sábado, 10 de mayo de 2008

Tecnología Divina

Tecnología Divina

Hay algo que hoy día debemos saber: todos nosotros, - Todos, ¿Eh? -, somos nacidos a la vida espiritual en Babilonia. Babilonia es, para los que no están familiarizados con el término tal como lo estamos usando, la iglesia paralela; la que parece iglesia pero sólo es imitación humanista o, - a veces -, satánica. Una especie de círculo social religioso, ritualista y sumamente activo; que hace las mismas cosas que hace la iglesia, pero con diferentes motivaciones. Una imitación de la iglesia armada por los hombres y destinada a conseguir objetivos sociales, políticos o económicos, pero no el objetivo de Dios.

Todos nacimos a la vida eclesiástica allí. Por una cuestión tradicional, cultural y todo lo que rodea a las expresiones espirituales en el inicio de una vida de fe. A todos nos pasó, cuando nos convertimos, que nuestro padre espiritual nos comunicó las buenas nuevas. Fin de la esclavitud del pecado, la perdición y el infierno. Acceso directo a una nueva vida, con perdón, redención y vida eterna. Después, cuando nos incorporamos a alguna congregación, apareció alguien que nos leyó el reglamento. Qué debíamos hacer, cómo debíamos hacerlo y qué era lo que no teníamos que hacer. Bien intencionado, siempre, pero religioso en la mayoría de los casos. Eso nos dio una mentalidad.

Algunos, hemos logrado salir de Babilonia o, al menos, estamos en la dura pelea por hacerlo. Otros, aún están en pleno proceso de elaboración sobre qué deben hacer. Dios los bendiga y tenga, para con ellos, la misma paciencia y misericordia que tuvo con nosotros. Quedan, naturalmente, los muchos que todavía ni siquiera se enteraron que están en Babilonia y que por lo tanto, ni se plantean salir. Están convencidos (O los han convencido), que “eso” es la iglesia y se tendrán que aguantar. Porque esto es similar a aquellos países que han vivido regímenes totalitarios y dictatoriales durante años, - de izquierda o de derecha, lo mismo da -, y de improviso acceden al sistema democrático. Se adaptan, les gusta y se manejan bien dentro de la democracia. Pero por dentro, siguen pensando con mentalidad autoritaria, dictatorial y sectaria. Babilonia.

Ahora ocurre que en este tiempo, los ojos de Dios recorren toda la tierra buscando a su iglesia. Que no es el círculo elitista llamado Babilonia, sino el remanente de hombre y mujeres que han podido alzar sus ojos por encima de reglamentos, estatutos, títulos y honores de la organización y poniéndolos en la palabra de Dios, única sana doctrina carente de interpretaciones particulares.

Leemos “ojos de Dios”, y nos imaginamos dos esferas redonditas que andan saltando de aquí para allá en el marco del cielo. Stop. Dios no tiene ojos. Esto habla en otra dimensión. Es lo mismo que cuando decimos que Dios está sentado en el trono, que inmediatamente lo relacionamos con un sillón imponente, (Cada uno se lo imagina como mejor se le ocurra). ¿Un sillón? La palabra dice con claridad que el cielo es el trono y la tierra el estrado de sus pies, es decir la base, el piso. Bajo esta perspectiva, ¿Me puede decir usted como hace para dibujarle a Dios una butaquilla que le venga bien?

El trono es el lugar de conexión divina. El lugar de donde emana la autoridad. Es el lugar de comando, el centro de operaciones básico del gobierno de Dios. Es el lugar de donde se saca el poder para terminar la tarea encargada. Es el sitio donde se origina el orden divino. Es donde toda la órbita de todas las galaxias todas, giran en derredor de. Es el dominio. No es un sillón. Dios es espíritu, no se sienta. No lo necesita.

En la dimensión del cielo hay una enorme pantalla gigante en la que Dios ve, cuando se lo propone, el funcionamiento de cada iglesia, de cada vida. Es su forma de investigar si la casa, si su casa personal, es recta. Cuando en Apocalipsis Juan ve a Cristo, lo ve en medio del Candelero. El Candelero es la iglesia, usted lo sabe, (Más adelante la misma Palabra lo dice). Y esa palabra usada, EN MEDIO, es la palabra PAQAD, que significa: “Escudriñando, Investigando, Evaluando”.

La pregunta, entonces, es: ¿Qué mira Dios? ¿Qué escudriña? ¿Qué evalúa? Muchas cosas. ¿Algunas? Si las canciones que se cantan son las adecuadas para el tiempo presente o si son simple antojo de directores de alabanza que compiten entre sí por las simpatías de la congregación o un tratar de seguir alguna moda dictada por el mercado discográfico “cristiano”. Se fija también si los mensajes son los que deben predicarse o si constituyen una especie de casete repetitivo que el predicador conecta porque su rol de gerente administrativo no le deja tiempo para buscar la revelación divina. Si las motivaciones de la gente que se mueve en la iglesia son correctas. Sistema de evaluación. Eso es lo que Dios está mirando. Ahora. Sonría por favor, lo estamos filmando…

(Proverbios 5: 21)= Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas.

La palabra CAMINOS, aquí, significa “estilo de vida”. Puede usted decirle a quien tenga más cerca, ahora: “Cuidado, te están mirando”. Mucha es la gente que predica hoy día. Y mucha es la gente que predica palabra santa y verdad bíblica y espiritual. La que ya no parecería ser tanta, es la que vive cotidianamente lo que predica. Tienen doble mensaje, doble ánimo. Digo lo que dice la Biblia porque así sé que no tengo problemas, ya que no me aparto de la verdad. Pero a la hora de tomar decisiones, actúo según las reglas humanas, porque las bíblicas… hum… no sé… por ahí paso por fanático y mis amigos me ridiculizan. Sonría; a Jesús lo ridiculizaron los soldados romanos cuando le pusieron una corona de espinas para disfrazarlo de rey de los judíos. Recuerde esto: usted jamás tendrá un mensaje. Usted ES el mensaje o no.

Dios considera todas sus veredas. Veredas, aquí, es su andar, su movimiento, sus actos, su conducta, su comportamiento. Su vida entera está siendo escudriñada, investigada, evaluada. Cuando se habla de que Dios investiga la iglesia, se habla de la congregación total, no solamente del liderazgo. El pastor es un hijo de Dios, pero usted también es un hijo de Dios. Dios escudriña su casa. La casa es usted, no el templo; muy importante saberlo.

(Proverbios 15: 3)= Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y los buenos.

Esto es para que se despierte usted, que se creía que Dios andaba persiguiendo solamente los pasos, las barrabasadas y las conductas de la gente a la que llamamos “mundo” solamente. En la pantalla gigante de Dios, hay lugar para todos los que se saben malos, los que se creen buenos, los que realmente han elegido ser malos y los que tienen la certeza de ser buenos. Entienda que en cualquier momento del día o de la noche, Él lo está mirando a usted también, ¡Ni lo dude! No hay acepción de personas.

(Proverbios 22: 12)= Los ojos de Jehová velan por la ciencia, más él trastorna las cosas de los prevaricadores.

Usted sabe que “prevaricar”, significa oír una verdad y decidir hacer caso omiso de ella. Calcular el costo de una acción y decir: “No… para qué voy a cambiar…” Y seguir con la rutina clásica, esa que parece conformar y tranquilizar a todos, aunque en el fondo usted sepa y los demás sepan que no agrega nada, que no produce nada, que no manifiesta nada y que no revela nada. Más de lo mismo. De lo mismo que por allí traemos desde hace treinta, cuarenta o cincuenta años. Siempre los mismos, con los mismos problemas, las mismas impotencias, las mismas peripecias y hasta las mismas derrotas.

Seguir teniendo cultos como si nada hubiera pasado. Ese es un prevaricador. Que es peor que un pecador porque sabe hacer el bien pero no lo hace.

Dice que los ojos de Jehová velan por el sabio pero que trastornan todos los esfuerzos de los que prevarican. Es decir que: por más que se intente tener cultos como siempre se hicieron, siguiendo con tradiciones y rutinas, de aquí en adelante es muy difícil que salgan bien, en tanto y en cuanto no haya sometimiento genuino a la voluntad y el propósito de Dios. Es allí donde empiezan a trastornarse, a enfermarse, a ponerse nerviosos, a no saber qué hacer y sentir que andan en tinieblas. El problema es que no pueden acordarse de que por allí anduvo una enseñanza profética, que la oyeron y supieron que era verdadera, pero que decidieron no encarnarla ni ponerla por obra.

Pero además dice que preserva la inteligencia, la sabiduría, Defiende al sabio, el que trae sabiduría a la casa de Dios. Dios vela por él para establecer lo que él trae. Pero al mismo tiempo destruye todo el esfuerzo del que ha oído la verdad y no la obedece.

(1 Pedro 3: 2)= Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está en contra de aquellos que hacen el mal.

¡Y nosotros que vivimos años pensando que esto era para el mundo inconverso! Está bastante claro que no se refiere al mundo. Hay un sistema evaluativo de Dios muy claro y del que de ninguna manera podemos hacernos los distraídos. Él lo dejó escrito en el libro, entre otras cosas, precisamente para que no tengamos de donde fabricar una excusa.

Téngalo por seguro: Dios está dispuesto a perdonarle cualquier error externo en su intento de llegar a destino. Pero tener motivaciones internas contrarias a su propósito, - por mejor intención que usted tenga y a pesar del prestigio con que lo puedan haber distinguido -, no se le perdona. Pecar es una cosa; vivir a conciencia en pecado, es otra.

Porque estar de acuerdo, en comunión o conforme a la voluntad de Dios, es saber perfectamente que es lo que Él quiere y hacerlo. Si yo soy el encargado de un edificio de apartamentos (Aquí le llamamos “portero”), y quiero conservar mi trabajo, voy a tener que preocuparme, primero, por saber qué es lo que el consorcio pretende de mí. Aunque por allí me pueda equivocar en alguna cosa, si hago lo que el consorcio quiere que haga, sé que no me van a despedir.

Ser espiritual es algo natural, no mistificado. Y utilizo el término “mistificado” porque es el correcto. No he dicho “místico” porque, si creemos en el mundo invisible de Dios, místicos somos. Pero mistificación es la exageración de lo místico. Y todo extremismo, para un lado o para el otro y aunque contenga una parte de una verdad, es malo.

Ser espiritual y sobrenatural, es sencillo; es aprender a interactuar con la tecnología invisible de Dios, mientras, al mismo tiempo, usted se mantiene activo y práctico en la tierra.

Usted puede leer con ánimo evaluador las páginas del Antiguo Testamento, y va a ver que el asunto este del control evaluativo de los ojos de Jehová se manifiesta preponderantemente en los reyes. Es frecuente, - fíjese -, encontrar la palabra que habla de las maravillas que hizo tal o cual rey, pero, agrega: No hizo lo bueno delante de los ojos de Jehová. Con muchos grandes ministerios pasa lo mismo. Mucha espectacularidad, mucha algarabía, impacto y convicción. Pero, a los ojos de Jehová…

(1 Reyes 15: 1)= En el año dieciocho del rey Jeroboam hijo de Nabat, Abiam comenzó a reinar sobre Judá, y reinó tres años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Maaca, hija de Abisalom.

(3) Y anduvo en todos los pecados que su padre había cometido antes de él; y no fue su corazón perfecto con Jehová su dios, como el corazón de David su padre.

(4) Más por amor a David, (Aquí vemos precisamente lo que queremos construir: misericordia para el tiempo venidero) Jehová su Dios le dio lámpara en Jerusalén, (Es decir: aunque usted se mandó una catarata de barbaridades, no le quita la iglesia. Por amor al tatarabuelo suyo que sí hizo lo correcto. Por amor a David…)

Vamos a buscar, entonces, esta cuestión de David. David hizo algo que duró generaciones, y nosotros queremos hacer lo mismo que David. Construir algo que aunque no lo podamos disfrutar nosotros, al menos proteja a alguien de nuestro linaje. Que aunque hubiera algo perverso, (Recuerde que perverso no es maligno, sino torcido, errado, equivocado), en el futuro, en algunos de mis descendientes, por amor a mí sí hago lo correcto, su Padre no les quite la lámpara. Este es el valor de una edificación correcta, perdura años.

Ahora me pregunto: ¿Había entendido David cómo operaba eso o tropezó con eso por casualidad? ¿Será que David hizo lo correcto delante de los ojos de Dios por casualidad? ¿O es que sabía como operaba Dios y lo hizo ex profeso?

Usted fíjese que pese a todo lo que sucedió en su vida, David es todo un estandarte, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. De él en adelante, todos los reyes fueron comparados con él y considerados y evaluados de acuerdo con el corazón de David. Fue la medida de todos los reyes y casi como un hijo mimado de Dios.

Pecador, adúltero y todo, fue medida y ejemplo. Ser recto delante de Dios no significa no cometer errores. David mató, adulteró, pero no fue separado porque su corazón estaba recto delante de Dios. Él no dijo: “Betsabé es la mujer que tú me diste”; él dijo: “Perdóname Señor; he pecado”. Carne imperfecta y deficiente: corazón recto.

Ahora, otra vez la pregunta: ¿Llegó él a esto por casualidad u operaba con inteligencia? Vamos a verlo en la historia de Absalón, hijo de David, cuando se roba el corazón del pueblo, se subleva contra David, usted conoce la historia. Se queda en la ciudad, y David comienza a salir de la ciudad, y un grupo de soldados le siguen. Absalón lo intercepta y roba el corazón del pueblo de Israel y David huye del reino.

(2 Samuel 15: 19)= Y dijo el rey a Itai geteo: ¿Para qué vienes tú también con nosotros? (Fíjese que Itai había acabado de unirse a la iglesia de David. Entraba en el ministerio, cuando de repente el ministerio entra en crisis. Y David, tratando de proteger a Itai, le dice: ¿A que vienes tú aquí? ¿No ves que andamos huyendo de la iglesia, que nos andan persiguiendo? ¿No ves que no tenemos reconocimiento en la casa de Dios? ¿Qué nos andamos escondiendo en cuevas y conferencias privadas y casi clandestinas? ¿Para qué me quieres seguir? Tú no tienes la consistencia como para andar en esta persecución. Mejor quédate allá. Mira el corazón de David) Vuélvete y quédate con el rey; porque tú eres extranjero, y desterrado también de tu lugar.

(20) Ayer viniste, (Se acaba de hacer miembro) ¿Y he de hacer hoy que te muevas para ir con nosotros? En cuanto a mí, yo iré adonde pueda ir, tú vuélvete, y haz volver a tus hermanos; y Jehová te muestre amor permanente y fidelidad (Note como opera esto)

(21) Y respondió Itai al rey, diciendo: vive Dios, y vive mi Señor el rey, que o para muerte o para vida, donde mi Señor el rey estuviere, allí estará también tu siervo.

Aquí vemos un compromiso acelerado. El compromiso que no tienen los que llevan veinte años en la iglesia lo tiene este que llegó ayer. Los que tienen veinte años de antigüedad se estaban quedando atrás y éste quería seguir.

(22) Entonces David dijo a Itai: ven, pues, y pasa. Y pasó Itai geteo, y todos sus hombres, y toda su familia.

(23) Y todo el país lloró en alta voz; pasó luego toda la gente el torrente de Cedrón; asimismo pasó el rey, y todo el pueblo pasó al camino que va al desierto.

(24) Y he aquí también iba Sadoc, (Sadoc es el sacerdote), y con él todos los levitas que llevaban el arca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad.

Esta es la fotografía: David se está yendo de la ciudad y dos o tres de sus hombres, agarrando el arca, dijeron: nos llevamos el arca; me echaron al jefe, me llevo el arca. Y vienen detrás de David con el arca. Con buena intención, pero… “¿Así que echaron al jefe? Bueno; nos llevamos el arca y toda la unción” Vamos a ver ahora qué hace David.

(25) Pero dijo el rey a Sadoc: vuelve el arca de Dios a la ciudad. Si yo hallare gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva, y me dejará verla y a su tabernáculo.

Es decir: no tiene necesidad de revindicarse haciendo algo. Los ojos de Jehová lo vieron todo. Él dijo: vuelve el arca allá que si yo estoy bien ante los ojos de Dios, el arca será para mí sin necesidad de robarla. Pero cuando Él diga, no cuando a mí me parezca.

A veces, las cosas que pasan, pasan porque no es el tiempo. Porque no lo van a entender. Porque no hay ninguna efectividad para la palabra que usted trae. Mientras usted está madurando su mensaje, Dios tiene que estar preparando al pueblo para entenderlo. Tiene que operar conforme al sistema evaluativo de Dios, no de acuerdo con la impaciencia del hombre.

Usted fíjese, en este caso, que un hombre en persecución injusta como estaba él, igualmente estaba pendiente de cómo reacciona la evaluación de Dios, sacando sus ojos de lo natural.

Cada uno de nosotros, alguna vez, recibió un golpe inmerecido, un acto de injusticia, una acción perversa. ¿Qué hicimos? Normalmente, nos quisimos comer crudos al o a los que nos hicieron daño. En la pantalla gigante de la computadora de Dios, quedó todo registrado. Él jamás perdió el control.

Nuestra primera responsabilidad no es la actividad, sino el descubrir como se edifica la iglesia en el Espíritu. Si acudimos a la tecnología divina y corregimos la forma en que está edificada la casa, vamos a conseguir una casa conforme a esta tecnología y, por ende, plena en equilibrio y efectividad.

Que nuestras iglesias sean formadas de la revelación que extraemos de la palabra, y no por módulos que traemos como clones porque los vimos en otro lugar. ¿Sabe usted cuando se daña la gente? Cuando comienza a ser ministerio. Cuando las cosas comienzan a salirle bien; cuando el reconocimiento y hasta la fama empiezan a entrar. Ahí es cuando nos olvidamos que los ojos de Dios lo están viendo todo.

Debemos edificar una iglesia, no un ministerio. Está devaluada esta palabra dentro del cuerpo, hoy. Usted canta precioso, por ejemplo. Ese es su talento que, en la iglesia, se transforma en servicio. Pero su ministerio es mucho, muchísimo más grande. ¿Toca la batería? ¿Atiende el sonido? ¿Arma un boletín? Servicio. Ministerio, es algo mucho más grande. Tenemos tanta artillería idiomática eclesiástica adherida, que ya estamos llamando a cualquier cosa que se haga de puertas para adentro, ministerio. Dios otorga ministerios a los santos; Dios no arma entretenimientos domingueros.

Finalmente, ¿Sabe usted cual es el principio de la tecnología divina? Tiene tres aspectos que habré de compartir con usted en el final.

Número Uno: La prueba de la lealtad de su corazón.

Número Dos: Evaluar la certidumbre de sus decisiones. Tenemos que ir más allá de justificar nuestro status con Dios por nuestros resultados. Hay gente que se justifica y dice ser grande por lo que han hecho. Cuidado: David no hizo nada y andaba en cueros, pero era más grande que Saúl que tenía todo el imperio. Capitanes de cincuenta y de cien se sometían a David y David no tenía ni siquiera iglesia. David se convirtió en referente de gente que tenía la misión de pastorear miles y no tenían iglesia. La iglesia no es el resultado de un ministerio. La iglesia es la calidad de su estilo de vida. Algunos edifican con oro y otros con plata, pero la palabra dice que usted debe tener cuidado sobre como edifica.

Número Tres: Tenemos que proveer un standard para la casa de Dios. Este es el poder de Zorobabel: satisfacer la demanda de los ojos de Dios.

http://www.tiempodevictoria.com.ar/estudios/crecimiento/205

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