunda fila, Simone Peterzano, y sobre todo a partir del estudio de las obras de algunos artistas venecianos y de otras escuelas del norte de Italia. Tras los años de aprendizaje en Milán, de 1592 a 1606 trabajó en Roma, donde pronto abrió taller propio y no tardó en destacar no sólo por su original enfoque de la obra pictórica, sino también por su vida irregular, en la que se sucedían lances, peleas y episodios reveladores de su carácter tempestuoso y su falta de escrúpulos. Se dice Caravaggio tuvo una amante de nombre Arabel de Serrano, una mujer de malas andanzas callejeras.

De Caravaggio se ha dicho que fue un revolucionario tanto por su vida turbulenta como por su pintura, en la que planteó una oposición consciente al Renacimiento y al manierismo. Siempre buscó, ante todo, la intensidad efectista a través de vehementes contrastes de claroscuro que esculpen las figuras y los objetos, y por medio de una presencia física de vigor incomparable. Al evitar cualquier vestigio de idealización y hacer del realismo su bandera, pretendió ante todo que ninguna de sus obras dejara indiferente al espectador.

La cena de Emaús, pintado en 1601.
La cena de Emaús, pintado en 1601.

Desde los inicios de su estancia romana rechazó la característica belleza ideal del Renacimiento, basada en normas estrictas, y eligió el camino de la verdad y el realismo, realizando sus obras mediante copias directas del natural, sin ningún tipo de preparación previa a la obra.

Las obras de los primeros años milaneses de Caravaggio son desconocidas. La producción romana de la mayor parte de la década de 1590 consiste fundamentalmente en pinturas de género que combinan la figura humana con escenas de bodegón y naturaleza muerta. Constituye un ejemplo emblemático de esta primera etapa creativa El tocador de laúd, donde un joven de belleza feminoide y sensual comparte protagonismo con frutas, flores y una serie de objetos relacionados con la música. En estas primeras obras resulta ya evidente el empleo estético de Caravaggio de los juegos de luces y sombras, si bien el claroscuro sólo sirve aquí como creador de volúmenes y de profundidad, sin añadir a la acción efectos de dramatismo, como sería habitual en las creaciones posteriores del artista. La cena de Emaús, una de sus obras maestras, fechada hacia 1600, se caracteriza por los suntuosos tonos oscuros, sombras envolventes y haces de luz clara que inciden en puntos determinados, y señala el comienzo del período de madurez del artista, quien se decanta abiertamente por la temática religiosa y trabaja por encargo de los grandes comitentes de la época. Algunas de sus obras son rechazadas por el naturalismo con que aborda los pasajes bíblicos, pero no faltan los mecenas laicos dispuestos a adquirir de buen grado aquellos cuadros que el clero no ve con buenos ojos.

La crucifixión de San Pedro 1610, óleo sobre lienzo, 230 x 175 cm, pared lateral izquierda de la capilla Cerasi, Santa María del Popolo, Roma
La crucifixión de San Pedro 1610, óleo sobre lienzo, 230 x 175 cm, pared lateral izquierda de la capilla Cerasi, Santa María del Popolo, Roma

A pesar de lo anterior, fue un alto cargo eclesiástico quien resultó determinante para la carrera de Caravaggio: el cardenal Francesco del Monte, que compró varias de sus obras y propició que le fuera encargada, en 1599, la decoración pictórica de la capilla Contarelli, ubicada en la iglesia romana de San Luis de los Franceses. Este fue su primer encargo monumental, y a él corresponden dos de las grandes realizaciones del artista: La vocación de San Mateo y El martirio de San Mateo. Son también creaciones fundamentales de esta época La crucifixión de San Pedro y La conversión de San Pablo, ambas para la capilla Cerasi de Santa Maria del Popolo. Son obras, todas ellas, dominadas por una intensa acción dramática, muy estudiadas desde el punto de vista compositivo y en las que se obtienen resultados espléndidos con una gran economía de medios.

A partir de su época de vida en Roma, desde 1600, Caravaggio comienza una carrera delictiva en donde las reyertas son casi diarias y las denuncias también, visitando la cárcel y pagando indemnizaciones varias veces. Entre estas acciones llevadas por su carácter impulsivo y agresivo están las de herir a hachazos a un notario llamado Pascualone y asesinar a un tal Ranuccio Tomassoni por un simple juego de pelota (1606). El tal Tomassoni era miembro de una de las familias más delictivas de las calles romanas, por lo que se podría decir que los diferentes problemas que tuvo Caravaggio no se debieron solo a su carácter sino también a sus compañías.

Ante el asesinato de Tomassoni se vio obligado a huir de Roma, adonde, muy a su pesar, nunca pudo volver. Los cuatro años siguientes transcurren básicamente entre Nápoles y Sicilia. Durante este tiempo atendió sobre todo encargos religiosos y pintó algunas obras en las que su dramatismo característico dejaba paso a una gran serenidad. Han quedado testimonios pictóricos de sus estancias en Nápoles y Sicilia. A finales de 1607 estuvo en Malta, donde pintó el Retrato del gran maestre de la Orden de Malta Alof de Wignacourt. En 1608 estaba en Sicilia. Murió en 1610 en Porto Ercole, aquejado de malaria.

Obra

Un realismo rozando el naturalismo

Salvo en sus principios, Caravaggio produjo mayoritariamente pinturas religiosas, con el fin de honrar las demandas del clero. Sin embargo, escandalizará con regularidad y le será pedido a menudo el retornar a sus pinceles tras el rechazo de los lienzos propuestos.

Dos de los mayores reproches que le serán siempre realizados son un deseo de realismo rozando el naturalismo temprano en la ejecución de sus figuras, así como la elección de sus modelos.

Más que buscar en sus pinturas bellas figuras ligeramente etéreas para representar los actos y personajes de la Biblia, Caravaggio prefería escoger a sus modelos de entre el pueblo: prostitutas, chicos de la calle o mendigos posarían a menudo para los personajes de su cuadros, incluyendo a los santos bíblicos. Para La Flagelación, compuso, como una coreografía, a los cuerpos con un Cristo en movimiento de total abandono y de una belleza carismática. Para el San Juan Bautista con el carnero, muestra a un jovenzuelo de mirada provocativa y en posición lasciva –se decía que el modelo era uno de sus amantes.

La posición de la Iglesia al respecto da testimonio de cierta esquizofrenia: por una parte, este tipo de vulgarización de la religión le interesa mucho en una época en la que la contrarreforma se extiende por la Italia católica, con el fin de mostrarse bajo una apariencia humana en contraste con la austeridad pregonada por el protestantismo: por otra parte, la representación de los santos bajo rasgos vulgares de golfos salidos de los bajos fondos fue juzgado incompatible con los valores de puridad y de santidad quasiaristocráticos que vehiculaba la Iglesia de la época.

Este sentimiento se reforzó por la elección de Caravaggio de preocuparse enormemente por el realismo en la ejecución de sus figuras: rechazaba corregir las imperfecciones de sus modelos para representarlos más “bellos” o de un modo más acorde a las visiones que la Iglesia tiene de sus santos. Por ejemplo, la primera versión de su San Mateo y el ángel fue rechazada no sólo por la sensualidad del ángel, que fue juzgada como trivial, sino también por la suciedad de los pies del santo, minuciosamente reproducida del modelo.

La pintura de Caravaggio que causaría el mayor escándalo a los ojos de la Iglesia fue La muerte de la Virgen, por la representación tan realista del cuerpo de la Virgen María con el vientre hinchado -acompañado de sulfurosos rumores según los cuales el modelo habría sido el cadáver de una prostituta encinta ahogada en el Tïber.

Así, la consideración de la Iglesia católica hacia Caravaggio y sus cuadros oscilará de un extremo a otro de su carrera entre el acogimiento entusiasta y el rechazo absoluto. El pintor encontrará en ella sus mayores protectores –como el cardenal del Monte- así como a sus más grandes enemigos.

Pero la condena no vendrá solamente de la Iglesia: las elecciones de Caravaggio, asociadas a su mala reputación, le valdrán numerosas críticas entre los vehementes a lo largo de los tiempos. Nicolas Poussin –a pesar de haberse inspirado enormemente en él- dirá del pintor que “llegó para destruir la pintura”. Otros lo calificaron de pintor de la fealdad, como en el artículo que le dedica una prestigiosa enciclopedia del siglo XIX:

“Considerado como pintor, Caravaggio es un ejecutante de primer orden: su pintura es firme y de una bella pasta, pero su naturalismo lo ha arrastrado hacia los confines de la fealdad, y es posible plantearse dudas sobre la legitimidad del sistema del claroscuro que él puso de moda y que hacía jugar al negro un papel abusivo.”

La Gran Enciclopedia: inventario razonado de las ciencias, las letras y las artes – bajo la dirección de M. Berthelot. “La Gran Enciclopedia” (París, 1885-1902)

Los cuerpos imponentes y el erotismo ambiguo

La incredulidad de Santo Tomás.
La incredulidad de Santo Tomás.

La figura humana juega un rol primordial en la pintura de Caravaggio. Al margen de ciertas naturalezas muertas ejecutadas en sus inicios, los personajes son siempre los sujetos principales de sus cuadros: sean en retratos o en puestas en escena, los elementos decorativos se suelen reducir a porciones congruentes –que no sirven más que para resaltar a los personajes- o bien se encuentran totalmente ausentes.

Más particularmente todavía, el cuerpo humano es un objeto de fascinación para Caravaggio. Toma un gran cuidado en representarlo en sus menores detalles con el mayor de los realismos pasando por la pálida blancura de la piel de San Juan Bautista hasta el polvo bajo los pies de San Mateo que tantos reproches le reportaría.

San Juan Bautista, 1597-1598, óleo sobre lienzo, 132 × 97 cm, Museos Capitolinos, Roma
San Juan Bautista, 1597-1598, óleo sobre lienzo, 132 × 97 cm, Museos Capitolinos, Roma

Los cuerpos de Caravaggio son casi exclusivamente masculinos, jóvenes o viejos: no se conocen representaciones de mujeres desnudas. Parece tener una predilección por los cuerpos marcados, imponentes y dotados de musculaturas notables: en numerosas pinturas, los personajes parecen invadir todo el cuadro. Esto es particularmente apreciable en los cuadros como el David de 1600, el Cristo en la columna o incluso en la Coronación de Espinas.

El erotismo que se desprende de esos cuerpos imponentes es a menudo perturbador, cosa que le valió también numerosas críticas. Las tendencias homosexuales de Caravaggio apenas han sido establecidas con exactitud, incluso en nuestros días, es un asunto con el que los cronistas se sienten incomodados y prefieren guardar en silencio, pero la observación de su obra deja pocas dudas a este respecto. Esa sexualidad, considerada infame en la época y vigorosamente condenada por la Iglesia, le acarreó muchos problemas con la justicia y con el poder: fue implicado en numerosos asuntos de “malas costumbres”.

Amor victorioso.
Amor victorioso.

Así, muchos de sus cuadros fueron señalados por su erotismo ambiguo, incluso en los cuadros religiosos: el Cristo mismo, en la Incredulidad de Santo Tomás, es representado con una sensualidad especialmente particular; la expresión lánguida del ángel en San Mateo y el Ángel, considerada como trivial y fuera de lugar, le valió al cuadro el ser rechazado por sus comanditarios del clero.

El pintor y crítico Giovanni Baglione quien admiraba a Caravaggio por su técnica y de quien ha recibido una gran inspiración, era también su enemigo declarado y a menudo tuvo disputas con él. Hacia 1602, en respuesta al sulfuroso Amor Victorioso, pintó varias versiones de un cuadro titulado El Amor Divino y el Amor Profano poniendo en escena al mismo joven chico sorprendido por un ángel divino al tiempo que las extravagancias con un sátiro o un demonio. En una de estas versiones conservada en Roma, el sátiro gira la cabeza hacia el espectador, y podemos reconocer los rasgos de Caravaggio caricaturizado por Baglione.

Todavía hoy, más de 400 años después, el erotismo de Caravaggio no ha perdido su carácter perturbador, rebelde y ambiguo: nuestros contemporáneos tienen dificultad en observar cuadros como El Amor Victorioso, el Joven San Juan Bautista y el carnero o incluso Los músicos sin sentir un cierto pudor.

Obras destacadas

David vencedor de Goliat, h. 1601-1602, óleo sobre lienzo, 110 x 91 cm, Museo del Prado
David vencedor de Goliat, h. 1601-1602, óleo sobre lienzo, 110 x 91 cm, Museo del Prado

En el cine

  • Caravaggio, de Umberto Barbaro y Roberto Longhi en 1948.
  • Caravaggio, dirigida por Derek Jarman y protagonizada por Nigel Terry en el año 1986.
  • Caravaggio, dirigida por Angelo Longoni y protagonizada por Alessio Boni.

En la película dirigida por Mel Gibson, La Pasión de Cristo, Gibson, director y guionista, dice haberse basado en gran parte en las obras de Caravaggio para poder realizar la película y los paisajes y escenas contenidos en ella.

Referencia parcial

Enlaces externos

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Fuente: Caravaggio,De Wikipedia, la enciclopedia libre

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